
Una de las últimas llamadas que una de mis amigas me hizo para una consulta pediátrica fue en referencia a los fármacos para la fiebre. Su hijo pequeño, de dos años, estaba con un proceso febril, con fiebres relativamente altas y me preguntaba si podía alternar para tratarla los dos antitérmicos más frecuentemente empleados: paracetamol e ibuprofeno.
Me he referido en diversas ocasiones a la fiebre porque es sin duda el motivo de consulta más frecuente en Urgencias. Los niños tienen fiebre con mucha frecuencia, en respuesta a los múltiples procesos -en su mayoría virales- que tienen en los primeros años de vida.
La fiebre da miedo a los padres, y lamentablemente también a algunos pediatras. Existe la fiebrefobia. Y existen muchos mitos alrededor de ella sobretodo en relación con la posibilidad de ciertas secuelas neurológicas. La fiebre no es mala -y perdonar la expresión-, más bien es un sistema de defensa extraordinario contra los gérmenes. Si ha existido toda la vida, incluso antes de existir medicamentos para combatirla quizá será por algo.
Y la fiebre no dejar de ser un síntoma. Lo interesante es saber la causa de la misma, aunque sea un diagnóstico tan poco contudente o poco concreto como decir que es un cuadro viral.
Bajar la temperatura se convierte en una obsesión para muchos padres y pediatras. Y hay muchos niños que a pesar de estar con temperaturas altas están como si nada, haciendo vida más o menos normal. En otros casos no ocurre así y el aumento de la temperatura se relaciona con un empeoramiento del estado general y una hipoactividad marcada. Quizá como referencia para tratar la fiebre, más que un nivel de temperatura en concreto, hay que fijarse en cómo está el niño y tratarle en función de ese dato.
Cuando mis hijas han tenido fiebre, les pongo el termómetro de vez en cuando cuando pienso que tienen fiebre, pero nunca de la manera obsesiva que utilizan algunas personas. En algunas visitas, hay familias que aportan un verdadero diario con las temperaturas horarias. Y generalmente no es necesaria una monitorización tan estricta.
Sobre la alternancia de antitérmicos se han escrito ríos de tinta. Os he de confesar que va también un poco a modas. A temporadas se impone la combinación de fármacos para la fiebre, mientras que en otras temporadas se leen diferentes artículos que recomiendan el tratamiento con un solo fármaco. Quizá el administrar un solo fármaco evita las equivocaciones con las dosis y también el acúmulo de efectos secundarios de uno y otro fármaco.
Como siempre ya sabéis que abogo por el sentido común: si con un fármaco es suficiente, ¿para qué utilizar dos? Y si el niño está con buen estado general y poco afectado por la fiebre ¿para qué intentar tratarle la fiebre a toda costa? Porque tengo comprobado que la fiebre, a veces, va por libre y baja cuando le da la gana, a pesar de obcecarnos en la administración de antitérmicos. Así que la consigna sería empezar con un fármaco y combinar si con el intervalo necesario entre dosis y dosis no llegamos y el niño se encuentra mal por la fiebre. Y no llevarse las manos a la cabeza por no conseguir la apirexia durante unas horas salvo que otros síntomas nos resulten inquietantes.






13 comentarios:
Que unos padres tengan fiebrefobia lo puedo aceptar hasta cierto punto. Lo peor es la fiebrefobia que afecta a algunos médicos, manifestada no solo con la lucha por bajarla a toda costa, sino también en el uso indiscriminado de antibióticos "por si acaso" o "porque tiene la garganta roja" o "porque es viernes y viene el fin de semana" (verídico). Lamento echar piedras sobre mi propio tejado, pero es así.
Me parece que rebosas sentido común! en ese sentido tengo suerte y me pediatra se parece mucho a ti. Nosotros con mi hija hemos aprendido a no asustarnos tanto como al principio, despué de un año observándola llegamos a la conclusión de que cuando le sube la fiebre, que curiosamente es cuando "no demuestra" lo que tiene, es decir, no por catarros, sino cuando tiene el típico cuadro sin foco, le sube!!!! hasta 40.5 llegó esta vez. Trato de hacer lo que tu dices, observar y aplicar el sentido común. Gracias por explicarlo, muchas veces viene bien verlo escrito.
Clara.
Yo soy de esas madres "algo pasotas", pongo el termómetro cuando las veo pachuchas y que desprenden calor, que es cuando tienen realmente fiebre, cuando se la miro ya la suelen tener siempre alta, pero tengo madres cercanas, que tienen hijos de la edad de mis hijas, que todos los días deben mirarles si tienen fiebre, es superior ami, creo que son ellas mismas las que enferman a los niños o hacen que enfermen de tanto que les miran la fiebre y los dejan en casa y los atiborran de medicamentos para bajársela. Acuden al pediatra, encima consulta privada (que yo ya no podría al tener que multiplicarlo por tres ), tantas veces al año, que no sabría decir un número concreto de consultas...Creo que es una obsesión, ni tanto ni tan poco, si ves que tiene fiebre, más de 38.5º pues se la bajo o con ducha o con ibuprofeno, pero esa obsesión que tienen estas dos madres que yo conozco, me parece una locura.
Y al final le bajo a las 2 de la madrugada sequedo como si nada. Ya hablamos.
Gracias y sorry por haberte despertado.
Cris
¿Qué es lo primero que preguntamos cuando los padres llegan a la consulta o a urgencias? ¿Ha tenido fiebre? Somos nosotros los que damos importancia a la fiebre, en mi consulta no hay termometros y cuando encuentro alguno por el centro lo escondo, se piensan que se los lleva la gente.
Yo creo que ni lo uno ni lo otro ya he escrito en este foro que ni antibióticos para todo como en mi generación, ni antibióticos nunca, que no utilizarlos cuando hace falta de verdad también tiene contraindicaciones.
Por cierto habra que ver cada caso y generalizar es siempre un error, a mi mi pediatra si que me da antibiótico con la garganta roja, en mi hija son anginas seguro, pero no significa que en todos los niños lo sean. Y por cierto cuando tu hijo tiene 41,5 aunque salte de alegria ya te digo yo que corres a urgencias.
Y si a lo mejor soy una madre hísterica pero a el pediatra le da igual ver a mi hijo que al del vecino y si, yo me quedo mas tranquila cuando el me dice no te preocupes es sólo un virus. A lo mejor es por que no soy pediatra y no me gusta que opinen de mi trabajo gente que no sabe por eso yo no opino del de los demás .
Un saludo
Completamente de acuerdo contigo Juan. No tanto contigo, Jesús, yo creo que cuando vienen a Urgencias hay que preguntar si han tenido fiebre y qué nivel de temperatura (obviamente no si vienen por un traumatismo o una verruga, pero sí en otros motivos).
Respecto al último anónimo decir que nunca he visto a un niño a 41,5ºC y que los antibióticos son para las enfermedades bacterianas y no para la fiebre o el cuello rojo en exclusiva. Sobre madres histéricas o no yo no me meto. Soy partidaria de que hay que consultar cuando uno tiene duda del proceso de su hijo y que cada uno aplique sus conocimientos y su sentido común.
PD: De nada Cris, para un día que me acuesto antes de las 11, jeje...Me alegro de que el nene ya esté bien
Anónimo:
No se trata de no dar antibiótico nunca, sino de darlo cuando se deba o, al menos, con un criterio razonable y no porque "tengo la garganta roja y siempre que me pasa eso acabo con anginas". Si tienes fiebre y la garganta roja, lo razonable es esperar a ver si acabas teniendo anginas. Si es así, entonces antibiótico pa´tí. Ese proceder es como si yo mandara un jarabe para la tos por si acaso, no se la vayan a bajar los mocos al pecho y termine con bronquitis.
Coincido con Amalia, nunca he visto 41,5°C de temperatura (bueno sí, en agosto aquí en mi pueblo, jeje). Y también insisto en una de las puntualizaciones que escribe la autora del post: independientemente de cuál sea la temperatura, la necesidad o no de acudir ipso facto a urgencias depende de cómo se encuentre el niño. Tener fiebre más alta NO ES necesariamente peor ni más peligroso.
Primero me encanta tu blog, segundo mi hija ha tenido 41,5 y estuvo ingresada dos dias por que nadie supo decirme de que, según mi madre de los colmillos, yo creo que era pequeña y no era capaz de regular su temperatura, no se pero fueron las peores 48 horas de mi vida, además no habia manera de bajarla la fiebre, y se la fue como la vino. La verdad es quela miraron todo me la hicieron hasta un tac.Y doy fe hoy anginas rojas, dalsy y a casa ta chan ta chan a las 48 horas después placas, en un100x100 de los casos en mi hija, asi que doble visita al ambulatorio a por el dichoso antibiótico.
Un saludo María, siento aparecer como anónimo pero no me deja de otra manera mi ordenador
Amalia, no tienes idea de lo que me encanta tu blog, y de lo mucho que aprendo con él. Hace tiempo que lo tengo en mi google reader y hoy, tu artículo parece haber sido escrito para mi, es que pase el sabado con mi niño con fiebre y yo soy una fiebrefóbica. De hecho escribi acerca de eso en mi blog y hasta cité esta entrada, porque era estrictamente necesario. Un abrazo y gracias por tenernos al día, enseñarnos y ser tan natural!
Qué curioso, justamente hoy en clase (4º Medicina) hablábamos de la fiebrefobia de los pediatras.
Así que estoy totalmente de acuerdo. Bajar la fiebre a toda costa va en contra de los mecanismos de defensa fisiológicos del cuerpo, y facilita la progresión de la infección viral.
Eso si, una fiebre alta, que afecte mucho al estado del niño... pues es otra historia.
muy interesante el artículo
Carai, está de moda hablar del abuso los analgèsicos et.al.
http://www.elreservado.es/news/view/222-noticias-ciencia/593-aumenta-el-abuso-de-antiinflamatorios-y-analgesicos-en-bebes
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