Hace unos días, a propósito de un post donde hablé de la amplitud de la normalidad en el desarrollo del niño se inició un interesante diálogo, que tuvo también resonancia en el blog Me crecen los enanos. Otras veces he hablado de retraso en el lenguaje y de signos de alarma en los trastornos del espectro autista y de aspectos a tener en cuenta porque es cierto que la atención temprana es más efectiva si se inicia precozmente y también porque las familias con frecuencia son las que detectan signos sutiles que pueden pasar desapercibidas en una visita pediátrica. Tal como dice otro compañero pediatra bloguero quizá la cuestión es saber detectar más que lo que es normal, aquello que no es normal.Uno de los conceptos que se mencionó está relacionado con el juego. Y la importancia del juego en el desarrollo cognitivo del niño. Muchos neuropediatras y neuropsicólogos exploran al niño precisamente observando como juega.
En una época de mi vida, empecé a estudiar Psicología. Estaba en cuarto de Medicina y pronto pude enfrentarme a la cruda realidad de la incompatibilidad (estudiar Medicina y ser médico acaba siendo incompatible con tantas cosas....), pero el tiempo y el ánimo me llegó para aprobar una tercera parte de la carrera. Quién sabe, quizá algún día la pueda reemprender porque me tiraba bastante. Entre las primeras asignaturas que hice, había una que me encantó y era precisamente la que hablaba del desarrollo de las personas en sus diferentes edades tanto en el aspecto cognitivo, como en el emocional y social.
Sobre el desarrollo del niño en las clases se hacía un hincapié importante en las teorías de Jean Piaget, psicólogo suizo, que elaboró sus teorías a partir de la observación de sus hijos. Me gustaba leer las teorías de Piaget e imaginarme cómo había ido haciendo sus anotaciones.
Entre los factores que influyen en el desarrollo del niño están implicados tanto el medio ambiental como la educación y la socialización y la maduración (que en parte depende de sus características genéticas). Los esfuerzos del niño por comprender el medio que le rodea se inician con la capacidad innata que los humanos -y la mayoría de animales- tenemos para adaptarnos al medio.
La inteligencia es una forma de adaptación al entorno y el juego es básicamente una relación entre el niño y el entorno. El juego ayuda al niño a conocer su entorno, aceptarlo y construirlo.
La primera etapa que describe Piaget es la sensorio-motora, que va desde el nacimiento hasta los 2 años. Es una etapa en la que el mundo se conoce a partir de las sensaciones y de los movimientos, ya que el lenguaje no existe inicialmente y aparecerá poco a poco a partir del primer año de vida. Se pasa de los movimientos reflejos iniciales que tiene el recién nacido a unos movimientos más intencionados, que provocan reacciones causa-efecto. Y que al niño le apasionan. Un ejemplo: lo divertido que les resulta a los niños de 8 ó 9 meses lanzar objetos para comprobar el ruido que hacen y comprobar igualmente cómo el adulto se agacha una y otra vez a recogerlo.
Este juego, que inicialmente es propiamente motor, se va transformando a partir del año de vida en el juego simbólico. El juego simbólico se basa en la reproducción de representaciones de la realidad en ausencia del acto o del modelo a imitar. De esta manera entorno al año y medio los niños empiezan a jugar simbólicamente con los juguetes y por ejemplo cogerán una muñeca y la pondrán a dormir o le darán de comer. Inicialmente estas acciones serán muy sencillas para ir haciéndose más complejas cuando el niño va creciendo, y en una fase posterior desarrollar con la ayuda del lenguaje hablado el pensamiento simbólico. El desarrollo del pensamiento simbólico será la base del desarrollo cognitivo en la etapa preescolar, y cuando los padres nos damos cuenta de a qué velocidad empiezan a pensar, razonar, preguntar y conocer nuestros pequeños iletrados (ésa es precisamente en la fase en la que me encuentro con Irene)
El apogeo del juego simbólico se produce entorno a los 2 años. Con el tiempo se enriquece y se impregna de imaginación. Algunos niños en estas fases tienen amigos imaginarios.
Conforme pasa el tiempo, y con la ayuda del lenguaje, muchas de estas manifestaciones se comparten y los niños empiezan a jugar más unos con otros compartiendo sus historias.
Entre los 4 y los 7 años el juego simbólico empieza a declinar en algunos niños, que apuestan por juegos más reales, que constituyen una imitación pura de la realidad.






6 comentarios:
Muy interesante Amalia. Jugar es importantísimo. Efectivamente los diagnósticos se apoyan muchas veces en la observancion del juego, igual que las terapias. A mi me han explicado mas subfases dentro de las que cuentas, pero el gran hito es como bien apuntas la aparición del juego simbólico. Que el coche haga rum rum, dar de comer al muñeco o disfrazarse y jugar a ser medico. Y es de lo que mas cuesta lograr en niños con autismo. Pueden hacer puzzles o dibujar divinamente pero el juego simbólico es lo ultimo que llega, si es que llega. Y suele ser muy pobre.
Pablo juega a conducir, pone los brazos estirados y las manos como si agarrara un volante, y los gira a un lado y a otro, y hasta lo acompaña ladeando la cabeza (cuando coge una curva) y de vez en cuando le da al claxon. Ni que decir tiene las babas que nos caen!
Que interesante es este post!!
Mi hija de 12 meses hasta hace nada cogía nuestro móvil y lo único que hacía era mirar las luces y como cambiaba la pantalla cuando le daba accidentalmente a los botones, lo chupaba, lo mordisqueaba, lo aporreaba contra lo que fuera que hiciera más ruido y cuando ya estaba harta lo tiraba. Ahora hace algo muy curioso que me llama la atención, lo primero que hace es ponerse el móvil en la oreja!! Se ha dado cuenta de que nosotros cuando lo usamos lo ponemos en la oreja y ella hace lo mismo... me llamó la atención porque es tan pequeña... (que lista es mi niña y que babosa su madre, jeje).
Eso es "juego simbólico"?
Un post muy interesante. Me gusta ver cómo mis hijos van pasando etapas. La mayor con 4 años está en el apogeo del juego simbólico. El pequeño con casi 8 meses está descubriendo lo divertido que es dar golpes con cualquier cosa y hacer ruido...
Los padres son los primeros que tenemos que ser objetivos y como tú bien dices detectar lo que no es normal, mi hija de casi 6 años ha empezado ha jugar así no hace mucho. En fin ..... algún día te contaré
Piaget no era psicólogo, era biólogo y sacó sus conclusiones a través de la observación de sus propios hijos.
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