Acabo de finalizar la lectura del libro "Som avis". Lo siento para los no catalano-parlantes pero creo que no está traducido y es una pena porque el contenido bien lo merece. La traducción del título es "Somos abuelos" y está escrito por Victòria Cardona, que es maestra especializada en orientación familiar a través de su experiencia profesional pero sobretodo como abuela de cuatro nietos.El libro que a priori parecería orientado a las personas que se convierten en abuelos, me parece también muy interesante para los padres recientes, porque ayuda a comprender algunos de los motivos de desencuentro que pueden producirse entre ambas generaciones en cuanto hay niños de por medio.
Siempre he defendido por aquí, y lo creo firmemente, que los abuelos son unas estupendas figuras de referencia para los niños. Lo digo por mi experiencia como nieta y también por lo que veo en mis hijas. Hay abuelos que además cuidan a sus nietos a diario, y que son excelentes cuidadores a pesar de que siempre se tiende a generalizar por ejemplo diciendo que malcrían a los niños. Los abuelos quieren a sus nietos con locura y como dice la autora en el texto "son como un brazo que se alarga para llegar allí donde no llegan ellos (los padres)".
Dicho esto, es verdad que la relación entre los abuelos de nuestros hijos y nosotros puede originar ciertas fricciones. A nadie se le escapa la peculiar relación que se establece muchas veces entre suegra y nuera, y que hace correr ríos de tinta, o las disputas matrimoniales que quién más o quién menos ha tenido a costa de la intromisión de los padres de uno de los cónyuges en la dinámica o en las decisiones del núcleo familiar. De hecho, como anécdota os diré, que uno de estos días, al llegar al hospital libro en mano, una de mis compañeras leyó el título y dijo algo así como: "Uff, nunca me había peleado tanto con mi marido como por nuestros padres desde que tenemos hijos".
La narración muestra el camino para que los abuelos encuentren su lugar en la familia que se ha incrementado con el nacimiento de los nietos. Tiene algunos capítulos especialmente interesantes como la necesidad de respetar la autonomía y el amor del matrimonio del hijo/-a con una persona que puede tener unas costumbres diferentes, los cambios en los modelos de autoridad o la relación entre abuelos y nietos adolescentes.
El libro es recomendable para los abuelos porque explica por ejemplo por qué a veces los padres tenemos una idea de cómo recibir a nuestro recién nacido lejos de lo que ellos esperarían, por qué preferimos que nos llamen antes de venir a visitarnos, por qué no nos gusta que los agasajen con regalos -muchas veces inútiles- o por qué no queremos recibir consejos de cómo criar a nuestros hijos o cómo llevar nuestra casa.
Para los padres es recomendable porque está escrito desde el afecto, la empatía y las ganas de conciliar, de forma que es fácil poder poner a los abuelos de nuestros hijos como narradores del libro. Nos muestra las diferencias entre las épocas que nos ha tocado vivir a ambas generaciones y las formas de entender la maternidad entonces y ahora. Puedes así resultar más comprensibles algunas de las reacciones o los comentarios que hacen los abuelos y que a veces nos irritan.
Y para acabar os dejo con dos frases leídas en el libro y que encabezan diferentes capítulos:
"Tener alguien con quién compartir reduce las penas a la mitad y duplica las alegrías" (Mark Twain)
"Callando es como se aprende a escuchar, escuchando es como se aprende a hablar, y hablando, entonces, es como se aprende a callar" (Diógenes)






9 comentarios:
Este tema me ha llevado mas conversaciones y peleas con mi marido que cualquier otro, sin diferencia... Es verdad que nadie actúa con malicia, y cada uno está en su papel, así que hay que ser paciente y tener claro lo que quieres y lo que no para tus hijos. Y hacerlo ver, las veces que haga falta, a los abuelos.
En mi caso, por esas cosas de la confianza, es con mi madre con la que más colisiono.
Pero es cuestión de tener claro tus valores y principios, y hacérselos entender... Aunque he de reconocer que a veces cuesta.
por ahora (5 meses de maternidad) con los abuelos no tengo problemas! pero deberían escribir un libro "somos cuñad@s" ahí si que se lia parda!
Besos
Yo discuto mucho con mi padre porque se mete cuando regaño a mi hijo mayor. Pero supongo que hay que contemporizar, están cuidando del benjamín hasta julio, para que no vaya tan peque a la guarde y es algo que nunca les podré agradecer lo suficiente. Lo hacen encantados, pero sé que es un esfuerzo difícil de compensar.
Los abuelos son una figura maravillosa, lástima que a veces no se puedan disfrutar tantos años como se quisiera.
Marta.
En nuestro caso, mis hijos solo tienen una abuela, mi madre. La relación que tienen con ella es muy buena. Mi madre los cuida cuando nosotros no podemos, y hace eso, cuidarlos. Les mima, pero también les regaña cuando lo merecen. Y les da más caprichitos que los padres...que para eso es abuela.
Por suerte, mi madre entiende que los padres somos nosotros y sigue las directrices que le damos. Obviamente, si no está de acuerdo en algo nos lo dice o nos explica como lo hizo ella. Pero la última palabra la tenemos nosotros y eso es de agradecer.
Mañana mi PequeñoJedi cumple un mes, y ya desde el hospital ha habido problemas con "los abuelos" pues se han llegado a cronometrar por tenerlo en brazos (no exagero).
En un futuro tendremos problemas con ellos (los abuelos) pero no me importa, pues el amor que transmiten a mi hijo compensa todas las meteduras de pata, salidas de tiesto y demás causas de distensión familiar.
Una pena que el libro no esté en castellano, porque compraría un par para regalar ;D
Cuando no tienes a los abuelos como es nuestro caso, los echas mucho de menos y te gustaria tener todos esos agobios!
Amalia, (con tu permiso te tuteo), No te importa si no pones una segunda parte del artículo porque me has dejado muy enganchada con los títulos que pones al final y yo no hablo esa lengua.
Gracias por compartir tu tiempo y tus experiencias con nosotras, cuando puedas entra a mi pequeño blog www.mariale.com.es
Completamente de acuerdo en la figura de los abuelos: completamente imprescindible, por algo hace falta una tribu entera para educar a los niños.
Con lo que nunca estaré de acuerdo es con los abuelos educadores como si fueran padres, y que son el principal-a mi entender-motivo de fricción entre padres trabajadores y abuelos cuidadores.
Creo que los abuelos están para mimar, para jugar, para disfrutar de la niñez de los nietos como quizá no pudieron disfrutar de la de los hijos, porque entre otras cosas, como el trabajo, habían de ser la "autoridad" los "ponenormas y ponelímites". Los abuelos están para excepcionar, y hacer disfrutar de un rato o día sin los límites de los papás. Los abuelos tienen que ser guays, y normalmente son así.
Lo malo es que cuando los abuelos, pobres, han de ejercer de padres sustitutos suelen tener el mismo rol: el de guays. Y los padres no queremos, y queremos que renuncien a su rol natural, y que pongan límites, pero no cualquieras, sino los nuestros además.
Complejo es.
En fin, o aprendo catalán, o traducen pronto el libro ¡me apetece aunque la verdad, cada vez tengo menos tiempo!
Abrazos
Queridos amigos: Sí que está escrito en castellano el libro destinado a la comunicación de abuelos, padres e hijos. Su t´tulo: "Conciliar la vida familiar". Editorial Styria. La Autora Victoria Cardona siempre ha considerado a los abuelos los mejores "conciliadores". Podeís encontrar más título, entre ellos "Un extraño en casa", editado por Viceversa que trata de la comunicación con los adolescentes. Más información: www.vidadefamilia.org La primera página aparece en catalan, pero en margen superior teneís los contenidos en castellano.
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