jueves, 14 de octubre de 2010

Miedo a la oscuridad

Desde hace varios meses, mi pequeña Irene tiene miedo a la oscuridad. También miedo a aspectos que se pueden relacionar con la oscuridad: fantasmas y monstruos. En su habitación tiene una lámpara que permite tanto una iluminación llamémosle normal como una iluminación más insinuada y de baja potencia. No obstante me pidió que le comprara una luz de pared con alguna forma como la que tiene su hermana, que es una luna. La urgencia de la petición hizo que no encontrara ninguna luz de pared con ningún motivo y tiene una pequeña bombilla diseñada especialmente para ahuyentar los miedos nocturnos infantiles, que da una luz azul muy curiosa. Cuando la acuesto le pregunto si quiere la luz del techo o la nueva, que hemos bautizado como la de discoteca. Suele optar por esta última o a veces por las dos (¡viva el derroche energético!)

Así que encender la luz y dejar la puerta abierta de par en par forman parte de la última parte del ritual de antes de acostarse tras higiene, pipí y cuento.

El miedo no es sólo a la hora de acostarse. También cuando yo estoy por ejemplo en la cocina y le digo que vaya a su habitación a por las zapatillas o un babero o cuando tiene que ir al lavabo, si ya es entrada la tarde o la noche. No quiere ir sin que la acompañe y arriesgarse a adentrar en la oscuridad de nuestro corto pasillo.

Laia, que ya tiene toda esta fase un poco superada (aunque no se desprende de su luz de pared ni quiere que cerremos tampoco la puerta de la habitación), la asusta de vez en cuando con monstruos y fantasmas y luego me toca a mí explicarle a la pequeña que los fantasmas (creo que) no existen y que mamá y papá no dejan entrar en casa a nadie que no sea de la familia o conocido.

No todos los niños tienen la misma tendencia a tener miedos. Laia en este sentido ha sido menos miedosa y creo que su miedo más importante es a las alturas, pero en eso tiene a quién parecerse -como dice mi suegra los cazos se parecen a las ollas-. Quizá es verdad que Irene siempre ha estado más sobreprotegida y que siempre ha sido más dependiente de nosotros. Seguramente algún tipo de vínculo hay entre la forma de cuidarles y el desarrollo y posterior superación de los miedos. La pequeña tuvo un miedo considerable a la separación cuando era bebé y luego al quitarle el pañal tenía miedo al inodoro, o a defecar o no sé bien bien a qué, pero fue un suplicio y le causó un estreñimiento considerable.

No obstante, el miedo a la oscuridad es muy común la edad de mi hija y tampoco hacemos en casa un drama de ello. En esta entrada de hace ya unos cuantos meses, tenéis descritos los principales miedos de los niños a cada edad. Yo recuerdo en mi infancia, también haber tenido miedo a la oscuridad, y quizá como una reminiscencia de aquello, no soporto dormir con las persianas bajadas completamente, siempre me gusta que entre un poco de luz del exterior, aunque sea la luz nocturna.

El miedo en sí mismo no debería ser malo. Es una respuesta innata cuyo objetivo es protegernos de hipotéticos peligros. Sin el miedo posiblemente la especie humana no existiría. Quizá lo malo es un miedo que se convierte en patológico y que se acompaña de otros síntomas como ansiedad, fobias u obsesiones.

El miedo tiene 3 componentes: el cognoscitivo, que permite reconocer el peligro tras la percepción de elementos amenazantes; el componente fisiológico, compuesto por los diferentes cambios en respuesta a la descarga de adrenalina -aumento del ritmo cardiaco, sudoración, llanto en los más pequeños, etc.-; y el componente motor que son los movimientos musculares automáticos de huída y defensa.

El Dr. Santi García-Tornel propone una lista interesante con cosas que los padres debemos hacer y cosas que no, para ayudarles con sus miedos.

Mi lista particular podría resumirse en los siguientes 10 consejos:
  1. Evitar la sobreprotección
  2. Evitar la crítica y la ridiculización de los miedos
  3. Transmitirles seguridad y evitar transmitirles nuestros propios miedos
  4. Ofrecerles afecto y comprensión
  5. Enseñarles nuevas habilidades para que sean capaces de superar el miedo
  6. Premiar conductas valientes
  7. Evitar amenazar con lo que asusta (ejemplo donde los haya en la consulta: si no te portas bien, la doctora te pinchará)
  8. Evitar dar demasiada importancia a la situación que provoca miedo
  9. Seleccionar lecturas y películas adaptadas a su edad y que no contengan violencia ni imágenes contundentes
  10. Trasmitirles que siempre podrán contar contigo y que estarás a su lado para afrontar el miedo
Por cierto y hablando de todo, el miedo escénico ahora lo tengo yo: esta entrada es la número 500 del blog. Y parece que fue ayer...



9 comentarios:

CoCaS De SáBaDo dijo...

enhorabuena por la entrada 500 y comosiempre muy interesante y bien explicado el tema. Yo de pequeña tb tenía miedo por la noche y recuerdo lo mal que lo pasaba. A mitad noche me iba al cuarto de mis padres ayssssss que recuerdos

Esther dijo...

Pues está muy bien el decálogo, sobre todo en mi caso, para prevenir.
¿De verdad hay gente que dice 'si no te portas bien la doctora te pinchará'? Me dejas ojiplática! qué frasecita tan chunga... desde luego qué paciencia tienes

www.diagnosticomedico.es dijo...

Muy útiles sus consejos. Sobre todo no debe faltar el cariño y no amenazar con lo que les asusta.

IBC84 dijo...

¡Hola! Un gran post. Si os interesan temas de salud y cardiología podéis visitar este blog: http://www.savelives.eu/savelives/es/blog.html
Un saludo y enhorabuena por esta web :-)

Tita dijo...

No siempre los miedos son causados por nosotros, los padres que podamos ser más o menos sobreprotectores...en mi opinión el factor imaginación afecta también. Cuando la imaginación corre más que tú, a veces es difícil controlarla, y menos a una edad tan corta.

Por lo que lo que hoy nos lleva a una consecuencia negativa (el miedo) mañana será una ventaja (la creatividad)

Excelentes consejos. Mi nena también pasó por esa etapa (aún continúa temiendo al pasillo) y de más pequeñita le dije que cantara cuando sintiera que no podía más de miedo...me daba una penita a veces oirla cantar en la cama al cabo de un rato de acostarla ¡ay mi niña, qué esfuerzos hacía!

Susy dijo...

Como a casi la mayoría de los niños,a mi,cuando lo era,tambien me daba miedo la oscuridad y ahora(como tu misma cuentas)tengo que dejar la persiana algo levantada para que entre luz de fuera(cuando me despierto necesito saber dónde estoy).
Genial tu post de hoy

kakun dijo...

Muchas felicidades por la entrada 500!!!!!
Yo la verdad es que estoy un poco agobiada con el "miedo" que tiene mi enano de 5 años, tiene miedo a la muerte, a la suya, a la mia y a la de toda la familia, y eso que no se ha muerto nadie a su alrededor pero todas las noches estamos igual, que no quiero que te mueras..., que si nos morimos no nos vamos a ver..., que yo quiero estar con todos siempre...
Ya se me acaban los argumentos asi que si alguien supiera algun cuento para poder explicarle el tema,( aunque no se si la explicacion seria peor todavia) estaria muy agradecida por que ya no sabemos como ayudarle. Gracias

Sophie dijo...

Enhorabuena por esos 500 posts :) qué ilusión haber llegado a esa cifra, ¿verdad?
Cuando yo era pequeña tenía miedo a que hubiera alguien escondido bajo mi cama, encendía la luz para echar un vistazo antes de seguir durmiendo :$

Australia dijo...

Ufff. Pues mis dos hijos son miedosos. La mayor con 7 años todavia viene a meterse en la cama conmigo cuando se despierta a media noche y me cuesta mucho decirle que no asi que dormimos juntos los tres.
Y el pequeñin tambien tuvo el miedo a defecar y ha empezado con las pesadillas aunque no todas las noches.
Sigo todos los consejos que recomiendas...
Creo que con los niños no hay recetas magicas asi que paciencia y amor...

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