martes 25 de octubre de 2011

Enfermedad y convalecencia



Por motivos que no vienen al caso, ayer estuve en la Casa de la Convalescència. La Casa de la Convalescència es un bello edificio modernista, que pertenece a la gran obra civil modernista que es el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau en Barcelona, del arquitecto Lluís Domènech i Montaner, también conocido por otro edificio singular en nuestra ciudad como es el Palau de la Música. En estos momentos la Casa de Convalescència es un edificio perteneciente a la Universitat Autònoma de Barcelona y en ella se imparten cursos de formación continuada, pero en sus orígenes y como indica su nombre, era un pabellón donde se enviaban en la época medieval los pacientes que teóricamente ya estaban curados de sus enfermedades infecciosas pero que no estaban todavía repuestos completamente, con la idea de separarlos del resto de enfermos y así evitar recaídas.

El hecho de estar entre aquellas paredes me hizo reflexionar sobre los periodos de convalecencia de las enfermedades y quizá lo poco que los respetamos especialmente en los niños. El periodo de convalecencia es el periodo intermedio entre la enfermedad y la salud. El periodo en el que se restablecen completamente las funciones de los órganos y sistemas que han estado lesionados (por una herida, por una enfermedad infecciosa, por una fractura).

Cuando enfermamos, también se producen una serie de etapas. Desde la etapa prepatogénica en la que estamos sanos, y existe un perfecto equilibrio entre huésped, medio ambiente y germen o agente lesivo, pasando por la etapa patogénica que es aquella en la que se produce la enfermedad. El equilibrio se rompe y las personas enfermamos. Primero pasaremos por una fase subclínica o de incubación y posteriormente serán evidentes los síntomas del proceso.

Cuando la enfermedad se resuelve no se pasa automáticamente de estar enfermo a estar perfecto. Se necesitan unos días para volver a la normalidad.

Por eso un niño que ha estado por ejemplo con un cuadro febril puede tardar unos días en volver a estar al 100% tanto en su estado de ánimo, como en su ingesta alimentaria como en su recuperación de peso. Paciencia en este tiempo. Piscinas, actividades extraescolares, actividades de ocio e incluso escolarización pueden esperar un poco.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

en nuestro caso somos muy cuidadosos con estos periodos y los tenemos en cuenta (y somos los raros).la pediatra nos comenta siempre este tema del periodo entre enfermedad y estar bien para volver al colegio,que casi nadie respeta.

Lulu dijo...

Casi nadie respeta porque a veces no queda otra, que parece que las madres trabajadoras somos unos seres sin corazón. Yo afortunadamente puedo trabajar desde casa a veces o se lo "coloco" a mis padres sin problemas, pero no todo el mundo tiene esa posibilidad. Afortunadamente los niños se recuperan muy rápido, pero a veces hay que apañarse como sea.

Cheli dijo...

Coincido con Lulu, una vez lleve a mi niño directo de la guarderia al pediatra de urgencia y salio gritando "queres matar a tu hijo desalmada" casi la cacheteo!!!!

Marina dijo...

Nosotros intentamos respetar uno o dos días después de la fiebre antes de volver a enviar a la niña al colegrio. Pero no siempre es posible...

Anónimo dijo...

Mi madre cuando estabamos enfermos tenia una "norma": despues de estar malitos pasar un dia estando "bien" en casa. Mi madre no trabajaba fuera de casa y yo si. Mis jefes me hacen ver ese periodo de convalescancia como un "lujo" que no me puedo permitir. Porque si no trabajo no cobro.

Anónimo dijo...

Es cierto que en el caso de las mamas trabajadoras esa convalecencia es un lujo pero es cierto que como todo lo que resulta irreconciliable y cae en nuestras conciencias hay que intentar conseguirlo. Mi hija acaba de salir de hospitalizacion de 4 dias por pielonefritis. Ya esta en casa, está buena, mamá echa polvo en el trabajo y la abuela haciendole mimos para que se recupere. Bendita abuela!

mamá pediatra dijo...

Para nada era mi intención "atacar" a las madres trabajadoras -entre las que por supuesto me incluyo- en sus malabarismos diarios por compatibilizarlo todo. Simplemente era una reflexión quizá ligada al ritmo de vida que llevamos, y con ánimo de tener en cuenta que los niños (ni los adultos) estamos al 100% justo superado un proceso patológico.
Gracias por vuestras aportaciones.
Un saludo

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