
En el Magazine de la semana pasada de La Vanguardia había un reportaje sobre la nueva UCI Pediátrica del Hospital Vall d'Hebron. Una unidad recientemente inaugurada y que sustituye a la unidad creada hace 40 años. Las nuevas tecnologías han irrumpido en la unidad, con posibilidades infinitas en cada box de intensivos. A estas alturas del año, seguro que está rozando el lleno, pues uno de los principales motivos de ingreso en las UCIs pediátricas son los pacientes respiratorios que necesitan soporte ventilatorio mientras sus pulmones se recuperan de las lesiones.
Otros de los pacientes que suelen pasar por la UCI son los operados de cirugías mayores de gran importancia. Destacando los niños que son operados de cirugía cardíaca o los que son sometidos a trasplantes. En el Vall d'Hebron son punteros en los trasplantes hepáticos y también en los renales. En verano, lamentablemente aumentan los traumatismos craneales por los accidentes de tráfico y también los niños que se ahogan en piscinas o playas.
Juntamente con los avances tecnológicos, se han producido unos avances "sociales" que son muy beneficiosos para la curación de los niños y para paliar la ansiedad de los padres en estas circunstancias, y es que se permite a los padres estar junto a los niños a todas horas. Algo que supone un cambio radical a los estrictos horarios de visitas que había anteriormente. Supongo que ello es consecuencia de "copiar" lo que se viene haciendo en las Unidades Neonatales, que de unos años a la actualidad, se han convertido en unidades abiertas a las familias. Las familias colaboran en los cuidados y facilitan el bienestar del niño, sobretodo cuando ya está consciente aunque todavía necesite cuidados intensivos.
Las unidades de cuidados intensivos nacieron como ampliación de las salas de reanimación postoperatoria. Las primeras UCIs pediátricas se abrieron en Suecia a mediados de los años 50. En el Hospital Vall d'Hebron se abrió en el año 1968. Entonces, probablemente pocos niños sobrevivían a pasar por allí. Hoy todo ha cambiado en los intensivos pediátricos, aunque muchos pacientes andan en la cuerda floja, a veces durante muchos días, para sufrimiento de quién les quiere. Muchos, por suerte, acabarán contando su estancia en ese lugar hospitalario hostil como una anécdota más en sus vidas.
Los avances tecnológicos son inmensos día a día. No hace tanto tiempo que hice mis últimas guardias en la UCI (si no recuerdo mal, unos 7 años, un poco después de hacerme mamá) , y creo que a día de hoy, habría muchos aparatos nuevos y formas de monitorizar que no conocería. Nunca ha sido mi lugar favorito para trabajar, aunque durante un tiempo me gustó conocer sus secretos, pues lo que se aprende allí, se acaba aplicando cuando ves a niños en estado grave en cualquier otro lugar. Y de hecho, un niño antes de llegar a la UCI por su problema de salud, habrá pasado por una consulta de primaria o por un servicio de Urgencias, donde alguien habrá tenido que constatar la gravedad y efectuar las primeras actuaciones o administrar los primeros tratamientos.






8 comentarios:
Buenos días,
Me alegro muchísimo de que se permita la presencia de los padres en la unidad. Como dices, será bueno aparte de para la ansiedad de los padres, para la curación y el bienestar de los niños.
Cualquier padre o madre que haya tenido que dejar a su hijo allí, grave, aunque fuera por unas horas y se lo haya encontrado atado a la cama estará de acuerdo conmigo.
En una situación así uno no da mucha importancia a esas cosas, pero no cabe duda de que el estrés al que se somete a un niño con algunas actuaciones por inevitables que sean no contribuye a su recuperación.
Enhorabuena.
Espero no conocer nunca ese sitio.
Me parece importante que ahora se deje a los familiares apoyar a los niños en el momento que más lo necesitan.
Esta claro que hay gente para todo pero creo que unos padres respetuosos que dejen trabajar a los profesionales que saben, que además ayuden a estos y consigan que el niño esté más tranquilo es mucho mejor para todos.
Bastante sufrimiento físico tienen como para añadir el hecho del "abandono" que no pueden llegar a entender.
muy interesante! ojala no lausemos nunca!
Besos
Estupenda la presencia de los padres. Emocionalmente es muy positiva para paciente y familia.
Pues la verdad que si que quita angustia... y lo dice una mamá que tuvo a su bebé recién nacido en neonatales (prematuro 34+6)
La verdad que poder entrar a verles cuando quieras y estar todo el tiempo con ellos te ayuda a saber que están bien...
Uno de los "peores" sitios por los que he pasado. Y digo peor como sinónimo de triste, algunos casos son de los que tardan en olvidarse (si se consigue alguna vez)
Hola!
las UCIS pediátricas pueden ser lugares tristes, pero también lugares de esperanza y en los que se ve lo mejor de los niños y de algunos pediatras. Trabajé en una de ellas, y mi experiencia es en general positiva. Es una subespecialidad que a veces ha sido una moda para los residentes, por aquello de verse en la puerta de un comarcal y poder "lidar" con niños enfermos, pero creo que a los que de verdad nos gusta nos da las mismas satisfacciones, dilemas y amarguras que tantas otras. Son necesarias, no son las mejores ni las unicas importantes, sino una pieza más, que atienda a la infinita minoría, por suerte, de los niños. Esa realidad existe, pero no es el lugar donde más niños encontrarás. Es un lugar con un sesgo tremendo (a veces el sesgo es tal que los niños no son de la ciudad, ni a veces, de la provincia).
Un abrazo!
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