Cuando ayer por la tarde regresábamos de la piscina con Irene, pasamos por delante de uno de los parques que más le gustan. Y me pidió quedarse un rato a jugar. Era imposible en ese momento, tenía que ir cuanto antes a recoger a Laia que también había salido del cole y que estaba con otros amigos (fantásticos jueves en los que me coinciden unos minutos las extraescolares). Irene, que habitualmente es de buen conformar, se puso a llorar y me dijo algo así como:
- Nunca tenemos tiempo, siempre tenemos prisa
Y cuánta razón tiene. Nunca tenemos tiempo, y siempre vamos con prisa arriba y abajo. Con agendas más cargadas que las de los ministros, con la sensación de que nunca acabamos con todo y de que siempre nos quedan cosas pendientes.
Los niños, si se les deja a su libre albedrío, saben disfrutar del tiempo mucho más que nosotros. No llevan reloj ni falta que les hace.
Hace unas semanas, todavía en plena epidemia gripal, cuando tuve ojeras en mis ojeras, un día le comentaba a una de mis compañeras que en momentos así me planteaba dejarlo todo, irme a vivir fuera de la ciudad, hacer de pediatra en un lugar pequeño y empezar a vivir tranquila. Todo esto con la boca pequeña, porque soy una criatura urbana de los pies a la cabeza.
Quizá no sea necesario tomar medidas tan drásticas, pero seguro que es saludable tomarse la vida de otra manera, no agobiarse por las cosas pendientes, no tener la sensación de estar cometiendo pecado mortal si perdemos el tiempo no haciendo nada, en el plan hedonista que muestran nuestros hijos y que siempre nos enseñan.
Por nuestra parte quizá deberíamos educarles para que no sean esclavos del tiempo en su vida adulta. Y me lo planteo cada vez que las achucho para llegar a tiempo al colegio, para que pasen a la bañera y se aseen, para asumir los horarios de algunos días, siempre reloj en mano.
La última vez que visité a mi peluquero habitual le sugerí que se planteara una tarifa exprés, algo así como una tarifa ejecutiva para los que siempre vamos con prisa. Ir a la pelu me supone la friolera de casi 3 horas entre que voy y vengo (está donde vivía con mis padres, no en mi barrio actual), el color, el corte, etc. Y yo me desespero, siempre viendo dónde ubicar ese espacio y el tiempo que luego paso allí. Él me dio parte de la clave del asunto, pues al igual que hacen otras personas, quizá lo que haya que hacer es disfrutar del momento, relajarse, aprovechar para pensar en uno mismo o no pensar en nada, en vez de cavilar en las cientos de cosas que tengo que hacer después y en el tiempo que estoy perdiendo. Algo más en lo que reflexionar.
¡Buen fin de semana!






10 comentarios:
Jolín, no sabes como me identifico. Muchas veces tengo la sensación de ir colgada de una manilla del reloj y, al final, los niños también lo sufren.
Marta
Mi nena pese a lo movida que es, es supertranquilota, como todos los niños en cuanto al tiempo, tú lo has dicho, no necesitan reloj. Lo mismo les da disfrutar 15 minutos cepillándose los dientes, que rebañar la cuchara hasta que parezca limpia durante 12 minutos...y me llega al alma cuando me mira con sus ojazos alterados por mi ritmo, perdida y estresada la pobre después del cuarto ¡corre!
Ya cuando hiciste el post de las actividades extraescolares creo que lo comenté (¿o tal vez en el juego?) necesitan más juego que inglés, y que gimnasia.
Este año sólo está en una actividad, en música e instrumento. No la apuntamos a nada más, ni lo pida ella ni queramos nosotros, porque es un infierno tanto horario y tanta agenda que no la dejaba tiempo de...¡perderlo tirada en la alfombra entre trastos!
Seguro que a ti y a tus hijas os encantaría el libro "Momo" de Michael Ende, que da una lección maravillosa precisamente sobre el tiempo, que creo que ningún adulto debería olvidar.
Saludos!
Que identificada me siento, pero de donde sacas tiempo, si ha mi me faltan horas, ahora que llega el buen tiempo y podemos ir un ratito al parque no se que voy a hacer, solucion clonarme, me encanta tu blog un besito desde Granada
Creo que los niños tienen muchas cosas que enseñarnos siempre, y eso que yo aún no tengo. Ests entrada me recuerda el libro Momo de Michael Ende que hace poco traia a su blog el Dr. Casado (http://doctorcasado.blogspot.com/2011/03/necesitamos-recuperar-el-cuerpo.html) Hace tiempo me dije que todo aduto urbanita debería leerlo al menos cada 2-3 años para no olvidarse de los ladrones de tiempo. Hace demasiado tiempo que no lo leo.
Gracias por tu blog
Yo me di cuenta de eso cuando mi niño tenía tres años y me dijo que estaba estresado y era verdad. En fin, dese entonces procuro hacer las cosas con más tranquilidad y sobretodo tener en cuenta las necesidades de mi segunda hija y de la tercera que se ven "arrastradas" por las actividades de su hermano mayor. Esta tarde me la he reservado para acompañar a mi niña de cinco a un cumple, pero vamos las dos solas, ella y yo. Es importante que cada uno tengo su espacio particular con papi y mami.
Yo siempre he creido que el no hacer nada es un arte que también hay que cultivar y aprender como tambiénn creo que hay que aprender a aburrirse, anda que no me he aburrido yo de pequeña, sobre todo esas mañanas de verano en las que no habia nada que hacer o como mucho acompañar a mi madre al super y eso me ha convertido en una persona paciente, que sabe esperar, y que sabe perder el tiempo, cosa que admiran mis amigas atacadas y corriendo todo el dia, mi hija de cuatro años es la única que no va a ninguna actividad extraescolar ya aprendera a nadar a hablar inglés o lo que sea tiene toda la vida por delante y cuando tenga 40 nadie la va a preguntar si aprendio a nadar con 3 o 4 o 17 y el inglés se aprende con un par de inmersiones en la lengua extranjera es decir dos veranitos en inglaterra y se acabó así lo aprendí yo.
Eso si es una niña tranquila que sabe esperar jugar y perder el tiempo, es decir no hacer nada la digo Carmen que haces y dice nada mirar la gente por la ventana.
Me alegro por ella la estoy enseñando bien así no padecerá de estres de mayor sabra desconectarse relajarse y aburrirse.
No es obligatorio estar todo el tiempo haciendo cosas, lo que pasa es que a veces eso de no hacer nada nos da miedo no vaya a ser que nos encontremos con nosotros mismos.
Un saludo
No te pasa que cuando estas jugando con tus hijas olvidas el reloj? Yo si y me gusta ese momento!Intento disfrutar de los domingos (mi unica día libre) para andar sin prisas , ir al parque,jugar..
- cada dia yendo al cole, venga vamooos que llegamos tardeeee (ellos no, soy yo a la que se le escapa el bus)
- cada día volviendo a casa, venga vamooos que se ha hecho tarde y tenemos que hacer deberes/cenar/duchar/ir a la cama...
- el fin de semana si te despistas, venga vamoos que tenemos que ir a comprar / hacer recados/yoqueseeeeeeee
a veces hay que parar y respirar, pero es dificil... muy difícil
Yo no idealizaria la vida en el campo... porque vivo en el campo, pero tamien trabajo y tengo horarios y tambien digo mas veces de las que querria ese "rapidoooo que llegamos taaaardeeee" !!!
Siempre he pensado que los ninyos han de tener tiempo de "aburrirse" que ellos han de buscar como llenar, asi desarrollan la imaginacion. Pero ponerlo en practica en esta vida en la que lo que siempre nos falta es tiempo no es facil.
A mi me parece un problema importante y este anyo he decidido que he de hacer algo, que los ninyos no han de vivir asi. Asi que haremos unos ajustes en la economia familiar y voy a trabajar 20 horas a la semana, con tiempo para llevarles al cole, recogerlos y disfrutar de horas con ellos SIN PRISA.
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