lunes, 11 de julio de 2011

Suplantación de identidad



Para el santo de Laia, que es en febrero, del año pasado mi hermana le regalo un hámster, Chiqui. Aunque la niña tiene pasión por los animales, al final es la menda lerenda la que se encarga de su manutención y limpieza, con poca implicación del resto de los miembros de la familia.

Cuando nos fuimos a Francia hace unos días, decidimos dejarla en acogida en casa de los abuelos, para que no estuviera sola en casa todo ese tiempo. Al llegar, de vuelta del viaje, mi madre me informó que el ratón había pasado a mejor vida por causas desconocidas (no sé si había ya cumplido su esperanza de vida o no) justo el día anterior a nuestra llegada. La abuela, compungida con la idea de cómo justificar ante la nieta tamaña catástrofe, decidió ir a comprar un sustituto. Ya se sabe rey muerto, rey puesto. Ciertamente ocultamos este pequeño detalle a mi hija, con ánimo de que no se sintiera triste.
Todos estos días desde nuestro regreso, no habíamos podido recogerlo y por fin ayer de nuevo lo tuvimos en casa. Laia lo miraba en su jaula y estaba bien mosca. Primero le extrañó el tamaño (más pequeño). Después que era más movido e inquieto (lógico, pues es un animal más joven). Y además en el lomo tiene unas discretas rayas negras que Chiqui no tenía. La nena miraba al ratón y luego me miraba a mí. Al final me dijo:

Mamá, éste no es mi ratón (como si la policía fuera tonta...)

A lo cual, estaba claro que había que decirle la verdad por dolorosa que fuera y sanear mi conciencia de la ocultación de los días previos. Lloró bastante, la consolé diciéndole lo bien que había estado entre nosotros su Chiqui.
Últimamente el tema de la muerte es recurrente en las conversaciones, Laia tiene muchas cuestiones sin resolver y me preguntó muchas cosas. Finalmente, en un acto que me parece de bastante madurez decidió que su nuevo ratón (bueno ratona porque creo que es hembra) se llama Tea (como la hermana de Gerónimo Stilton) y no Chiqui como el anterior. Pasó un buen rato intentando conocer un poco más al animal y hablando de sus recuerdos con el otro.

12 comentarios:

Lulu dijo...

Jo! como que no son listos ni nada, pero la intención es lo que cuenta.

siempre mamá dijo...

Tarde o temprano tenemos que enfrentarnos a estas preguntas y a estas situaciones, pero entiendo a los abuelos, vaya responsabilidad!!! A mi también me ha psaso y mi madre actuó igual, pero claro ellos se dan cuenta. A mi hijo le daba muCha tristeza no tener una foto, asi que con el nuevo fué lo primero que hizo

Sophie dijo...

Ains, pobre chiquilla. Recuerdo que mi abuela tenía pavos y gallinas en el corral y cuando se mataban le decían a mi primo que se habían ido volando y que el pollo que se estaba comiendo lo había comprado en la carnicería. Ahora miro atrás y no me gusta mucho esa decisión, quizás hubiera sido mejor decirle la verdad con sencillez y tacto.

Mamareciente dijo...

Ay, tú lo has dicho. Que la policía no es tonta...

Pobreta. De todo se aprende, tanto ella como tú, pero es un palo.

Anónimo dijo...

Yo tengo una historia de suplatanción pero con gato y anciana: Al bajar del avión, los operarios se dieron cuenta de que el gato estaba muerto en la jaula. Así que decidieron cazar uno del aeropuerto y meterlo en su lugar (ambos negros).
Cuando la señora lo vio, insisitió en que no era su gato. Y los técnicos aeroportuarios que si. Ella que no y ellos que si... Hasta que reconoció que el suyo estaba muerto... y que se lo traía como vivo (sedado supuestamente), para enterrarlo aquí y no tener problemas por llevarlo cadaver.
Cosas veredes...
@cfisiocenter

Aire dijo...

Que bueno!! La verdad que da penita contarles la verdad.. pero me alegra que se lo haya tomado bien (dentro de lo que cabe).. si es que los niños son más listos de lo que nos pensamos!

La hormiguita dijo...

Hola , bueno Tea es hermosa y lo de la sustitución, a todos nos ha pasado pero lo descubren jajajaja

teresavet dijo...

Yo también creo que es mejor decirles la verdad, explicar lo mejor que se pueda, y no andar con mentiras o medias verdades, que los niños siempre se acaban enterando, y les molesta más la "traición" de los padres, que el dolor de la pérdida de la mascota. Y es que a todo hay que aprender, y los ratones sólo viven dos años...

Inma dijo...

Pues yo creo que tratar el tema de la muerte de una mascota con naturalidad, aunque sea muy doloroso, les será de mucha ayuda cuando tengan que afrontar la muerte de personas cercanas. Al menos yo lo he vivido así con mis hijos.

Òscar Domènech i Roig dijo...

madre y abuela deciden contra la opinión del padre ocultarle la verdad a la niña; cuando la niña descubre la verdad carga contra su padre, que es su persona de confianza : "por qué no me lo habías dicho, no tenías por qué mentirme"; yo no te quise mentir en ningún momento hija mía, yo no; la muerte forma parte de la vida, si no puede afrontar la muerte de una mascota, qué haremos el día que se mueran l@s abuel@s (lo cual sucederá, esperemos que dentro de muchos, muchos años) siendo ley de vida, por no mencionar si por desgracia alguna vez ocurre algo anti natural; qué clase de niñ@s estamos educando, niñ@s sin enfermedad, sin hambre, sin dolor, sin carencias ... ¿niñ@s sin muerte?

mamá pediatra dijo...

Bueno, más que ocultárselo, mi idea era encontrar el momento adecuado para comunicárselo y no soltárselo a bocajarro justo bajando del coche a la vuelta de las vacaciones...
Completamente de acuerdo con que a los niños hay que educarles también en la muerte y en las dificultades de la vida.

La hormiguita dijo...

La muerte es parte de la vida, pero dependiendo de la edad que tengan los chicos , no es conveniente decirselos, así como no le pido que camine a los 5 meses, de acuerdo a los estudios que hay, tienen dificultad en entender el tiempo, para ellos existe el siempre, por ejemplo pueden ver la foto de tu casamiento y preguntar porque no los invitaste y donde estaban y uno les dice que no nacieron y no lo entienden suelen preguntar de vuelta negando la respuesta, y pueden meterte en bastantes lios cuando alguién se muere ( como decía Freud, no hay huella mnémica de la muerte en el cerebro)y donde está y donde se fué y decir la muerte es ningun lugar, así que dependiendo de la edad, de la creencias de la casa, cada cual le pone a la muerte adaptando a su forma como una especie de cuentito, que el niño pueda elaborar y quedarse tranquilo. De otra forma podría empezar a tener problemas, uno de ellos puede ser para dormir,miedos diurnos .... etc. Ni los adultos tenemos solucionado el tema de la muerte y encima se lo cargamos a los chicos, miles de películas la última que recuerdo es Hereafter, que dieron este año, sin pensar en oriente con la reencarnación, occidente que tiene el cielo y en realidad que sabemos a ciencia cierta que es la muerte como es la no existencia y si hay un después???????

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