viernes, 13 de mayo de 2011

Pediatras y salud infantil

Os traigo al blog la tercera colaboración con El Club de las Madres Felices, un portal que está creciendo como la espuma por la capacidad que ha tenido de aglutinar diferentes formas de vivir la maternidad entendiendo que son más cosas las que nos unen a todas las madres que las que nos separan.
Me dejaron escoger un tema libre y escogí hablar de mi profesión y la responsabilidad que creo que tenemos los pediatras en cuanto a la salud infantil. Espero que os guste.
Aprovecho para deciros que el mismo portal ha organizado un sorteo y aunque creo no soy muy aficionada a apuntarme a concursos de blogs ni a premios, a éste me he animado porque el premio es ¡un viaje a Eurodisney! Así que si los 520 seguidores que estáis por ahí os animáis, igual tengo opciones. Os paso el enlace, sólo hay que dejar un comentario...
No me enrollo más, aquí abajo tenéis el post -que por cierto estaba programado para esta mañana pero que ha tenido que esperar unas horas debido a la caída de blogger-. Buen fin de semana!!!

Pediatras y salud infantil


Como algunos de vosotros sabéis, aparte de ser una madre feliz, soy pediatra. Es una profesión que me apasiona. Para ser pediatra en nuestro país, primero hay que estudiar Medicina y después especializarse durante 4 años.
Dedicarse a ser médico de niños tiene unas cuantas connotaciones si lo comparamos con la medicina del adulto. Intentaré daros algunas pinceladas de las cosas que a mí me parecen más características.
En primer lugar nuestros interlocutores no son los propios pacientes sino sus padres o adultos responsables. En segundo lugar, el niño, es un ser en constante desarrollo y puede que lo que sea válido para un recién nacido no lo sea sólo unos meses después. En tercer lugar, la medicina preventiva adquiere un papel relevante, ya que por suerte hay poca prevalencia de patología crónica en el niño. En cuarto lugar, trabajamos con pacientes que tienen una incalculable vitalidad y una envidiable capacidad de recuperación ante la adversidad. Por ello también cuando las cosas van mal dadas, el sufrimiento es mayor (también para los profesionales). En último lugar destacaría el acompañamiento a las familias y en general a la comunidad educativa durante unos cuantos años de la vida, generando lazos que a veces duran para siempre.
La relación médico-paciente se ha modificado con el paso del tiempo. Se está pasando de una medicina paternalista a una medicina mucho más colaborativa, donde el paciente tiene cosas que decir. Creo sinceramente que los pediatras somos pioneros en cambiar la actitud ante nuestros pacientes y sus familias, pues hemos sabido entender que nadie mejor que los padres para conocer y saber sobre sus hijos, para entender la importancia del medio en la crianza y en el bienestar y en la enfermedad.
Leyendo en blogs y foros, y atendiendo a algunos comentarios que de tanto en tanto caen por las consultas, me doy cuenta de que algunos sectores cuestionan el papel de los pediatras en el control del desarrollo evolutivo de los niños y de aspectos cotidianos como la nutrición o la prevención de enfermedades. Supongo que es una mala fama merecida a lo largo de los tiempos, herencia de una medicina como comentaba anteriormente paternalista, que anulaba la capacidad de las madres y de las familias para criar. También en la actualidad, algunos pediatras necesitan reciclarse y aprender a mirar con otros ojos. Es cierto.
No obstante, la tradición de confiar en los pediatras afortunadamente se mantiene, a pesar de algunas reticencias y a pesar de las amenazas de acabar fagocitados por la medicina del adulto.
Que no os quepa duda que los pediatras tenemos que seguir siendo corresponsables de la salud y el bienestar de nuestros niños. Podemos estar orgullosos de la salud infantil en nuestro medio, con unas cifras de mortalidad y de prevalencia de enfermedades mucho menor que en otros países supuestamente más desarrollados y económicamente superiores.
Algo estaremos haciendo bien o por lo menos así lo intentamos todos los que día a día nos dedicamos a ser médicos de niños.
La tradición de confiar en los pediatras afortunadamente se mantiene, a pesar de algunas reticencias y a pesar de las amenazas de acabar fagocitados por la medicina del adulto.

1 comentarios:

miqueta dijo...

pues si creo que estáis ante una época de cambio social necesario, ya que
los pediatras de centro de salud se quejan de que los padres consultan todo, hará que colchón será bueno , o que viaje hago, etc.. pienso que tenéis que ayudar a que los padres sean mas responsables de sus hijos y si están malitos al medico claro pero el sentido común y la capacidad para dcidir se esta perdiendo , parece que hace falta que el medico decida en cosas que aunque atañen al niño no son medicina

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