lunes, 14 de febrero de 2011

Corazón, no me quieras matar, corazón

Parece hecho a propósito por el día en el que estamos -que por cierto nunca he celebrado- pero nada más lejos de la realidad. Como dice el título del post y la canción interpretada por Chavela Vargas, a algunos padres les da un susto de muerte cuando existe la posibilidad de que haya algún problema en el corazón de sus hijos. Supongo que el hecho de que las cardiopatías sean una de las causas más frecuentes de mortalidad entre los adultos, hace que se tema en general a las dolencias del corazón.

Y es que en realidad el corazón es un órgano muy importante, considerado como uno de nuestros órganos nobles como por ejemplo lo son también el cerebro o los riñones. La prueba evidente de su relevancia es que si el corazón deja de funcionar, en pocos segundos, y si no se hace nada para poner remedio a la situación, las cosas se ponen muy feas.

También es una prueba de su importancia el hecho de que sus latidos sean evidentes muy pocos días después de la fecundación, cuando todavía somos apenas un manojo de células en reproducción y nuestra madre desconoce su estado de buena esperanza.

El corazón es una especie de bomba que inyecta sangre a la circulación, haciendo que oxígeno y nutrientes lleguen a todas las zonas del organismo. Está formado por cuatro cavidades, dos aurículas y dos ventrículos, formando dos sistemas que funcionan en paralelo aunque de forma independiente: por un lado el corazón derecho que recoge la sangre pobre en oxígeno procedente del organismo y la envía a los pulmones para su depuración, y por otro lado el corazón izquierdo, que recoge la sangre oxigenada de los pulmones y la impulsa con fuerza hacia la circulación a través de la aorta.

En el interior del útero, el corazón es estructuralmente muy parecido aunque presenta unas pequeñas diferencias anatómicas y funcionales puesto que la sangre se oxigena en la placenta en lugar de en los pulmones (circulación fetal). Estas diferencias se basan en ciertas comunicaciones entre los circuitos izquierdo y derecho, que se llaman foramen oval y ductus arterioso. Con el nacimiento, se producen una serie de cambios que conllevan el cierre de estas comunicaciones del corazón fetal tras los cambios de presión que supone la entrada de aire en los pulmones y el cese del funcionamiento placentario. El cierre del foramen oval y del ductus arterioso se producirá tras el nacimiento: en pocas horas en algunos recién nacidos y a lo largo de los días en otros.

Las malformaciones del corazón reciben el nombre de cardiopatías congénitas. Son relativamente frecuentes, pues afectan a un 1 por ciento de los recién nacidos. Cuando los defectos son importantes son detectados prenatalmente. De hecho, valorar la anatomía y los flujos de sangre del corazón fetal es uno de los objetivos de los estudios ecográficos que se realizan a la embarazada. La detección de una cardiopatía importante es motivo para establecer un plan de parto que incluya el nacimiento del niño en un hospital de tercer nivel equipado adecuadamente para atender a las posibles complicaciones que se pueden producir tras el parto, con el paso de la circulación fetal a la circulación postnatal y la puesta en marcha de los pulmones con las primeras inspiraciones.

Por suerte la mayoría de cardiopatías serán defectos menores, a menudo defectos de la pared que une los ventrículos. Estos defectos si son de pequeño tamaño suelen cerrarse espontáneamente, precisan un control por el especialista, pero los niños pueden hacer una vida completamente normal.

Cuando los defectos son más importantes o no se cierran, será necesaria la realización de un cateterismo intervencionista y/o una cirugía cardiovascular. En nuestro país tenemos unos equipos de cirugía cardiovascular excelentes y reconocidos internacionalmente. Lo puedo corroborar con los múltiples postoperados de cirugía cardíaca que viví en mis guardias de intensivos durante mi residencia y los años posteriores.

Aunque muchas de estas cardiopatías se detectan prenatalmente, en ocasiones son diagnosticadas tras el nacimiento en base a una serie de signos y/o síntomas. Uno de los signos presente en muchos casos es el soplo cardíaco. A muchos niños con cardiopatías congénitas se les ausculta un soplo. Sin embargo, la mayoría de niños con soplo no tienen cardiopatía congénita, catalogándose dichos soplos de inocentes. Si os parece sobre soplos cardíacos os hablo mañana.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi hijo mayor nació con los pies zambos detectados en la eco de la semana 20. El susto fue tremendo pues la ecógrafa nos habló de posibles síndromes que originaban los pies zambos, así como problemas congénitos del corazón, poniéndonos en lo peor. Al día siguiente, en la Paz, los especialistas del corazón examinaron el corazón de mi pitufo que, afortunadamente, estaba bien. Sólo dar las gracias a todos los profesionales de esta y otras ramas, que con mucho cariño y amabilidad cogen a manojos de nervios y logran con su profesionalidad transmitirnos que estamos en buenas manos.
Marta.

Esther dijo...

Amalia me has recordado mi primera eco, que Pablo era aun una gambeta, pero ya se veia el 'puntito negro' del corazon y se oia el latido. Fue uno de los mejores momentos de mi vida.
Como siempre, gracias por la información

Alicia dijo...

Vaya! Me has dado en mi punto flaco con mi peque. Cuando nació, le detectaron un soplo con dos dias de vida.Le hicieron una ecocardio y le detectaron el ductus, una CIA y una CIV, afortunadamente de pequeño tamaño. Ciertamente se te cae el mundo encima cuando te lo dicen. A dia de hoy, tiene casi ocho meses y sigue teniendo las CIA y CIV pero siempre ha estado asintomático y no ha precisado medicacion, asi que solo le controlan con ecocardio cada dos o tres meses y por ahora no le piensan operar. Los primesos meses estabamos mas pendientes, ahora en el dia a dia casi se nos olvida, es que lo vemos tan fuerte y sanote!Gracias por la información

Susy dijo...

En este caso mi experiencia fue traumática.
Hace ahora 22 años mi primera hija nació pesando 3 kilos y 900 gramos y medía 52 cms.Para ser una niña no estaba mal.Ocho días después se puso malita y la llevamos al hospital.Nos dicen en la primera exploración que el corazón de la niña está "que se sale" (y casi todos sus órganos colapsados).
PArece ser que mi hija había nacido con una cardiopatía congénita que nadie había detectado,ni durante el embarazo ni después del nacimiento.
¡¡¡Que fallo!!!.
Dos días más tarde mi hija fallecía porque,según los médicos que la atendieron,no existía operación para semejante cardiopatía.
En fin.Ahora tenemos 4 hijos sanos y sin ningun tipo de problema.
Son cosas que pasan.Y duelen,duelen mucho

Clau dijo...

Bufff... que recuerdos!! A mi niña le detectaron un soplo en la revisión del mes, en las anteriores ni rastro... Yo había oído hablar de los soplos funcionales pero nunca pensé que pudiera tener una cardiopatía. Cuando le hicieron la eco, le detectaron una CIV de tamaño mediano, y la verdad que con 2 añitos que acaba de cumplir está asintomática, y sin medicación solo le hacemos una eco cada año, para comprobar que poco a poco es más pequeñita, y a cruzar los dedos para que se cierre del todo!!!

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