
Este fin de semana largo he estado en Palma de Mallorca. Se casaba uno de mis mejores amigos y no podía perderme la ocasión. Hemos aprovechado la circunstancia también para hace una escapada de pareja de esas que de vez en cuando oxigenan un poco la relación. Las niñas con los abuelos disfrutándose unos de otros y nosotros: Desconexión total, horarios anárquicos, fiesta hasta las tantas....Nos lo hemos pasado genial!
Palma de Mallorca y la isla en general me traen unos recuerdos de juventud fantásticos. Empecé a ir por casualidad, a una especie de voluntariado como monitora de niños tutelados por el gobierno balear. La gestión de la tutela la hacían unas monjitas que vivían en la zona del Temple. Durante 3 años fui durante 15 días cada verano para estar con los chavales de forma altruista. Aprendí mucho de los niños, mucho de la infancia despojada de privilegios, fueron experiencias que recuerdas toda tu vida. Los monitores aprovechábamos los últimos coletazos del día para contarnos nuestras cosas de adolescentes, explotar nuestro lado más cumbayá guitarras en mano y así casi sin quererlo hacer amigos para toda la vida. De esos que pasan los años y aunque no te veas con frecuencia, puedes retomar el contacto como si no hubiera pasado el tiempo. Y aprovechas para hacer una puesta a punto de la relación y explicarte todas las cosas vividas.
La boda estuvo sensacional. Cumpliendo con lo habitual en las bodas, y teniendo en cuenta lo poco que salimos habitualmente de bailoteo los padres recientes, en una ocasión sin niñas fichamos hasta el final, bailando todos los éxitos de nuestra juventud. Bebiendo también lo típico y asumiendo las consecuencias físicas de todo ello durante las horas posteriores (y si me apuráis los días, todavía no me siento las piernas....jeje). Bien, yo siempre digo que a partir de los 30, o sales o bebes...
Sobre la ciudad... la tengo ligada a recuerdos muy intensos y entrañables, y siempre me he sentido allí como en casa. Ahora hacía 6 años que no pisaba Palma. No nos hemos perdido una merienda en Can Joan de S'Aigo ni una buena mesa tradicional mallorquina. Ahora nos planteamos volver en breve a pasar un verano por esas tierras. De momento hoy toca volver a la rutina con el buen sabor de boca por lo vivido...






3 comentarios:
Andra, pues me alegra que te lo hayas pasado bien por tierras mallorquinas, yo lo soy de adopción, y aunque al principio me costó hacerme un sitio, ahora no me echan ni con aceite hirviendo.
Me alegro de que la boda fuera bien, a pesar del tiempo. Saludos!
Me alegro que te lo hayas pasado bien por aquí. Nosotros tenemos como tradición familiar ir en Navidad a Can Joan de s'Aigo a comer chocolate o helado. Se me hace la boca agua de pensarlo...
¿También le "pegas" a la guitarra?
Va a ser que la pre-especialidad de much@s pediatras se parece mucho... ;-)
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