Los domingos solemos comprar la prensa. Por lo menos un par de periódicos caen, y como llevan cientos de suplementos, dominicales y páginas de diferentes colores, por lo menos en lo que a mí respecta, tengo lectura para toda la semana. No obstante, es imposible leerlo todo de cabo a rabo y siempre quedan pequeños tesoros escondidos. Ayer por la noche mi marido me trajo un recorte aparecido en La Vanguardia el pasado domingo día 6 de marzo titulado "Bendito ruido de niños" y me obligó a que lo leyera a pesar de que yo estaba enfrascada en otros asuntos. El motivo de la urgencia os lo aclararé al final, pero os voy a explicar de qué va el artículo, que quizá alguno de vosotros pudo leer en su día.
Aunque muchas curiosidades del pueblo alemán y en especial en lo que respecta a los niños las he podido conocer con el blog de Mamá en Alemania, no sabía que la poca flexibilidad y la poca tolerancia con los niños fuera una cuestión de estado. Parece que se ha generado una polémica intensa entre los parlamentarios y los ciudadanos de a pie, tras haberse aprobado una enmienda a una ley federal. Dicha ley protege al ciudadano contra diversos efectos ambientales dañinos como la contaminación del aire, las vibraciones y los ruidos. La enmienda aprobada supone excluir el ruido de la infancia: hasta ahora el llanto del niño, los bullicios de los juegos infantiles o una bronca paterno-filial, se equiparaba al ruido de las obras o del ensayo de un grupo de rock. Como dice el artículo, la enmienda pretende "dejar claro que no es lo mismo un niño que una sierra mecánica". Vaya que los vecinos te podían denunciar si te salía un niño llorón o si un día tenías invitados a los amiguitos de tu hijo y se pegaban cuatro carreras en casa.
Por lo visto es frecuente que los vecinos de los diferentes municipios se opongan a la apertura de guarderías en los centros de las ciudades alegando las molestias que el ruido infantil ocasiona a la tranquilidad de los barrios. Por ello muchos centros infantiles acaban estando en la periferia de las ciudades (la cual cosa debe ser súper cómoda para los padres....).
A partir de ahora el ruido infantil deja de considerarse legalmente como "impacto ambiental adverso", de forma que las familias quedarán un poco más protegidas (y libres de denuncias!). A pesar de ello algún político no ha dudado en considerar la enmienda como anticonstitucional porque perjudica la tranquilidad de la gente mayor.
Ahora nuestra historia personal a cuento de todo esto...Resulta que nuestros vecinos -los que están puerta con puerta con nosotros- son alemanes. Que conste en acta que a mí tampoco me gustan los gritos, los malos modos ni molestar a nadie, y me agrada que haya una buena convivencia vecinal.
Cuando nosotros llegamos a la finca, ellos ya vivían aquí. Unos días antes de hacer la mudanza, contentos con nuestro nuevo piso, decidimos hacer una merienda un sábado por la tarde, para invitar a algunos de nuestros amigos a la inauguración. No llevábamos ni media hora reunidos cuando llamaron a la puerta. Mi sorpresa fue mayúscula al ver que era la vecina. Se presentó y acto seguido ni corta ni perezosa me comentó que le gustaría tener buena relación con nosotros desde el principio y que no le gustaban los ruidos. Me quedé ojiplática y boquiabierta y no supe qué contestarle. Hubiera preferido un pastel de bienvenida, ya me podían haber tocado unos vecinos americanos. Aunque me lo tomé como que la pobre señora debía tener un mal día, migraña o a saber y no le quise dar más importancia.
Una vez ya instalados, aprovechaba cualquier ocasión para recriminarnos que éramos unos ruidosos, que dábamos portazos, que por el bien de la convivencia teníamos que mejorar, y etc etc. Nosotros aguantábamos estoicamente sus discursos, incluso nos disculpábamos y hacíamos propósito de enmienda, hasta que dos años más tarde nació Irene. Un día, tenía la niña pocas semanas y coincidiendo en el rellano se acercó a felicitarnos y aprovechó para meter su cuña: que a ver si podíamos hacer algo porque la niña lloraba mucho y a ella le molestaba el llanto. Y ahí saqué toda mi mala leche acumulada en los últimos dos años, envuelta en los efluvios hormonales puerperales y le dije finamente que los niños pequeños lloraban y que ante eso no queda más que "ajo"(derse), "agua"(ntarse) y "resina"(ción), por lo menos en nuestro país....A partir de ahí casi dejé de saludarla porque cuando me la cruzaba lo único que hacía era quejarse. A esas alturas, yo ya tenía relación con todos los demás vecinos y mi vecina había tenido problemas con todos por lo mismo. Y os aseguro que mi comunidad es ejemplar en todo lo que respecta a la convivencia.
Un día tuvo la desfachatez de preguntarme por qué era simpática con todos los vecinos y a ella casi ni la saludaba. Y vaya, en resumen le dije que no sabían vivir en comunidad y que si no quería escuchar ningún ruido de nadie, la solución más práctica acaba siendo irse a vivir a una casa aislada. Y es que Spain is different ;)
Claro que después de leer el artículo que os he comentado, entiendo mucho mejor las cosas....






13 comentarios:
no sólo en Alemania es así, también en Austria...a una la pueden matar con los ojos si al niño se le ocurre llorar en el autobús o en el metro; pero si se sube alguien con un perro y éste comienza a ladrar, todos hacen fiesta...vamos, cosas algo distintas a lo que uno está acostumbrado...aunque he de aceptar que yo no he tenido nunca problema con mis vecinos austriacos, será que se huelen la contestación "malalechosa" que les soltaría si se les ocurre decir algo sobre el llanto de mi hijo??
La convivencia vecinal a veces se hace complicada, pero la gente que tiene tal grado de, llamémoslo , hipersensibilidad lo que tiene que hacer es irse a la montaña en plan ermitaño.
Que conste que controlo a mis hijos en casa, no me gusta que hagan ruidos que puedan molestar a los vecinos, pero son niños, lloran y alguna vez hacen algo "inapropiado". Estoy rodeada, en general, de vecinos mayores y, la verdad, que hasta ahora son muy majos, será que casi todos son abuelos recientes...;) y eso refresca la memoria.
Marta.
jeje, la verdad, es que a mí también me ha sorprendido conocer más cosas por el estilo acerca del pueblo alemán.
Mi vivienda familiar es un adosado y hay una vecina (española) que se queja de que se nos oye bajar las escaleras, de que mi primo lloraba cuando era pequeño (claro, sus hijos no lloraban, nacieron sin cuerdas vocales...), que se escuchaba a otro primo tocar el clarinete (sus dos hijos también iban al conservatorio, así que se les oía exactamente lo mismo. Es decir: casi nada)
Afortunadamente con el resto de vecinos: ningún problema. Donde hay vida hay ruido. Pero hay que distinguir entre lo normal y lo intolerable...
Hola,
Viví 6 años en Bajamar, Tenerife. Mis vecinos alemanes incluso entraban a mi casa a poner aceite en mis puertas y gomas en mis cajones para silenciar mis ruidos. Con la llegada de mi hijo sus nervios crecieron. Afortunadamente ya no vivo allí pero lo recuerdo como algo RIDÍCULO. Cierto, si quieren silencio absoluto que se vayan a un retiro. Hoy feliz en mi adosado con ruidos sí pero con VIDA!!!
Ahora entiendo yo también muchas cosas...mis vecinos de abajo son mayores, él es alemán, ella no. Cuando la nena empezó a caminar, empujaba el andador por la casa. Llamó a la puerta a preguntar muy educadamente qué era lo que sonaba, y apareció mi niña en la puerta empujando su andador y con una sonrisa de oreja a oreja, como siempre, jamás lo olvidaré.
Me disculpé por si la había despertado de la siesta. No había sido eso. Estaba escuchando música clásica, porque a esa hora la escuchaba, y el ruido de mi niña, la impedía escuchar bien los graves ?????!!!!! (lo juro, con gestitos y todo)
No se atrevía a hacerlo directamente, pero más o menos venía a preguntar si podía impedir que la niña (bebé) hiciera ningún tipo de ruido. Te juro que se me quedó una cara que no sabía qué contestar ¿la ato? ¿la amordazo? Mi cara era tal poema que se calló, dio las buenas tardes y se marchó.
Como tú dices...para que no te molesten los vecinos, lo mejor es un chalet, oye. Que nosotros guerra gratuita no damos, que no me gusta que mi hija vaya como un caballo por la casa, pero de ahí a llevar vida de clausura, pues no.
Por otra parte, ya sé porqué aquí somos más felices y vivimos mejor. Al menos yo, no puedo evitar sonreir y sentirme bien oyendo el guirigay de los niños, riendo, jugando ¡sin matarse, claro!
Abrazos
Mi madre dice "carne que crece no puede estar quieta", no se puede controlar lo incontrolable ...Una vecina de mi madre también se quejaba, pero ella con buenas palabras siempre la despachaba, ahora tiene los nietos en casa y no abre la boca, claro ...
Pues que quieres que te diga... yo no tenía niños y mis vecinos de abajo eran muy españoles; y la primera nochevieja en que me emancipé, estaba escuchando la música (eran las 22.00) mientras me duchaba; cuando "subió" y me abroncó porque no eran horas de tener la música a tope! Cuando comenzó a venir invitados, estaba muerta de miedo ¿y si volvía a subir?
Creo que intolerantes hay en todos lados...
Soy madre, y me considero paciente, convivente y empática. Sin embargo he tenido que pasar a llamar la atención a mis vecinos porque un día de labor, a la una de la mañana, llegaban a casa con sus hijos menores de 5 años absolutamente pasados de rosca y alterados(como no van al colegio y no madrugan, hacen unos horarios rarísimos, pero los niños llegan a casa agotados igual). Como digo, un lunes a la 1:30, cuando te levantas a las 6 o antes, escuchar a los niños de los vecinos dando voces y pegando carreras es un coñazo, pero lo peor era oír a sus padres gritándoles sin parar y hablando a gritos para hacerse entender. En definitiva, que los niños son lo que ven en casa, y que en casi todos los casos el problema son los padres. Pero que tener hijos no te da patente de cargo para hacer lo que te dé la gana, y no puede ser una excusa para pasarte por el forro unas normas mínimas de convivencia. Evidentemente, no tiene nada que ver con el lloro de un lactante, o con el ruido de un niño al jugar durante el día. El límite lo sabemos sin que esté escrito en ningún sitio, te sale de dentro (o debería, está claro que no)
Algo había oido de la noticia, no sabia que los alemanes fueran tan raritos!! y eso que tengo familia lejana de esa nacionalidad! pero lo que esta claro es que raros hay en todas partes...
en fin!!
Como siempre, hay de todo en todas partes. La leyenda urbana de los ruidos en Alemania es cierta y conozco unos cuantos casos. Pero así como es cierta, yo nunca he tenido ni el más mínimo problema aquí (en Alemania), y eso que tengo dos ninhas pequeñas, un carácter que de vez en cuando me exige un grito y unos amigos españoles que cuando mantienen una conversación, sin necesidad de fiestón, se les oye en la otra punta de la ciudad! Ni tampoco nadie nos protesta por hacer barbacoa cuando nos da la gana, etc, etc. Cierto que a veces me molesta oir golpes a horas que lo que me apetece es dormir la siesta, pero sé que es parte del juego y acepto las reglas de mi comunidad (o el incumplimiento de las mismas) encantada de la vida. Cierto, a veces se pasan, pero también cierto, a veces en España se da el extremo opuesto...
Madre mía! No tenía ni idea, pero ahora se entiendo mucho mejor. A la cama no te irás sin saber una cosa más!
pffff... no había visto el post hasta ahora. El artículo sí que lo conocía desde hace un par de meses (el original de por aquí) y estuve a puntito de escribir un post al respecto.
Los niños aquí MOLESTAN. Es así. NO les gusta. Eso sí, el vecino puede cortar el césped a horas intempestivas o la campana de la iglesia dar conciertos cada cuarto de hora, que un niño, tenga la edad que tenga, sea lactante o tenga 5 años, les va a molestar.
Una de las cosas que se suelen tener en cuenta para entrar en el club de las Übermütter es el aplatanamiento de tus hijos, no te digo más.
Me ha parecido muy curiosa tu entrada, porque precísamente el otro día caminando hacia mi trabajo (resido en Alemania) me llamó la atención el ruido de un colegio de primaria, bajo lo que para mí es un ruido más que característico y que está lleno de vida: "la hora del recreo", con todos los niños exhalando libertad y juventud. Se lo comenté a mi novio (alemán) y éste me dijo precisamente eso, que había personas que han llegado a denunciar a centros por este ruido. Los alemanes están demasiado amargados y creen que todos a su alrededor deben ser igual de grises... como mi novio dice: "bitter makes bitter" (con acento alemán).
Me alegro de que ya estén cambiando un poco las cosas por aquí.
Un saludo!
P.D.: Mis vecinos alemanes son bastante ruidosos, sobre todo porque la única música que escuchan es techno (algo bastante generalizado en Alemania del Este, y con lo que a veces me cuesta convivir), pero al menos eso nos permite ser lo ruidosos que queramos!
Publicar un comentario en la entrada