
El otro día fui al cole de mis hijas a hablar con una de las señoritas y justo coincidió el momento en el que los niños de la clase de Laia y los del otro tercero, bajaban al patio.
Observando cómo bajaban por la escalera, una es capaz de extraer muchas conclusiones: está quien parece siempre despistado, el intrépido que baja las escaleras de tres en tres, las niñas que no pierden su pose femenina, quienes aprovechan para seguir conversaciones históricas. Cuando me veían, también sus reacciones eran curiosas. Hubo quién me dió efusivos saludos, quién me vió y miró hacia otra parte, quién bajó la mirada con timidez genuina, y quién en plan cotilla me preguntó qué hacía allí al pie de la escalera. También hubo una niña que me dió un abrazo (no tiene muchos secretos: fue mi hija Laia).
Esos minutos de contemplación de la vida escolar me dieron para pensar un rato en lo diferentes que somos las personas desde la cuna. Y en cómo esas diferencias son patentes entre hermanos que comparten el material genético, la forma de educar, etc.
Mis hijas son muy diferentes. Curiosamente la pequeña de mis pequeñas lleva unas semanas sacando genio, al estilo de su hermana mayor. Siempre ha sido una niña dulce y tierna, y de fácil trato. Con sus periodos de mini-adolescente y de rabietas de los terribles dos años (habitual), pero que nunca me ha dado muchas complicaciones.
Sin embargo como os digo en estos últimos días parece que intenta imponer su voluntad, medir sus fuerzas en una lucha de poder y atreverse a decir no con descaro y chulería a la autoridad materna. Recuerdo que su hermana tuvo esta reacción un poco antes, entorno a los 3 años y medio. Entonces lo atribuí a los celos por su nacimiento. Pero ahora creo que no es así, que entre los 3 años y medio y aproximadamente los 5 años todos los niños pasan por esa fase de cierta rebeldía, tras haber aprendido bastantes cosas de sus compañeros en el primer año de colegio y de sus hermanos mayores si es que lo tienen. Y creo que es fundamental en esta época tener claras las cosas y mantenernos firmes en la disciplina (siempre con afecto, por supuesto) y en esa palabra que a muchos les rechina, que se llama límites. Que de pequeñito crece el arbolito.....






4 comentarios:
ayy, mi niña si que esta ahora en plena adolescencia de los dos años, y que dificil esta siendo, indicará esto que la verdadera adolescencia será tambien muuuy dificil?
Desde que nació mi segundo hijo entiendo por fin pq mi hermana y yo somos tan diferentes, aún habiendo crecido en la misma casa. Mis dos hijos no pueden ser más diferentes... Desde que nació el segundo vino pisando fuerte, con un caracter muy pronunciado y dificil de manejar. Sin embargo el primero es todo lo contrario. Todo le viene bien y casi nunca pone pegas...
Ahora entiendo que desde que nacemos tenemos un caracter que puede variar, o modificarse, pero con él nacemos.
Ya lo dice el refrán: "genio y figura, de la cuna a la sepultura". Es verdad que nacemos con un caracter muy concreto, aunque la educación que nos dan y el entorno en el que crecemos lo van modelando. Saludos!
Chiquinini ha pasado por algo parecido, precisamente con casi 3 años y medio. Nos tenía un poco "descolocados". También pensamos en posibles celos, pero duró poco y coincidió con la alteración de su rutina, las vacaciones, estar con toda la familia...No sé, el caso es que parece que ya pasó. Es curioso, verdad?
Mamareciente
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