Los que vísteis el programa Banda Ampla donde participé hace unos días, recordaréis que en una de mis intervenciones respondí a uno de los expertos, el Dr. Paulino Castells, y le dije que no me parecía bien que los abuelos no tuvieran que educar a los nietos en contraposición a su opinión de que los abuelos estaban para consentir. En aquel momento expresé la idea de que formamos parte de una comunidad educativa y le he dado bastantes vueltas al tema en los últimos días. La educación de los niños es un tema altamente complejo y en el que todos estamos implicados. Obviamente los padres y la escuela juegan un papel predominante, pero todos en un momento dado formamos parte de la educación de los niños. Por mi parte, que trabajo en contacto directo con ellos, lo tengo clarísimo.
Hay un dicho africano que dice que para educar a un niño hace falta la tribu entera. En primer lugar la familia, incluyendo la familia extensa, pero también el resto de la comunidad. Porque todos con nuestros actos o con nuestra forma de hacer estamos influyendo.
Personalmente en la consulta, intento comportarme como lo haría delante de mis hijas. Si la relación médico-paciente ya es compleja en sí misma, además hay que sumar la conciencia de que los niños te están escuchando, te están viendo trabajar y funcionar en tu día a día. Para mí no es un asunto trivial. De la misma manera, posiblemente por ello me dan mucho coraje los comportamientos de algunas personas delante de sus hijos. E igualmente, cuando algún niño hace alguna cosa que considero no adecuada no dudo en comentarlo. En esas ocasiones puede pasar de todo, que los niños y los padres sean conscientes y se resitúen, pero también que los niños no hagan ni caso y que los padres encima te den un rapapolvo.
Fuera de la consulta en mi vida cotidiana, intento mantener cierta coherencia en este aspecto. Un ejemplo que se me ocurre tiene que ver con la educación vial. Os parecerá una chorrada, pero intento no cruzar una calle con el semáforo en rojo por mucho que esté poco transitada cuando hay un niño que puede verme. No se me olvidará nunca un día de hace algo más de un año en el que Irene vió -en pleno aprendizaje de lo que significan el señor rojo y el señor verde de los semáforos- como una de sus señoritas pasaba con prisa una calle con el semáforo en rojo. La niña la miró como si hubiera cometido pecado mortal. Y es que los adultos somos modelos a seguir por los niños, la imitación es su principal forma de aprendizaje. Con lo cual no nos queda otra que enseñar dando ejemplo.
Que los padres se molesten cuando regañas o amonestas a un niño que está haciendo algo mal, es algo que me llama la atención. Cierto es que hay gente muy quisquillosa, pero en líneas generales deseo que si mi hijas se pasan de la raya sin estar nosotros presentes, alguien tenga la amabilidad de reconducir la situación.
PD: Al hilo de todo esto, y en relación también con el post de ayer, os dejo un vídeo que ya había visto, pero que me hizo recordar Emma en su comentario. Para no perdérselo.






8 comentarios:
Totalmente de acuerdo, aunque la educación es responsabilidad en gran medida de los padres es imprescindible que todos seamos conscientes de la necesidad de dar un buen ejemplo, empezando por los abuelos a los que personalmente estoy agradecida, pero que no me gusta que se salten a la torera las normas de los padres,por ej cuando a mi hijo le deja su abuela jugar a la nintendo u otras maquinitas entre semana (nosotros le decimos que sólo los fines de semana y ratos controlados) y me dice "es que la abuela dice que en su casa manda ella" y siguiendo por la sociedad en general, aún recuerdo cuando a mi hija la tiraron en el cole y vino muy enfadada porque no le había pedido perdón y nosotros siempre le decimos que cuando haga algo mal tiene que disculparse. En fin, todo este rollo para decir que es muy difícil educar "contracorriente"
En parte estoy de acuerdo. Cuando un niño hace algo incorrecto cualquier persona debería de instruírlo y si mi hipotético hijo lo hiciera, no sólo aprobaría que otra persona lo corrigiese sino que se iba a llevar doble reprimenda por mi parte. (Los niños en ausencia de los padres deberían de comportarse mejor que con ellos... jaja)
Pero por otra parte, hay padres que delegan por completo el cuidado de sus hijos a los abuelos y pretenden que la educación dependa de ellos. Un abuelo no está para infundir educación completa a un nieto. Sí para corregir cosas que NO se pueden hacer. Pero ¿qué castigo pone? ¿Cómo lo fomenta? A mí eso me parece fatal. No tienen edad ni fuerzas para tener que volver a educar a unos niños. Y hay padres que culpan a los abuelos de la mala educación de sus hijos.
Completamente de acuerdo contigo, sobre todo en la educación vial. De nada sirven las campañas, o que un guardia vaya al cole de nuestros hijos a enseñar educación vial, si luego tooooodos, no acompañamos en un comportamiento vial como dios manda
Abrazos
Estoy de acuerdo contigo en parte, sobretodo en lo que respecta a la actuación de los adultos, ya que los niños efectivamente aprenden imitando mas que otra cosa, por lo que si todos los adultos de su entorno nos comportaramos de forma correcta, no tendrian ejemplos de malas conductas. No obstante, creo que la educación no debe compartirse con los abuelos, no es que defienda que los abuelos esten para consentir, pero tampoco para educar. Los abuelos ya fueron padres y educaron, ahora su papel es otro y si los padres por ejemplo no desean repetir pautas educacionales de los abuelos, ¿como las van a corregir si dejan que los abuelos eduquen? entrarian en constante conflicto para perjucio del niño.
Por otro lado, si bien es cierto que cuando un niño actua mal se le deberia corregir, tampoco comparto la visión de que cualquiera deba o pueda hacerlo, porque no considero que todos los adultos tengan los mismos criterios a la hora de educar, por tanto si alguien pretende corregir una conducta de mi hija, ¿como se que lo va a hacer como yo considero correcto?
Es un tema para la reflexión, sin duda no educan solo los padres, pero tampoco educa la tribu entera.
Un abrazo!
Posiblemente como en casi todo, en el punto medio esta la virtud. Tan malo es dejarles a los abuelos toda la responsabilidad, como quitarsela completamente. A mi juicio, tienen un margen de actuacion, entre lo que ellos consideran oportuno, y las directrices de los padres. Tema complicado, donde los haya.
Un besooooote.
Yo también considero que "para educar un niño hace falta una tribu entera". Y respecto a los abuelos, dependiendo de su salud y otros factores, hay que valorar su experiencia y todos tenemos que aprender de ellos... Un poco de respeto para nuestros mayores que no son ni quieren ser despojos de esta sociedad... o qué pasa, ¿que con 60 estupendos años y con ganas no pueden cuidar un rato a los nietos?... Con los padres delante, son ellos los que tienen que educar/corregir siempre, nadie más... pero cuando no estén, es muy bueno que se relacionen con abuelos, tíos, amigos, maestros.. y que aprendan de ellos... ¿y no es esto la educación?... El problema es que cuando opinamos tenemos el referente personal y hay muchos casos, hay abuelos a los que se les exige cuidar de los nietos y eso no puede ser así, no chantajes emocionales, pero en su justa medida, yo lo considero hasta necesario (por ambas partes)... Me acuerdo mucho de mis abuelos y me enseñaron muchas cosas buenas... malas no recuerdo ninguna... y no quiero privarle (que también hay casos) a mi hijo de sus abuelos (maternos y paternos)... Justamente ahora que las familias somos más reducidas (pocos casos de 3 o más hijos, cuando antes era lo habitual) es más necesario que todos estemos más juntos... Por cierto, ¿quien ha sido educado solamente por sus padres, hay alguién así?
en la educación de los niños participamos todos, los principales protagonistas; padres y maestros, luego el resto de familia, pero pienso-en mi humilde opinión- que debe existir entre todos un hilo común, conductor de normas, principios y valores, para lo cual, la comunicación, diálogo y la coherencia de vida juegan un papel fundamental.
un abrazo de una venezolana viviendo en la Mancha.
Me alegra comprobar que no soy la única que piensa así. Es una de las -múltiples-discusiones que tengo con mi suegra, que dice que a los nietos hay que concederles todos los caprichos y me desdice mil veces delante de ellos.
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