
Este fin de semana ha sido de 3 días para los que vivimos en Cataluña. Aprovechando la circunstancia hemos estado en Donostia y volteando por Guipúzcoa con un par de parejas de amigos. Hace 3 años hicimos otra "escapada sin niños" a Logroño y teníamos ganas de repetir. Obviamente, dadas las circunstancias -la prole se queda en casa-, aprovechamos estas escasas ocasiones para hacer "cosas" típicas: comer, beber, trasnochar y decir más chorradas de lo habitual. En resumen, jornadas gastronómicas con productos típicos, días largos y risas varias.
El destino ha sido excepcional y eso que Logroño y su calle del Laurel nos puso el listón muy alto. Euskadi nunca defrauda. Como homenaje especial comimos el domingo en el
Restaurante de Karlos Arguiñano en Zarautz. Se merece un post aparte y lo intentaré un día de estos. 100% recomendable.
Nos conocemos con nuestros amigos desde que hacíamos bachillerato. De hecho somos un grupo muy endogámico, pues la mayoría de parejas salimos del mismo curso. Ha llovido bastante desde entonces y tenemos un grado elevado de conocimiento unos de otros, tanto si estamos de buenas como si estamos de malas y nos tiramos los trastos (el tema hombres contra mujeres y viceversa, ya es un clásico). Así que resulta bastante sencillo ir de aquí para allá con un guión mínimo para no tener que improvisarlo todo.
El viernes os hablaba del análisis transaccional y del P.A.N. De cómo cada uno de nosotros convive con el padre, el adulto y el niño. En determinadas ocasiones "el niño" de cada uno fluye más. Al igual que los niños, en determinados momentos los adultos pueden ser espontáneos, desinhibidos, a veces incluso provocando cierta vergüenza en los que tienen a su alrededor. Y esto no siempre tiene por qué ser malo....El domingo me costó unas buenas risas...Os explico.
El caso es que en determinadas ocasiones el vino blanco me provoca cierta reacción alérgica, en forma de espasmo bronquial. No sé qué componente puede ser porque nunca me ha pasado con el vino tinto ni me pasa siempre con el vino blanco. Por ello suelo no tomarlo y preferir siempre tinto.
Estábamos en Guetaria, paseando por el caso antiguo al mediodía. Decidimos entrar en un bar y tomarnos unas anchoas y unas sidras. Tomando la sidra noté la reacción alérgica. Cuando me ofrecieron otro vaso lo rechacé diciendo que no me había sentado bien y que me había pasado igual que con el vino blanco. Resultaba evidente que era sidra, pero ante mi explicación del vino blanco, nuestro amigo Manolo le pregunta a la camarera algo así como:
- Pero esto es sidra, no? Sidra hecha con manzanas no? Es que a mi amiga le ha sentado mal como el vino blanco.
Todos los demás nos quedamos un poco en plan tierra trágame. Más o menos similar a cuando tu hija pequeña te grita en voz alta en una tienda y de forma que lo oye todo el mundo que la señora de tu lado está muy gorda.
Bromeando con Manolo, le dije que estaba frontalizado. Es una broma que nos hacemos los médicos en situaciones de ese estilo, en el que alguien está un poco desinhibido y dice lo que se le pasa por la cabeza. La realidad es que estar frontalizado de verdad no es ninguna broma. Se conoce como síndrome de Moria y suele pasarle a las personas que tienen una enfermedad degenerativa o han tenido un traumatismo craneal que afecta al lóbulo frontal.
Animé entonces a Manolo a buscar "estar frontalizado" en su flamante iphone donde últimamente lo busca todo...Mientras iba leyendo
este texto y asimilándolo a su forma desinhibida de actuar me reí muchísimo.
Esta semana seguirá siendo intensa por varios motivos. Os mantengo informados.
PD: Post dedicado a mi amigo Manolo que no está pasando por sus mejores momentos y que sin embargo sabe seguir siendo el alma de todas las fiestas (vaya, que no hay quien se lo lleve a dormir a una hora decente...)