jueves, 3 de noviembre de 2011

¡Natillas!

Cuando cursaba BUP, tuve un profesor de gimnasia que consiguió altas cuotas de odio femenino adolescente por su machismo pertinaz. Las clases de gimnasia empezaban con 3 ó 5 vueltas al campo de fútbol -kilómetro o kilómetro y medio- y luego en la mayoría de las ocasiones (durante las clases de 3 laaaaaaargos años), la segunda parte de la clase consistía en jugar a fútbol. Algo que a casi todas las chicas nos apasionaba, como podéis suponer.

Desarrollando un poco la empatía, podría decir que no debía ser fácil lidiar con mucha tontería adolescente en plena ebullición hormonal (algo que por otro lado sufrían todos los profes, y no sólo él, además de que la tontería iba repartida a partes iguales entre chicos y chicas) y que al buen hombre le fastidiaba sobremanera que las chicas tardáramos más que los chicos en cambiarnos para hacer deporte.

Puedo estar de acuerdo en que nos tenía que exigir que fuéramos capaces de ponerlos el chándal a la misma velocidad que nuestros compañeros varones. Pero lo que no es de recibo es que pretendiera que corriéramos a la misma velocidad que ellos. No hace falta estudiar demasiado para saber que desde la adolescencia la capacidad física es diferente entre hombres y mujeres, y nosotras no podemos correr a la misma velocidad (de media, porque siempre había chicos rezagados y chicas que eran una caña corriendo). Cuando llegábamos el pelotón de las chicas te encontrabas a los chicos en la barandilla apoyados, junto al profe, y compartiendo una risa sardónica ante la contemplación de nuestras caras asfixiadas y nuestros pechos en movimiento. Entonces el señor profe, que debía pretender llegar a conseguir de alguna de nosotras una marca mundial, argumentaba que no corríamos como los chicos (muy esforzados ellos) y que recortábamos las esquinas del p.... campo de fútbol, para acto seguido decir alto y claro una palabra: ¡NATILLAS! Aludiendo a la conocida marca de postre lácteo con la cancioncilla de marras. Y repetíamos y nos tocaba dar las vueltas al campo de nuevo. A veces unas cuantas veces más....Cómo llegamos a detestar aquellas clases...

En fin, la anécdota me ha venido a la cabeza mientras pensaba en otra cosa relacionada con la educación de mis hijas, pero ya lo explicaré otro día. Este post ha quedado muy majo como venganza personal, ahora que ya no tengo 15 años, contra un profe con unas formas de educar bastante desafortunadas.

PD: Este post no es contra la práctica deportiva. De hecho yo en aquella época hacía una intensa actividad física diariamente, incluyendo acrobacias y demás. Llega a ser ahora y sí que me asfixio de verdad corriendo, jejeje....


11 comentarios:

MisMellis dijo...

No te imaginas como te entiendo... yo también tube un profesor de esos que se empeñaba en las reuniones de profesores en decir que yo era muy mala estudiante por no llegar a las marcas de los demás... por cansarme... por ser torpe en deporte... el resto de profesores no podían entender lo que este tipo decía... era machista, creía que éramos deportistas de élite y me hizo odiar durante años ponerme un chandal, siempre me decía: haber si encontramos algo que se te de bien...
Te puedes imaginar que durante 3 largos años odié la educación física.
http://repolleteyprincesita.blogspot.com/

Opiniones incorrectas dijo...

Yo tengo muy mal recuerdo de la asignatura de Educación Física. Mi capacidad de resistencia no era la misma que la del resto por un problema que después me detectaron, pero el profesor (que ni carrera tenía, cosas de algunos privados dónde se entraba por enchufe) consideraba que era "cuento" y en alguna ocasión llegué a ver "gris" después de tener que dar ocho vueltas al campo de atletismo, llegando incluso a perder el conocimiento en una ocasión. Además recuerdo la frase: Chicos de fútbol, chicos de baloncesto y las chicas a baloncesto!!!

Uma dijo...

Pues no solo como venganza ha queddo chulo! como nostalgia por aquellos maravillosos años también, y es que quien más y quien menos todos hemos tenido algun profesor machista o que nos tenía mania y años después se confirma que efectivamente no eran efluvios adolescentes sino una conducta reprobable por parte del susodicho!

Anónimo dijo...

Cómo te entiendo. Mis clases de gimnasia las recuerdo con horror. A las 8 de la mañana, en una húmeda ciudad del norte de España, corriendo en un parque... te picaba la garganta, te dolia la nariz... qué horror... Y luego ese profesor machista, que en un colegio mixto ponía a las chicas a correr alrededor del patio y a ellos a jugar a fútbol... indignante... Recuerdo que mi madre siempre me decía: no llegues al límite, dosifica tus fuerzas, si ves que no puedes, para... en fin, que veo que la gilipollez no era propia de este hombre, si no que era algo común en los profes de gimnasia de nuestra generación.
Un saludo

sonieta dijo...

Deberían ser primos hermanos con uno que tuve yo... suerte que sólo fue un año!!!

Y encima de hacernos correr como unos desgraciados (como se llama el test ése de los 12 minutos??) él se sentaba con el crono bien repantigado a mirar...

Nos llamaba "pollos", eso si, a todos...

Tiene alguien buena experiencia de la gimnasia en secundaria?? Por favor...

Irene y Umpa Lumpa dijo...

Llevé un corsé tipo Milwakee durante 3 años. La profesora de educación física me mandó que llevase un justifcante médico de que no podía hacer abdominales ni coger peso... (de hecho no me podía tumbar en suelo más o menos duro porque me ahogaba con el corsé).

Nunca me quise escaquear de nada. Corría lo que hiciese falta, hice todos los ejercicios que pude siempre. Y pese a que era un cursé completamente llamativo, su estupidez me hizo ir al médico a pedirle lo que para todo el mundo era lógico. Ningún otro profesor me puso ninguna pega. Y eso que tenía una mesa especial y todo.

Creo que es algo singular que tienen algunos profes de educación física... la verdad.

Elena-Z dijo...

La mía no fue buena, nunca jamás.

Gracias a Dios, lo mio no fueron profesores, sino profesoras, así que al menos me libré de la carga machista de la tortura que para mí era la educación física.

YO corría poco y mal, me ahogaba en cuanto había corrido diez segundos, me costaba un esfuerzo sobrehumano simplemente no torcerme al hacer la voltereta (la de volteretas que llegué a dar en la cama de mis padres), incapaz de hacer el pino o la voltereta lateral, por mucho que me esforzara...

Si encima tenemos en cuenta que nunca jamás me explicaron cómo respirar, o cómo dosificar fuerzas, o cómo apoyar la cabez al hacer la voltereta... pues aún tuve suerte de no ser una de las muchas lesionadas en educación física en mi cole, fruto de una profesora sin título ni cabeza.

Como el resto de mis notas eran excelentes, nunca me suspendieron en educación física. Eso sí, todos los años me bajaba la media. Un día, no lo olvidaré jamás, no sé que estabamamos haciendo, algo que no me salía... paró la clase y me dijo que me esforzara más, y que tuviera muy claro y me lo decía delante de toda la clase, que si no me suspendia educación física era porque en las reuniones de profesores le decían que eso aún me bajaría más la media. Pero que era una nulidad en gimnasia. Yo eso ya lo intuía, no era tonta... pero lo cierto es que aquello, que me lo dijo gritando, delante de toda la clase, fue para mí una de las peores humillaciones que recuerdo de mi época de estudiante. Porque yo era torpe, poco ágil, poco rápida... pero... ¿como se aprende a hacer el pino o la voltereta lateral, o a saltar el plinton, si nadie te enseña?

Ahora mi hija tiene un profesor, tiene pintas de duro y antipático, pero el primer día de clase lo dedicó a explicarles la importancia de llevar ropa de deporte adecuada al tipo de deporte a realizar, la importancia del calzado adecuado según dónde lo vayas a practicar, y que no es lo mismo futbol que atletismo. La importancia de una camiseta de repuesto y ya que en el cole no usan las duchas en las clases diarias, al menos sí llevar una toalla y un poco de gel para asearse un mínimo después de practicar deporte. Cuando mi hija (6 años) me lo contó, pensé: me gusta este hombre.

Opiniones incorrectas dijo...

Ese, el de los 12 minutos, el test de Cooper xD

Ana Maria dijo...

He de decir que tuve suerte con mis profes de gimnasia, pero te entiendo porque hay algunos que dan miedo grrrr¡ Decirte aparte de esto que me encanta el blog, que me parece imprescindible, tengo tres tesores de 8,5 y 3 añitos y aunque no piso el pediatra muy asiduamente tan solo con la normalidad lógica de las revisiones y poco más me has servido en ocasiones de mucha ayuda resolviendome muchas dudas, así que por ello ya cuentas con otra seguidora más, y te invito a pasar por mi blog cuando quieras. Un beso y nos vemos por aquí.

Sesi dijo...

Por aqui, otra traumatizada gracias a las clases de gimnasia.
En mi caso era profersora, mujer, no era desprecio hacia un colectivo general, era desprecio concretamente hacia a mi.

JAMAS pude hacer lo mismo que el resto de mis compañeros. Mientras todos corrían su km como mandaban, yo a la 3º vuelta sentía que me iba a desmayar. Nunca fui capaz de dar una voltereta ni de saltar la distancia marcada. Como es de suponer siempre suspendía...
Cada clase de gimnasia me destrozaba absolutamente. Tardaba dias en recuperarme. Y para mas inri, teniamos gimnasia dos dias seguidos. Me tachaba de vaga, de inutil, de exagerada, de hipocondriaca, de querer escaquearme......

Y yo llegué a sentirme así de verdad... amargó mi etapa escolar.

A dia de hoy, nada me gustaria más que volver a encontrarme cara a cara con esa profesora para decirle bien alto que no soy vaga, soy FIBROMIALGICA.

Gracias a tu venganza personal, me he desahogado con la mia jajajaja.

Saludos ;)

Ɣɑɲęşɑ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

Yo no llegué a traumatizarme pero mi profesor de primero se pasaba bastante. Pasaba de nosotr@s, tanto que un día que tocaba saltar las vallas, me caí con la mala suerte que me lastimé y no podía andar ¿Y sabes lo que me dijo? Que las mujeres nos quejábamos mucho... Aún recuerdo la cara que puso cuando a la hora y media me llevó a mi casa y vió quien era mi madre (otra historia): "Se acongojó" toito jaja (lo del tobillo fué distensión de ligamentos lo que me llevó a estar un mes con escayola y ese tiempo sin dar gimnasia ;0) )

Por cierto que buenas están las natillas ummmmmmmmmm repetimos???

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