martes, 19 de octubre de 2010

De todo no se puede saber


Ayer estuve en una jornada interactiva sobre casos clínicos organizada por la UCI Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu. Las charlas estuvieron muy bien y siempre me encanta volver al hospital donde me formé: conozco a mucha gente que trabaja allí y les tengo mucho cariño y me siento como en casa, a pesar de que ya han pasado unos cuantos años desde que me fui.

La jornada me interesaba porque Urgencias es el sitio por donde suelen entrar en contacto con los hospitales los niños que acabarán ingresados en una UCI. Es decir, el niño que estará críticamente enfermo, en muchos casos inicialmente lo veremos los médicos de urgencias de los hospitales que tienen UCI o de los hospitales como el nuestro que no la tienen.

La perspectiva de trabajar en un hospital de segundo nivel te cambia un poco tu forma de trabajar, ya que tienes que hacer cosas que durante mi formación no experimenté tanto debido precisamente a la accesibilidad de los Cuidados Intensivos (sólo una planta por encima de la planta de Urgencias) y de las técnicas y tratamientos más sofisticados. Y las cosas que aprendes básicamente son: a anticiparte mucho más a lo que puede pasar y por otro lado a preparar a los pacientes para ser atendidos por otros médicos o para el traslado a otro centro. De esta forma os aseguro que uno acaba pasando mucho más apuro en un centro pequeño y con menos recursos que en los sitios donde en teoría suelen estar los pacientes más graves.

En la jornada me di cuenta de que estoy bastante al día de la primera atención al paciente crítico, pero como no podía ser de otra manera, ya menos puesta en técnicas y procedimientos propiamente de UCI. Y me hizo gracia recordar algunos conceptos como por ejemplo la monitorización de la PIC (presión intracraneal) o la presión de perfusión cerebral, que formaban parte de mi día a día cuando hacia guardias en dichas unidades y que sin embargo han pasado a ocupar un pequeño espacio en mi memoria. Si tuviera que hacer una guardia ahora en la UCI me sentiría muy desamparada y fuera de lugar. Aunque seguramente con un poco de reciclaje todo es posible (hay gente que lo hace años después)

Una sensación parecida he tenido estos días desempolvando viejos apuntes. Las materias en las que no has seguido trabajando, se van olvidando y acabas sabiendo de tu parcela. Aunque el recorrido supongo que enriquece tu bagaje y algo sigue quedando. Lo que he explicado de la UCI también me pasa con la Neonatología, que era una disciplina que me encantaba y a la que durante un tiempo pensé en dedicarme de por vida. Sabía de cardiopatías congénitas, de manejo del prematuro, de malformaciones congénitas, y ahora todo eso queda un poco atrás, y me da la sensación de que mis conocimientos están cada vez más acotados en el área de las Urgencias. Por suerte en Urgencias el abanico de posibilidades es muy amplio y no me siento limitada, más bien todo lo contrario. No obstante una no puede evitar sentir cierta nostalgia por disciplinas que un día fueron importantes y que perfectamente hubieran podido constituir mi futuro. Pero está claro, de todo no se puede saber (o al menos en mi caso, que ya voy perdiendo neuronas)

2 comentarios:

Australia dijo...

Te acabo de conocer y me encanta...
Un beso,

Superwoman dijo...

Bueno, a mi me pasa tambien lo mismo: nuevo curro, area nueva, entre lo que no se y lo que tengo que desempolvar se me iria el dia entero... Me consuelo pensando que de todo se puede aprender, aunque nos vayan quedando menos neuronas.
Un supersaludo

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