lunes, 18 de julio de 2011

Dosis de fármacos en Pediatría



Quien haya ido con cierta frecuencia al pediatra y haya recibido una receta para un niño habrá percibido que la mayoría de nosotros llevamos entre nuestras "herramientas" de trabajo una calculadora. Y que con frecuencia necesitamos saber el peso de un niño para poder medicarlo.

Los fármacos en los niños se calculan en función del peso y no de la edad.

Algunos prospectos de fármacos habituales en pediatría utilizan como referencia la edad y a veces la dosis resulta diferente de la que nosotros calculamos. Los laboratorios farmacéuticos utilizan la edad porque permite establecer una pauta fija, que da menos lugar a error. Estiman un peso para cada edad, y así calculan la dosis. Pero la variedad en pesos (y también en tallas) es alta. Un niño de 5 años puede pesar 16 kilos y otro puede pesar 23 y estar en rangos normales de peso. Y también como me pasó hace unos días, puede pesar 32. Las dosis serían diferentes en esos 3 hipotéticos niños de la misma edad.

A veces, además, las dosis por kilo dependen de la patología a tratar. Por ejemplo la amoxicilina se utiliza a dosis diferentes para tratar una amigdalitis o para tratar a una otitis. En el caso de las otitis, las dosis son claramente diferentes a las que el prospecto del fármaco indica, por lo cual es frecuente que muchas personas cuando llegan a casa, se lo leen y tienen que administrar el fármaco a sus hijos, se ponen en contacto con nosotros para ver si nos hemos equivocado....También desde alguna farmacia recibimos llamadas de este tipo.

En determinadas ocasiones -pocas ciertamente y con fármacos "delicados"-, la dosis se calcula por superficie corporal. Entonces debemos tener en cuenta no sólo el peso sino también la talla y aplicar fórmulas matemáticas más complejas.

Aproximadamente cuando se sobrepasan los 40-45 kilos, las dosis utilizadas son equivalentes a las de los adultos. También utilizamos la dosis del adulto cuando al multiplicar, el valor que obtenemos es superior a la dosis del adulto. Es decir, vamos multiplicando, pero tenemos que tener en cuenta cuál es la dosis máxima de un fármaco. Así es frecuente tener que utilizar "chuletas" para saber la dosis por kilo y la dosis máxima de un fármaco, sobretodo cuando pautamos fármacos de uso menos frecuente.

5 comentarios:

ismael peña-lópez dijo...

Un tema que no hace ni 24h que hablábamos en casa.

Gracias por comentarlo :)

(y gracias por el blog)

Irene y Umpa Lumpa dijo...

¡Qué bien! Siempre he escuchado a madres plantearse la supuesta equivocación por parte del pediatra en relación a lo que viene en el prospecto.

Estoy haciendo prácticas en pediatría para pasar un poco el verano y me he dado cuenta de que precisamente esa es una de las cosas complejas de la pediatría. Aunque me lo imaginaba, me ha llamado la atención la de vueltas que hay que darle al peso y la de veces que hablan de cálculos =)

Quizás, para evitar padres escépticos lo mejor sea aclararles en consulta que puede que la dosis no corresponda con lo que viene, pero que hay que tener en cuenta muchas variables que el prospecto no tiene, porque no conoce al niño.

Uma dijo...

Fenomenal que lo aclares!

Sophie dijo...

Una enfermera pediátrica me comentaba hace poco este tema al verme calcular la dosis a administrar de un cierto fármaco a un adulto; decía que se asustaba al ver la cantidad que yo calculaba, cuando a los chiquitines "se les da una mijita y poco más", jaja.

Anónimo dijo...

Hace poco recetaron a mi hija gotas para una otitis y al comprar el farmaco y leer el prospecto... solo hablaba de uso como colirio y aplicacion en los ojos! Llame para comprobar que tenia el medicamento correcto y entonces me explicaron que si, que era el que el medico queria para el oido aunque no es ese su uso habitual... Pense que me podian haber advertido, lo mas logico es que al leer el prospecto todo el mundo acabe teniendo que hacer la llamad para confirmar!

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