viernes, 1 de octubre de 2010

Solucionando problemas ético-legales (y II)

No me han sorprendido vuestros comentarios de ayer, no me esperaba menos. Con todas vuestras aportaciones con mayor o menor conocimiento médico-legal y con mayor o menor grado de intuición y sentido común, la solución acaba estando entre vuestras líneas.
En los comentarios se mencionan bastantes aspectos que me resultan muy interesantes como las diferentes edades en las que un adolescente puede ser maduro para consentir relaciones o ser sanitariamente autónomo, la cuestión de quién acompaña en Urgencias a un menor, la idoneidad de la consulta de Urgencias para evaluar el estado de maduración de un menor o la posibilidad de dar al adulto responsable un informe con ciertas modificaciones, entre otras cuestiones.
La verdad es que nuestro caso tuvo una resolución bastante más sencilla de la que quizá esperáis -deseo que no os decepcionéis-, pero inicialmente nos planteó dilemas y por eso lo quise compartir con vosotros ayer.
En primer lugar, la edad de la chica: los 15 años. A partir de los 16 años, el escenario hubiera sido radicalmente diferente porque según la Ley de Autonomía del paciente, a partir de los 16 años se considera a una persona con capacidad para decidir a nivel sanitario. De hecho la formulación de la nueva ley del aborto, considera este dato para incluir el supuesto tan polémico de que a partir de esa edad una menor puede abortar sin el consentimiento de sus padres. Los mayores de 16 años se consideran presuntamente maduros salvo que haya indicios de lo contrario y en su caso habría que informar a los padres sólo en el caso que la decisión de la menor de no informarles la perjudique clínicamente, hecho que a priori no se daría en nuestra paciente.
Como nuestra paciente tiene menos de 16 años, entramos en la condición de que inicialmente no se la considera madura, salvo que demuestre lo contrario. Y obviamente las posibilidades para juzgar de un médico de Urgencias no son las ideales (seguramente una situación diferente de la que se podría encontrar el pediatra o médico de cabecera que conoce a la chica desde hace tiempo y también a su familia y sus circunstancias).
Sobre el menor maduro, conceptos y circunstancias ya escribí aquí hace unos meses.
Algunos otros conceptos con connotaciones ético-legales:
  • Los menores deben ser informados sobre los procedimientos médicos que les atañen y de alguna manera deben consentir
  • Cuando llega un menor de 16 años (inmaduro a priori) solo al servicio de Urgencias hay que avisar a los padres. Si no se les encuentra, debe contactarse con la policía o los cuerpos de seguridad
  • Cuando el menor de 16 años viene acompañado por un mayor de edad que no es quien ejerce la patria potestad (novio, familiar, profesor del colegio, monitor, etc), si el proceso es grave o complejo, debe también avisarse a los padres
  • Y en relación con los menores o con cualquier otro tipo de paciente en Urgencias, los informes no se pueden modificar a posteriori.

Y bien, ¿qué hicimos en primer lugar? Aparte de repasar todos estos conceptos y tener claro que había que darle el informe al padre -el informe era insuficiente para demostrar que se había evaluado que la menor era madura-, hicimos un poco trabajo de detectives. Esto lo hacemos con cierta frecuencia cuando necesitamos información adicional que no queda reflejada en el informe de Urgencias sobre algún caso, por ejemplo cuando tenemos que responder a las reclamaciones. Intentamos contactar con el pediatra o la pediatra que atendió al paciente y el personal de enfermería del turno, para intentar esclarecer en detalle en qué circunstancias se produjo la visita. Una de las primeras preguntas que hicimos era precisamente con quién había ido la chica a Urgencias. Al solicitar el informe el padre en este caso elucubramos que quizá eran unos padres separados en pleno litigio (otra situación que también vivimos con cierta frecuencia), que la chica se había visitado con la madre y que el padre quería saber qué había pasado.

Tirando del hijo de la historia supimos que la chica en realidad había acudido al hospital con el propio padre, que estuvo presente en la visita y al corriente de los hechos y que simplemente habían perdido el informe de alta y lo quería recuperar para ir al ginecólogo.....Respiramos aliviados, pensando que en un caso no tan sencillo posiblemente nos hubiéramos planteado hablar con la chica, intentando que fuera ella quien hablara con sus padres de la situación, no teniendo que quedar de alguna manera -y perdonar la expresión- como chivatos. Aunque en última instancia, y sin acuerdo, legalmente no hubiéramos tenido más remedio que dar una copia al padre, asumiendo el riesgo de perder la confianza de una chica que por lo menos inicialmente había acudido a nosotros para resolver sus problemas.

8 comentarios:

Esther dijo...

ayer no me dio tiempo a contestarte, pero asi en frio (o no tanto, porque tengo una sobrina justo en esa edad) yo hubiera optado por comunicarselo a la familia. A menos que sepa que por ej. el padre le va a meter una paliza brutal o alguna cosa rara. Pero en principio, creo que la mejor opcion para la propia chica es que su familia lo sepa. Si estás maduro para echar un mantecao, también debes de estarlo para afrontar todo lo que conlleva.
Creo que justo a esa edad uno cree que sabe lo que hace, pero luego con el tiempo, se agradece que tus padres te hayan dado algun toque que otroa cuando lo has necesitado (toque de atencion, me refiero, claro)

Ah por lo del test ni te preocupes, ya dije que si no lo hacia alguien, perfecto, como si no lo haceis ninguno de los 4, eso es lo bueno de los blogs que cada uno escribe lo que quiere
;)

velvetinna dijo...

Gracias por la entrada, me ha gustado saber toda esta información ética y legal. Lo único que no me ha gustado son algunos comentarios que no aportan nada, sólo se dedican a juzgar a la chica y punto. Todos hemos sido jóvenes y hemos cometido locuras de un tipo u otro, o simplemente hemos actuado desde la inexperiencia. Está claro que no podemos saltarnos la ley a la torera, pero creo que se pueden hacer las cosas un poco más humanas. Si me pongo en la piel de la chica me gustaría que primero hablaran conmigo para poder comunicárselo a mis padres (o elegir a qué padre se lo digo primero), porque para mí eso es tener respeto por ese menor que además de menor es una persona, y además que nunca se sabe cómo es la relación con sus padres. Sé de una chica de 14 años que se suicidó por miedo a su padre. Como madre me gustaría saberlo, y trataría de enmendar la relación con mi hija, porque aunque es cierto que no todo se cuenta a los padres, pero en cosas así yo creo que se lo hubiera acabado contanto a la mía, aunque le doliera.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Soy sanitaria y doy clases de efectivo-sexual en un IES de mi zona y esto que te ha pasado es muy común. Como ya han contestado en el anterior post entre los 13 y los 16 años queda en manos del profesional considerar si el menor es maduro o no, y a partir de ahí actuar. Si con 14 años viene por si sóla a un Servicio de Urgencias o a hablar con su enfermera o médico sobre un asunto que le preocupa de ésta índole (dígase ETS, rotura condón,...), parece suficiente para considerarla como madura. Luego es hacerle una entrevista y comprobar que nos entiende, así como que comprende el tratamiento o acciones posteriores. En este caso hay que preguntarle a ella si quiere que se lo comuniquemos a sus padres o no. Y claro está, dejar constancia en su historia. Cuando esto nos ocurre, como bien ha dicho la mamá pediatra, es ajustarnos a la ley y dejar el "yo creo" o "yo pienso" a un lado.

Esther dijo...

Velvetinna y 'Anónimo' , leyendoos me da la sensacion de que mi respuesta suena bastante 'a la antigua' y creo que si, que debería primar la valoración de la persona ante todo (de la niña, me refiero) y como decís, hacer lo que dicte la ley dejando de lado opiniones personales. En cualquier caso, como bien ha planteado Amalia -en dos capítulos, por la intriga que merece el tema- el tema tiene miga, y supongo que muchas veces, leyes y realidad no se ajustan demasiado y se necesita echar mano del menos comun de los sentidos

Chelo dijo...

pánico me da la adolescencia, pánico...

bueno, vuestra historia al final no acabó tan dramáticamente como algunos pensábamos..
Beso!

Sophie dijo...

Cómo se nota que llevo pocas guardias y poco tiempo en la puerta de Urgencias, Amalia, se me han escapado muchos detalles. Yo daba por hecho que esa menor había ido acompañada por su madre o por su novio y que el padre no estaba al tanto de la situación.
Me queda una duda: ¿una chica de 15 años debe ser vista por su pediatra o por un médico de Urgencias? Yo he atendido a personas de esa edad (acompañados por sus padres, claro) y a veces no tengo claro si el caso debería ser visto o no por un pediatra

mamá pediatra dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios.
En cuanto a lo que me preguntas Sophie, en adolescentes cada hospital marca un poco el límite de edad. Yo me formé en un hospital exclusivamente pediátrico y atendíamos a pacientes hasta los 18 años (algún paciente crónico incluso con algún año más). Posteriormente en otros centros las edades han cambiado (14, 16...). Ahora trabajo en un centro de titularidad privada y concertado con mutuas. Cada mutua decide de alguna manera hasta que edad los consideran niños (aunque la mayoría los incluye hasta los 16 como mínimo y los 18 en muchos casos). No obstante creo que chavales de 15 ó 16 años pueden ser vistos por médicos de adultos si éstos no pierden de vista que todavía pueden estar implicadas enfermedades propias de la infancia y que hay que tener en cuenta los imperativos legales en cuanto a la atención al menor.
Un saludo

Sophie dijo...

Muchas gracias por la aclaración :)

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