martes 24 de enero de 2012

Valoración del estado general en los niños



Una de las primeras cosas que por lo menos intuitivamente aprendes a valorar cuando te metes en el mundillo sanitario, ya seas médico o enfermera/-o (o incluso personal administrativo de los servicios hospitalarios) es el estado general de los pacientes. La valoración del estado general si bien tiene un punto subjetivo y también se nutre de la experiencia profesional, permite hacer una aproximación bastante acertada de lo bien o de lo mal que está un paciente y por ejemplo en un servicio de Urgencias priorizarlo por delante de otras personas (a pesar de haber llegado más tarde).

Ayer por la tarde volví a hacer "telemedicina" casera con mi hermana a través de nuestros teléfonos, y justamente lo que intentamos fue hacer una valoración a distancia del estado general de mi sobrino, que acababa de empezar con un cuadro febril unas horas antes. A mi hermana le llamaba la atención que el niño, que es un trasto y no se está quieto nada más que cuando duerme, estaba sorprendentemente quieto y callado. Este cambio de actitud de los niños cuando están enfermos llama mucho la atención por lo general a los padres, en especial cuando los niños son bastante movidos y uno no está acostumbrado a que el crío esté con poca actividad.

También a veces en la sala de espera hay "movidas" porque las personas no entienden que dos niños de la misma edad y con el mismo nivel de fiebre, pueden ser considerados con diferente gravedad y nivel de triaje (y por tanto pasar en orden diferente al de llegada) en función tanto de otros signos y síntomas asociados como de la valoración del estado general del paciente.

Otro dato a considerar es que a veces, determinadas circunstancias, como por ejemplo la fiebre o el dolor importante hacen que las personas tengamos peor aspecto y peor estado general. Al disminuir la temperatura o calmar el dolor, aún persistiendo el proceso patológico que lo origina, mejora el estado general tanto de forma subjetiva como objetiva en la valoración.

¿Y qué aspectos consideramos para valorar el estado general en los niños?

El tono muscular, los movimientos, las ganas de moverse de forma activa. Por ejemplo durante la exploración, el niño que llora y patalea y "se defiende" da signos de "buena salud" o al menos no de proceso severo.

La interacción con el entorno. El niño que entra en la consulta, se fija en todo, te habla, quiere tocar el instrumental, etc también suele estar con un buen estado general.

El lenguaje o el llanto. Un llanto o un lenguaje de características normales son buena señal. Un niño con mal estado general no hablará o solamente balbuceará, si llora tendrá un llanto débil y lastimoso.

La mirada. Atenta, controladora, que busca a sus padres, que está pendiente de todo. Los niños con procesos graves suelen tener la mirada perdida, los ojos muchas veces hundidos e inexpresivos.

Siguiendo con la "telemedicina" fraternal que os explicaba, mi hermana me adjuntó una foto de mi sobrino. Si bien tenía cara febril, con los ojos vidriosos y las mejillas sonrosadas, algunos datos de poca gravedad y de buen estado general a pesar de su "quietud" que pude observar: lo primero es que se dejó hacer la foto y colaboró con la fotógrafa, además miró a la cámara y para rematarlo incluso esbozó una media sonrisa para su tía pediatra. No sé si acabará teniendo una gripe, unas anginas o una gastroenteritis, pero en cualquier caso, dudo mucho que tenga ningún proceso que precise salir corriendo.

PD: El niño del dibujo no es mi sobrino, aunque como podréis observar también tiene bastante buen estado general.


4 comentarios:

1cualquiera dijo...

Gracias por los consejos, los tendré en cuenta para mi hija de 21 meses... Es curioso lo de asociar llanto a enfermedad cuando indicas que puede ser lo contrario. :-)
Con respecto a tu hermana, ya va siendo hora que uséis skype o gtalk o cualquier herramienta de videoconferencia!

mamá pediatra dijo...

Jajaja! Cierto que podríamos mejorar nuestra "conexión tecnológica", tiempo al tiempo.
Me alegro de que los consejos os sean de utilidad

Anónimo dijo...

Gracias por el post, lo tendré en cuenta!

Mi tío de pequeño estaba siempre enfermo, pero era un niño muy vivo e inquieto y mi abuela siempre recuerda que el médico le decía: "si el niño llora, no pasa nada, si el niño no come no pasa nada, si el niño no duerme no pasa nada, pero si el niño no juega, traemelo corriendo".

Lulu dijo...

Mi hijo es todo lo contrario, normalmente es un niño muy tranquilo y muy bueno, pero cuando empieza a acelerarse, a reirse como un loco, saltar por los sofas, ..., es que le esta subiendo mucho la fiebre, curioso, ¿no?

Related Posts with Thumbnails

Diario de una mamá pediatra | Desenvolvido por EMPORIUM DIGITAL