viernes, 1 de abril de 2011

Madre y mujer. ¿Puede ser de otra manera?



Es frecuente en los tiempos que corren que se plantee la disyuntiva entre ser madre y ser mujer. Por motivos obvios, para ser madre, no queda más remedio que ser mujer. Aunque sí es cierto que son muchas las connotaciones de lo que significa ser mujer en el siglo XXI, y más si también se quiere ser madre. Entiendo que la disyuntiva aparece cuando se recurre a la imagen de mujer liberada y trabajadora, como si ello fuera incompatible con tener hijos, quererlos y atenderlos adecuadamente.


Yo no elegí ser mujer, aunque me encanta mi condición femenina. Sin embargo sí elegí ser madre, y además por partida doble. Antes de tener a mis hijas, tuve una vida que sólo en sutiles aspectos se diferencia de lo que pudo ser las de mis congéneres varones. Tuve una infancia feliz, una adolescencia sin demasiadas complicaciones, estudié y me formé, salí y entré, empecé a trabajar, me fui a vivir en pareja.


Sin embargo es cierto que la maternidad nos diferencia de nuestros compañeros de viaje, los hombres. De buenas a primeras por motivos físicos: nuestro cuerpo es el que tiene capacidad para gestar, para parir, para lactar. En segundo término, porque posiblemente por factores hormonales aunque también por aspectos sociales, las mujeres seguimos teniendo un papel predominante en la crianza de los hijos. Es cierto que muchas cosas están cambiando y muchos hombres están día a día más implicados, pero estamos lejos de una igualdad en el terreno de la paternidad.


Cuando tienes tu primer hijo –de hecho ya desde el momento en el que lo estás gestando- tu escala de valores de trastorna. Bueno, no se trastorna. En realidad se transforma, se modifica, da un giro de 180 grados. Y los hijos ocupan el primer puesto en la lista. Para siempre.


Pero todo lo demás no desaparece. Ni la pareja, ni el resto de la familia, ni los amigos, ni el trabajo, ni el ocio; ni ninguna de las cosas que antes que formaban parte de la lista de cosas importantes en tu vida. Simplemente ocupan otro espacio, habitualmente de menor tamaño, y entras en la lucha diaria de cuadrar ese rompecabezas para que todas las piezas quepan.


Y una de las piezas que cuesta encajar es el trabajo. El trabajo fuera de casa. El trabajo que nos hace ir de bólido la mayor parte del día si queremos conciliar con nuestra vida privada, si queremos darles a nuestros hijos el tiempo que se merecen y necesitan, el trabajo que parece que no nos deja tiempo para otras muchas actividades. Las dificultades no son pocas y más teniendo en cuenta que el grueso de las tareas en el hogar sigue estando en nuestra balanza, a pesar de que trabajemos igual o más horas fuera de casa que nuestros compañeros de fatigas.


Sin embargo os confieso que nunca me he planteado dejar de trabajar. Cierto es que me ha dado mucha pereza incorporarme a trabajar después de las bajas maternales –tan cortas-, dejando a un bebé tan pequeño en casa. Que me ha dado mucho coraje tener que irme algunos días cuando las niñas estaban enfermas o simplemente estábamos pasando un buen rato juntas. Que muchos días cuando suena el despertador me parece una auténtica tortura y me gusta soñar con una vida un poco más contemplativa.


Pero me gusta trabajar y supongo que me gusta trabajar fundamentalmente porque me gusta mi profesión y lo que hago cada día. Además estudié y me formé durante muchos años para ello. Me siento útil socialmente y no sólo porque soy hija de, mujer de o madre de –que también está bien, no me malinterpretéis-. Trabajando me relaciono con muchas personas, aprendo muchas cosas nuevas cada día. Trabajando también obtengo beneficios económicos que pueden repercutir positivamente en la familia y que me hacen independiente de un marido que pudiese ser que un día ya no me quisiera.


Trabajar fuera de casa y ser madre no son incompatibles. Aunque eso pasa por un concepto muy en boga que se llama conciliación. Aunque de conciliación quizá hablamos otro día.


PD: Texto publicado ayer en El club de las madres felices, proyecto con el que colaboro desde hace unas semanas.

16 comentarios:

Marina dijo...

Me siento reflejada en tus palabras. Ante todo soy madre, pero me gusta trabajar fuera de casa.

Uma dijo...

Yo tampoco me planteo dejar mi trabajo, tb me gusta mi profesión y me siento util, también se me hace cuesta arriba pensar en reincorporarme pero lo que peor llevo es que la gente no lo entienda y me juzgue como peor madre por no hacerlo,por no renunciar a el puesto o no pedir una reducción de jornada!
y lo peor es que minan tus decisiones con dudas y culpa!
En fin!
la mujer y la culpa!
Besos

Tita dijo...

Nada que aportar, que no hayas dicho ya, Amalia. Totalmente de acuerdo

Abrazos

Anónimo dijo...

Como bien dices, la escala de valores cambia. Se puede ser madre, esposa, hermana, trabajadora, estudiante, todo eso mientras las cosas vayan bien. Pero si empiezan a ir no tan bien enseguida dejamos de ser alguna de esas cosas, o dejamos de trabajar, o vida de pareja nula, o estudios para mas tarde, o hace 6 meses que no vemos a las amigas.. Pero nunca dejamos de ser madres.

Anónimo dijo...

Hola,
me siento reflejada en lo que dices plenamente.
El trabajo te permite desarrollar otra faceta de tu vida, por el que hemos luchado mucho, y te permite relacionarte con otras personas en el ámbito laboral y hace que tengas otros incentivos intelectuales-los cuales tb puedes tener si sólo te dedicas a tu familia por supuesto, porque hay muchas veces que se trabaja por necesidad .
Tengo un caso cercano, una chica joven con carrera universitaria que ha decidido no trabajar, quiza por la dificultad actual de encontrar trabajo, supongo.
A mi me daría mucho miedo,en la situación económica actual; no puedo ni plantearme que no entren dos sueldos en casa.
Pero sobretodo, por la situación de dependencia en la que te colocas respecto de tu pareja.
A mi parecer la vida da muchas vueltas y debemos de estar capacitados para , siendo hombre o mujer,valernos por nosotros mismos.
Yo vengo de una familia con tres hermanas, todas hemos estudiado, porque mis padres siempre pensaron que lo mejor que podían darnos era la mayor educación posible para luego nosotras pudieramos elegir que hacer.
Un saludo desde valencia, SASA

teresavet dijo...

Me encanta tu entrada, me siento muy identificada... yo he seguido trabajando, pero dejé de trabajar por cuenta ajena, y ahora soy autónoma. Con esto de la crisis, tengo un horario muy flexible, je,je, y así puedo estar con mi niña y trabajar a mi ritmo (y sin tener que dar explicaciones el día que la niña está enfermita).

Anónimo dijo...

Yo al contrario que tú decidí dejar de trabajar, en principio una excedencia luego ya veremos, quise hacer el "regalo " a mi hija de criarla yo, no mi madre ni la guarde ni una extranjera.
Por ahora no me arrepiento, aunque he oido de todo no haces nada, tienes todo el tiempo del mundo maruja etc.. y demás comentarios de ese tipo. eso si esto me lo permite el que mi marido que no para por casa ahora en china ahora en corea ahora en alemania, tenga a cambio un sueldo que nos permite vivir olgadamentes. que la ayuda en casa también importa y en mi caso es cero por cuestiones laborales yo con un marido funcionario y horario de 8 a 3 a lo mejor no me lo habia planteado.
En fin el tema es que ójala todos pudiéramos elegir como hice yo, por que no me creo eso de la calidad del tiempo que dedicas a tus hijos ese es el consuelo de las madres trabajadoras,me dan pena los compis de mi hija que con cuatro años hacen mas horas en el cole entre extraescolares comedo y madrugadoes de las que yo hacia trabajando y sino conla abuela de 65 qu esta hasta el moño pero no dice nada por ayudar a su hija/o y sólo lo comenta en la panaderia mientras corre detrás de un enano de dos años. Y me da mucha pena que seamos nosotras y no los papás los que tengamos que elegir o consolarnos con frases como las de arriba.
Un saludo

misteriosa dijo...

Me ha encantado. Lo has descrito muy bien. Me siento totalmente identificada con ese texto.

Saludos!

Sophie dijo...

En nuestra profesión muchas nos planteamos tener a nuestros niños durante la residencia, por tener menos complicaciones y un sueldo asegurado al menos un par de años. Cuántas historias conoceremos de adjuntas ocultando su embarazo porque les quedaba una semana o dos para renovar el contrato, contratos que no se firman o renuevan por notar la barriguita...

Marina dijo...

Yo sí me plantee dejar de trabajar, y eso que me fascina ser investigadora, me encanta la ciencia y tengo el trabajo de mis sueños. Tal vez mi situación es distinta y eso es lo que nos ha llevado a considerarlo, pero en eso quedó. Sigo trabajando, como puedo, y me hace bien, por una horas disfruto otra parte de mi vida que me apasiona!

Chelo dijo...

Amalia, totalmente de acuerdo con cada palabra, eres una crack!
Un beso

Jose Mateos dijo...

Pues yo soy hombre y me siento identificado en casi todo lo que dices. Para mi tambien cambió la escala de valores al nacer la primera y mi prioridad hoy dia es criar a mis tres hijas sanas y felices. Y las horas de trabajo de mas pesan...pesan mucho. Al final el consuelo es mejorar la calidad de las horas que pasas en familia y el apoyo de mi mujer que comparte esa prioridad que aunque sea mujer no creas que todas giran esos 108ª.
Me ha encantado tu post.

Isabelita dijo...

Me parece un texto precioso, a mi también me gustaría trabajar, pero también creo que las bajas maternales deberían cambiar, y que me encantaría poder pedir una excedencia...

Silvia dijo...

Amalia te sigo desde hace un tiempo, gracias a un librito que salió en una revista de mamás y bebés y en el que se hacía referencia a tu blog.
La verdad es que yo también me he animado a escribir uno, supongo que porque me encanta exponer temas en otro formato que no sea el hablado y porque leyéndote he encontrado la manera perfecta de seguir cultivandome y sintiéndome identificada en campos que me son familiares.

Gracias por todos tus artículos.

Anónimo dijo...

soy mama hace 5 meses,y me explota el corazon de amor por mi bebe, pero cada vez es mas complicado los tiempos para todo lo demas que no hay que dejar de atender. empezando por una misma, a veces siento que no puedo con todo !!!

Glo San dijo...

Me siento totalmente identificada!!!
Vivimos en una sociedad que va de moderna y vende una imagen que no es, ni somos tan modernos ni hay tanta igualdad!!!!
No creo que la mayoría de hombres tengan ese sentimiento de culpa/contradicción al irse a trabajar y quedarse con la sensación de "abandonar" a sus hijos...
Cuando tienes un hijo entiendes lo de "una madre es una madre".

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