martes, 17 de mayo de 2011

El dolor te hace vulnerable

Imagen obtenida en e-learning-teleformacion.blogspot.com


Ayer hablaba como en la jornada a la que acudí el viernes se trataban algunos aspectos que hacían más humana la atención de los niños en los hospitales. Ir a un hospital nunca suele ser algo agradable, y menos para los niños que no pueden entender todo lo que allí ocurre y que se ven inmersos en un ambiente que es hostil por naturaleza -un poco menos para los que trabajamos allí, que ya estamos adaptados al medio-.

Uno de los aspectos que uno relaciona con los hospitales sin duda es el dolor. Dolor que tienes cuando vas, o dolor que tienes por los procedimientos relacionados con los procedimientos diagnósticos o terapéuticos. En el caso de los niños, este dolor se asocia en un gran número de veces con las jeringas, las inyecciones, las analíticas, las agujas y las vacunas. Todos estos objetos generan un estrés importante en nuestros niños que habría que intentar minimizar. Muchas veces es un miedo infundado, ya que la mayoría de veces que irán al médico no serán pinchados. Los adultos a veces contribuyen al despropósito, diciéndoles frases típicas del estilo "si te portas mal, el médico te pinchará" y cosas similares que cada vez me chirrían más cuando las oigo. Una de las ideas que presentaron en este sentido, fue la de la asociación francesa Sparadrap, que intenta guiar a los niños en el mundo de la sanidad. Aunque la página sólo se puede leer en francés o en inglés os animo a que la consultéis.

El dolor te hace sentir muy vulnerable y pequeñito. Justamente estos días sé de lo que hablo. El sábado por la noche tras salir de la guardia fuimos a cenar con las niñas a una famosa hamburguesería. Me resbalé con el suelo mojado por la lluvia y me caí por unas escaleras, dejándome el culo como si fuera una berenjena (literalmente). Suerte que los kilillos de más dan para amortiguar bien el esqueleto y que me golpée de lado y no directamente sobre la columna vertebral. A resultas de ello no me puedo sentar bien, no estoy cómoda en ninguna postura, me duele todo el cuerpo y en especial la espalda....

Supongo que en unos días se me pasará. He sido afortunada y he sufrido dolor intenso en pocas ocasiones. Podría decir que las experiencias dolorosas que más recuerdo fueron un dolor en la boca tras una cirugía gingival (un implante que me dejó el paladar en carne viva) y los dolores relacionados con el parto (las famosas "contracciones") así como la herida postquirúrgica en el abdomen de la cesárea tras nacer Laia. Las contracciones de parto son tremendas, por suerte se pasan (con epidural un poquito antes) y tienen un final feliz.

El dolor, sea por parto o sea como ahora por caída, siempre me ha hecho sentir muy vulnerable y expuesta. La verdad es que en el momento justo después de la caída, me sentí fatal tanto por el dolor como por haber asustado y preocupado a mis hijas que lo vieron todo, como por no saber si podría atenderlas correctamente en los días que se sucederían. Entiendo que la sensación de vulnerabilidad de quién padece un dolor crónico debe ser desgarradora.

PD: Quería aprovechar este post en el que hablo de dolor, para felicitar a una de mis amigas que ha sido madre reciente hace unos pocos días de un niño precioso. Era su primer hijo y apostaba por un parto hospitalario pero lo menos instrumentalizado posible. En el momento en el que empezaron las contracciones a subir de intensidad, se sintió vulnerable y aceptó una anestesia epidural a pesar de que inicialmente había optado por parir sin analgesia. Espero que no se sienta peor madre -ya desde el principio y leyendo en algunos lugares- por ello. Es una persona valiente, decidida y sé que criará a su hijo fenomenal.

6 comentarios:

Marina dijo...

Nosotros intentamos no asociar médico con dolor o inyecciones. A nuestra le hija le explicamos que las vacunas son necesarias y que casi no le doleran. De momento lo lleva bien y sólo le da un poquito de respeto ir a la pediatra. Eso sí, cuando alguien empieza con el cuento de que si no se porta bien irá al médico y le pincharán....siempre intento de la manera más educada posible contradecir a esa persona...Con lo que nos ha costado que deje de montarnos el númerito cada vez que íbamos al médico!

Por cierto, me han gustado mucho las palabras que le dedicas a tu amiga. Tienes toda la razón.

anaive dijo...

Hoy mi pequeño de dos añitos se ha quedado en casa desolado porque su mama se iba a trabajar, a pesar de quedarse con sus abuelos a los que adora... Y ha sido precisamente por eso, en su caso, el dolor por el nacimiento de las muelas, que lleva unos días dándole guerra y ayer ya empeoró y que me imagino le hace sentir especialmente vulnerable.

Tita dijo...

El dolor en nuestra época me parece un atraso. Entiendo la vulnerabilidad que dices, solo que yo la siento al revés, soy más capaz de aguantar mi dolor, que de soportar ver como lo sufren los demás, sobre todo los que acabarán fatal como los provocados por el cáncer y otras enfermedades de dolor crónico.

Tampoco entiendo como se es mejor madre por parir con dolor. Actualmente no conozco a nadie que se saque una simple muela o se haga un empaste a pelo.

Me parece una bendición poder disfrutar de los momentos más importantes de mi vida, que han sido los nacimientos de mis hijas, de la forma más serena posible (dentro de la angustia de los partos largos y/o complicados, que bastante es....)

Abrazos

Pilar dijo...

Ya se que no viene a cuento, pero presenta una reclamación a la " famosa hamburguesería" por la caída que sufriste y las lesiones, aún si fueron leves. Probablemente tengas derecho a una indemnización. ( No es que yo lo vea en todo en esa clave, pero ahora imagina que te rompes la cadera). Conozco casos similares con peor resultado y procede, sin duda, una compensación, así sea por el dolor y los hematomas.

etiKeta dijo...

Lo que veo en los hospitales es que el personal esta tan aconstumbrado a todo que no se da cuenta del daño que pueden producir sus maniobras o sus palabras. (me paso varias veces cuando estaba embarazada y despues de mi cesarea).

Anónimo dijo...

Me da mucha pena y rabia leer que compartes la tan extendida creencia de que algunas dicen "que se es peor (o menos!!!) madre por parir con epidural", lo siento, pero hasta que no lo vea escrito en algún sitio o lo oiga de boca de alguien, no me lo creo!!! ¿por qué interpretais eso? conozco muchas mujeres (amigas, madres y algunas matronas) que abogan por un parto menos intervenido, menos medicalizado y por tanto con reservas subrayando esta palabra al uso de la epidural y por ello ni se creen mejores madres ni muchísimo menos, de hecho bastantes de ellas han pasado por las dos experiencias en partos con y sin epidural y con más motivo están en mejor disposición de opinar y comparar.
No comprendo esa percepción...buscar que las mujeres estén informadas y no se comporten simplemente con pánico en ese momento de su vida sexual no supone que nadie se sienta peor o mejor que nadie, yo lo veo cómo ánimo de compartir, nada más, entiendo el porqué de tanta susceptibilidad, que triste que cada vez que alguien hace algo distinto a ti, sobre todo en estos temas, embarazo, parto, crianza etc ciertas personas se sientan cuestionadas, atacadas.
Los beneficios, riesgos e implicaciones de la epidural darían para rios de tinta, para mi no es ni el lugar ni el momento de hablar de ello, sinceramente ahora mismo no tendría fuerzas para ello, pero me entristece enormemente que se siga comparando ir al dentista o tener una intervención o un cólico con parir, cuando nos vamos a enterar de que no es lo mismo!!!
Marta

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