
Subtítulo: "Certificoides" según el GIPI. O los pediatras y los "tontinformes" como diría Vicente Baos.
Los médicos de familia se quejan con frecuencia y con razón de los múltiples trabajos burocráticos que tienen que hacer y que están poco relacionados en la realidad con lo que debería ser el trabajo de un médico. Es cierto que mucha de nuestra actividad como médicos tiene que quedar escrita, y de hecho nada como una buena historia clínica redactada o un buen informe que resuma los problemas médicos de una persona.
En el caso de los médicos de familia, una parte de su actividad está relacionada con las incapacidades laborales y los partes de confirmación así como otros informes que serían obviables de funcionar la administración de otra manera más eficiente.
Parece que el tema de los informes está un poco de moda, y ahora te piden un informe médico para todo. Está bien que para darte un carnet de conducir sea necesario (y patético el tipo de revisión y de informe, todo sea dicho). Pero muchos de los informes que se piden para los niños son absurdos y constituyen una pérdida de tiempo para el que los tiene que pedir (padres) y para el que los tiene que hacer (pediatras).
El último que oí que unos padres pidieron, era "un informe conforme el niño -que acababa de ser intervenido de una cirugía menor ambulatoria- no podía hacer un examen de matemáticas el lunes siguiente". Venga hombre, ¿a dónde vamos a llegar? Los padres son los responsables del menor y los que deben decidir si el niño está o no capacitado por motivos de salud para acudir al colegio y para rendir en el examen programado. ¿Es tan difícil la comunicación de los padres con el colegio para que un médico tenga que hacer un informe?
Con la epidemia de gripe del otoño-invierno 2009-2010 la cosa fue terrorífica. Algunos colegios "exigían" a los padres que si los niños estaban enfermos por cualquier motivo aportaran un informe en el que dijera explícitamente que "no era gripe A" (cuando la detección no se hacía de forma sistemática) y también exigían un informe con el alta médica, conforme el niño podía volver a las aulas.
Actualmente son muchas las guarderías que siguen exigiendo informes conforme el niño tiene un problema que no es contagioso y muchas veces "el alta médica" al finalizar el proceso.
Actualmente son muchas las guarderías que siguen exigiendo informes conforme el niño tiene un problema que no es contagioso y muchas veces "el alta médica" al finalizar el proceso.
Otro informe muy solicitado es conforme se está al día del calendario vacunal. Las vacunas no son obligatorias...de forma que el no estar vacunado no te puede excluir de la escolarización....entonces, ¿para qué se pide?
La verdad es que yo cuando me los piden los suelo hacer. No porque esté de acuerdo -de hecho a menudo me provocan malestar-, si no por facilitarles la vida a los padres, que suelen estar entre la espada y la pared. Pero hay que empezar a cambiar algunas cosas: los médicos dejar de hacer papeles que no tienen sentido y los padres reivindicar sus derechos legales como responsables de sus hijos.
Aquí abajo podéis leer dos documentos elaborado por el GIPI que explican muy bien la realidad y la poca justificación de estos informes y que suscribo. El primero es sobre las enfermedades infecto-contagiosas y el segundo sobre las justificaciones y las medicaciones.
CERTIFICADO ENFERMEDAD INFECTOCONTAGIOSA
CERTIFICADO ENFERMEDAD INFECTOCONTAGIOSA
A la luz de los conocimientos médicos y con los medios de que dispongo en la actualidad, me resulta imposible
CERTIFICAR la inexistencia de enfermedades infectocontagiosas, dado que muchas de ellas pueden ser subclínicas (no presentar síntomas evidentes de la infección).
No puedo asegurar, por tanto, que la asistencia a un centro socio-educativo de éste u otro menor, no suponga un riesgo para sí mismo, para los demás menores que asisten al centro o para el personal que desempeña su labor en el mismo, lo que pongo en su conocimiento para que tome las medidas que considere oportunas.
Son, por tanto, padres y responsables del centro los que deben asumir la decisión de que el menor asista o no al centro, dejándose guiar por el sentido común y las normas que regulan la asistencia a estos centros, basadas en síntomas observables por padres y cuidadores, y no en diagnósticos médicos presentes, pasados o futuros.
Aprovecho la ocasión para recordarles la conveniencia de que tanto los menores como el personal del centro tengan al día el calendario vacunal vigente que, junto con el lavado frecuente de las manos, han demostrado ser las únicas medidas eficaces a la hora de prevenir posibles contagios en centros socio-educativos.
JUSTIFICACIÓN DE FALTAS DE ASISTENCIA DE ESCOLARES MENORES DE EDAD, ALTAS MÉDICAS PARA REGRESAR A CLASE Y ADMINISTRACIÓN DE MEDICACIONES
CERTIFICAR la inexistencia de enfermedades infectocontagiosas, dado que muchas de ellas pueden ser subclínicas (no presentar síntomas evidentes de la infección).
No puedo asegurar, por tanto, que la asistencia a un centro socio-educativo de éste u otro menor, no suponga un riesgo para sí mismo, para los demás menores que asisten al centro o para el personal que desempeña su labor en el mismo, lo que pongo en su conocimiento para que tome las medidas que considere oportunas.
Son, por tanto, padres y responsables del centro los que deben asumir la decisión de que el menor asista o no al centro, dejándose guiar por el sentido común y las normas que regulan la asistencia a estos centros, basadas en síntomas observables por padres y cuidadores, y no en diagnósticos médicos presentes, pasados o futuros.
Aprovecho la ocasión para recordarles la conveniencia de que tanto los menores como el personal del centro tengan al día el calendario vacunal vigente que, junto con el lavado frecuente de las manos, han demostrado ser las únicas medidas eficaces a la hora de prevenir posibles contagios en centros socio-educativos.
JUSTIFICACIÓN DE FALTAS DE ASISTENCIA DE ESCOLARES MENORES DE EDAD, ALTAS MÉDICAS PARA REGRESAR A CLASE Y ADMINISTRACIÓN DE MEDICACIONES
Según la legislación vigente, las ausencias escolares de los menores de edad solo pueden ser autorizadas o justificadas por sus tutores legales. Los padres, que son quienes ejercen la patria potestad, son los únicos responsables de las acciones, incluso de carácter penal, de sus hijos menores. Según Ley Orgánica 8/85 de 3 de julio, ante una falta de asistencia, es el profesor el que debe notificar a los padres dicha falta y estos han de manifestar su consentimiento si lo hubiere, constituyéndose, por los derechos y obligaciones que les comporta el ejercicio de la patria potestad, en la instancia necesaria y apropiada para la acreditación de dichas ausencias al centro docente por parte de su hijo. Por ello, la justificación por parte del médico de familia o pediatra, aparte de que supone soslayar las atribuciones de los padres, entendemos que no suministra mayor información al estamento docente y, por consiguiente, no procede. El médico sólo extenderá los correspondientes justificantes para aquellos casos en los que una patología médica o quirúrgica incapacite al menor para el desempeño de una determinada actividad en el ambiente escolar o bien que su realización sea perjudicial en ese momento para él.
Del mismo modo y por idéntico motivo, no se extenderán altas médicas de procesos leves que precisen vigilancia o cuidados domiciliarios durante un tiempo determinado, pues la comunicación del alta clínica se hace a los padres y son estos los responsables de transmitir tal información al centro escolar. Toda responsabilidad al respecto, una vez establecido por el médico que el paciente puede volver a su actividad y comunicado a sus tutores legales, corresponderá exclusivamente a estos, y es a ellos a quienes se deberá hacer referencia ante cualquier eventualidad derivada de esta comunicación.
La administración de medicaciones es también una responsabilidad del tutor legal, siendo él quien decide qué medicación y dosis, así como cuándo se administra a sus hijos menores. Nosotros únicamente les hacemos recomendaciones y asesoramos, pero en ningún momento imponemos medicaciones ni vacunaciones. Por tanto, son los padres los que deben hacer (si fueran necesarios) los consentimientos a los centros escolares.






10 comentarios:
No me he visto en la situa´ción ni había oido cosas de este tipo en la guarde de mi hijo. Pero tampoco me extraña porque yo creo que nos estamos volviendo medio tontos. A veces perdemos un poco el norte, y setgguramente no todo es culpa del cole, sino más bien de los padres que podemos ser unos histéricos a veces.
En el colegio de mi hija nos piden cada año una copia del registro de vacunas. Dicen que es para hacer una estadística y valorar hasta qué punto hay prevención....
Creo que los padres tenemos que saber valorar cuándo un niño está enfermo y puede contagiar al resto y no llevarlo a la escuela. Pero también es bastante común, padres que llevan a sus hijos al colegio con fiebre camuflada con apiretal porque no pueden perder trabajo... Con este comentario no culpo a ningún padre. Cuando ambos padres trabajan, que un hijo se ponga enfermo llega a ser un problema de organización importante.
Supongo que a raíz de esto se haya llegado a pedir este tipo de certificados...
Tengo la impresión de que ahora no puedo pedirle un justificante de la hora a mi médico porque me va a etiquetar, ó no puedo pedir un informe porque también me va a etiquetar. Pues bien, cuando es el médico mi usuario desde luego no le etiqueto, es mi usuario y lo trato como eso: consulta y resuelvo. No perdamos el norte, que vamos a acabar peor ...
Pues yo sí que he estado en esas...
-Para la residencia universitaria (pública) me pedían un informe médico...
-Durante mi infancia-adolescencia, llevé un corsé en la espalda. Una profesora (el resto no fueron tan absurdos) de educación física me pidió un informe por escrito del traumatólogo por lo que no podía hacer educación física (que de hecho sí que hacía educación física... sólo que no podía tumbarme, ni coger mucho peso y había cosas que me resultaban incómodas de hacer... pero, vamos, que yo sabía bien lo que podía y no podía hacer. No me escaqueaba de nada que pudiese hacer. Así que no entiendo a qué venían tantos formalismos.
Es fundamental recuperar el sentido común. La sociedad necesita pediatras y médicos que hagan de tales. Cada minuto que un pediatra dedica a hacer papeleo no lo dedica a atender personas.
Los pacientes pueden ayudar mucho. Los gestores también.
Hola,
La sección que comentas en la página del GIPI se debe, en gran parte, al compañero andaluz Rafa Jiménez (autor de "Pediatría y salud" (http://mimagnificopediatra.blogspot.com/))
Te dejo, os dejo, mi opinión y experiencia, "basada en hechos reales" de unos cuantos años de trabajo desde Atención Primaria:
-efectivamente, es a quienes tienen la patria potestad, a quienes les corresponde justificar retrasos y/o ausencias escolares (hablamos de menores de edad, es decir, da igual que el centro sea guardería, colegio o instituto), uno de los motivos más usuales de petición de informes; pero la solución es bien sencilla: desde hace muchos años, no hago informes/justificantes por dicho motivo y no pasa ABSOLUTAMENTE NADA. Suele costar algo más de tiempo la explicación inicial cuando te incorporas a una plaza en la que tu antecesor/a hacía rutinariamente dicho "papel".
-en el ánimo de no dificultar más la vida de la familia, siempre dejo la puerta abierta a que el centro escolar se ponga en contacto con el Centro de Salud para aclarar cualquier extremo que consideren oportuno (y la confidencialidad médico-paciente-(familia) me permita revelar); 1 sola llamada en cerca de 8 años dan idea de la "gravedad" del problema, ¿verdad? Realmente, el cauce a seguir por el centro escolar sería notificación a Inspección de Educación, que creo que son quienes tienen la potestad de investigar los casos que consideren oportunos.
-la vacunación no es una obligación legal (aunque la abstención sea contra consejo médico); la escolarización sí lo es (de los 6 a los 16, pero no antes); no se sostiene, como comentas, que se pida como requisito, ya que no vacunar no es motivo de exclusión de escolarización (entiendo que esto es así en los centros escolares públicos y, en la medida en que cuentan con dinero público, concertados; desconozco si los privados pueden declarar "reservado el derecho de admisión" igual que yo podría decidir sólo admitir en mi casa a quien traiga zapatillas blancas... para eso es mi casa).
-en las cada vez más raras ocasiones en que una familia insiste en una especie de certificado de salud para inicio de escolarización (curioso que otras familias cuyos hijos van a los mismos centros no lo requieran con la misma insistencia...), suelo limitarme a "no se conoce problema de salud alguno que impida una escolarización adecuada a su edad", una forma elegante de no decir nada concreto en 1-2 líneas; no suelen insistir -ni la familia ni el centro-.
-entendido todo lo previo, queda la excepción de aquell@s niñ@s que sí que ven modificada la escolarización habitual por causas de salud (pacientes con asma que precisan mediación inhalada ante eventuales crisis, dietas de exclusión ante alergias alimentarias documentadas o necesidad de adrenalina autoinyectable ante posibles "accidentes alimentarios"...), ocasiones en las que expido el correspondiente informe.
En conclusión, aunque es cierto que pueden venir desde fuera a "ayudarnos" como sugiere Salvador con gran acierto, no lo es menos que en nuestra mano está no esperar siempre a que nos saquen las castañas del fuego. Así que, si aceptas un humilde consejo/propuesta, Amalia, deja de hacer los informes/justificantes que sean un sin-sentido. Redundará a que homogeneicemos el mensaje en todos los niveles asistenciales.
Un abrazo, ;-)
Por primera vez desde sigo el blog no estoy de acuerdo contigo Amalia. Trabajo en el ámbito de la Educación y aunque estoy totalmente de acuerdo en que la burocracia no puede quitar tiempo a un médico, a veces es necesario que un facultativo aporte luz a faltas de asistencia prologandas en el ámbito escolar. Es por ésto que se suele pedir justificante médico, no hay ningún otro motivo.Es necesario que ambos ámbitos trabajen coordinados puesto que el desarrollo global de un niño o una niña no se relaciona sólo con su estado físico.
El tiempo que lleva esta burocracia puede reducirse considerablemente con una plantilla tipo que sólo necesite una firma.
Saludos.
yo no entiendo a q viene pedir tantos papeles, cuando yo iba al colegio eran mis padres los q tenian q justificar mis faltas o decidir si podia o no podia ir, o si podia o no podia hacer gimnasia
el año pasado en la guarde de la mini, nos pidieron un informe medico para la matricula y nos dijeron q teniamos q llevar un informe de alta del pediatra para poder volver a clase despues de q estuviera la niña mala (esto me parecio increible), pero ya les dije q mi pediatra no hace papeleos de esos (tiene un aviso puesto en la puerta de la consulta advirtiendo de q no hace informes para matriculaciones, altas, bajas etc, q los padres son los ultimos responsables de sus hijos) y nunca llegaron a pedirmelos las veces q se puso mala. y menos mal...
Estimado Anónimo:
Comparto tu visión de que es preciso un espacio de mayor coordinación entre el ámbito educativo y sanitario y/o viceversa, pero en mi experiencia esto no resuelve algunas de las cuestiones que planteas y veo (vemos) a menudo desde este "lado del río":
1) Si EN OCASIONES es preciso que un facultativo arroje luz, ¿por qué en muchas ocasiones se pretende que la arroje SIEMPRE, EN TODA CIRCUNSTANCIA? Solicítese esa luz sólo cuando sea preciso; para ello, bien puede servir un informe preescrito, como mencionas, pero también una simple llamada telefónica, que pueda ofrecernos pistas sobre preocupaciones del ámbito educativo que no llegan al sanitario.
2) Salvo excepciones muy contadas, el argumento recibido desde el ámbito escolar en mi entorno para no emitir ningún tipo de escrito o siquiera ponerse en contacto por vía telefónica con los facultativos en relación a estas preocupaciones que pudiesen existir, es que la institución escolar no tiene potestad más que para trasladar la preocupación a la familia, que será quien considere o no su consulta. ¿Se pide una relación no recíproca?
3) "Hecha la ley, hecha la trampa"... si una familia viene y cuenta que su hijo/a lleva enfermo 3 días (y sin acudir a clase), ¿qué justifico la asistencia hoy a consulta o la ausencia escolar de 3 días? Si yo he de fiarme de la familia (¿por qué no habría de hacerlo?), ¿el grado de confianza es menor en la institución escolar?, ¿en general como para pedir sistemáticamente "papelito del facultativo"?
4) En el terreno de la anécdota, en la misma línea del párrafo anterior, me han llegado a contar en consulta que tenían constancia de alguna familia que, viendo que llegaba tarde al colegio (donde le cerraban la puerta...), decidieron pasar por el Centro de Salud (cita urgente, porque no quedaban citas en la agenda del día...) para, una vez conseguido el justificante, obtener el acceso al centro escolar con un "retraso justificado".
Profundicemos y mejoremos la coordinación entre ambos ámbitos. Definamos mejor cuál es la burocracia necesaria y cuál es inútil y habrá que desechar. El beneficio será para l@s menores.
Un saludo, ;-)
Perdón por tardar tanto, pero hasta hoy no he leido esta entrada. Gracias Ruben por dar al Cesar lo que es del Cesar. Esta historia viene de largo y procede de otro blog que mantengo:
http://alesmismo.wordpress.com/2008/10/07/justificantes-para-todo/
No os perdáis los comentarios y el rifirrafe en mi estilo "directo" (al mentón).
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