lunes, 4 de octubre de 2010

Claramente, ¡llegó el otoño!

Reventada. Así estoy después de trabajar el fin de semana. Ya me quedan bastante lejos mis vacaciones en Canarias y eso que hace sólo 8 días que puse el pie de nuevo en Barcelona.

Desde hace aproximadamente un año disminuí (por suerte) mi cadencia de trabajo en fin de semana. Actualmente me toca trabajar aproximadamente un fin de semana de cada 7 u 8 semanas. El fin de semana incluye todo el sábado y todo el domingo, estando de presencia todo el día, desde las 8 ó las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche y después localizable en casa por si hay algún "fregao". Trabajar todo el fin de semana se me hace muy pesado. Por un lado prácticamente estoy 2 días sin ver a mi familia y después es bastante cansado tanto a nivel físico -al acabar palabrita que no me siento las piernas- como psicológico -siento la cabeza como un bombo-, porque el ritmo es trepidante una vez que hemos superado los 2 ó 3 meses de bonanza veraniega.

La mayoría de mis compañeros prefieren hacer el fin de semana entero. Algunos piensan que así se lo quitan de golpe de en medio, otros aprovechan para disfrutar el fin de semana en una segunda residencia, etc. Pero por suerte algunos otros prefieren partirse el fin de semana y en vez de hacer los 2 días de cada 8 semanas, hacer 1 de cada 4. Así que por poco que puedo me las parto, salvo en verano y fines de semana difíciles de cambiar (como puentes, etc). Este fin de semana no lo pude compartir por mi viaje los días anteriores y las diferentes vacaciones que algunos compañeros todavía tenían pendientes, así que lo he trabajado enterito.

En estos primeros días de octubre ya hemos superado la barrera de las 300 visitas diarias, de hecho ayer domingo se superaron los 350 niños. Aunque somos bastantes pediatras, os podéis imaginar a qué ritmo trabajamos -a pesar de la percepción que tiene el que espera y desespera que puede ser bien diferente-. En mi caso, como soy la responsable de la guardia, además de visitar muchos niños (como 40 ó 50 cada día), me encargo de coordinar los turnos, los espacios, de pasar visita en la planta y de dar las altas correspondientes, y de los ingresos que se van produciendo a lo largo del día, así como de contactar con los especialistas y de cualquier otra contingencia que pueda surgir.

Epidemiológicamente hablando, todavía no estamos en la temporada más fuerte para nosotros. Ahora ya hay muchos resfriados y bronquitis, el virus estrella en estos días es el rinovirus (no os perdáis la entrada que hizo mi querido Santi hace unos días sobre ellos). Los más pequeños, que acaban de estrenarse en la guardería empiezan con sus primeras fiebres y con las primeras desesperaciones de sus recientes padres. Pero nuestro enemigo más voraz, el VRS, está por llegar, aunque no creo que se retrase mucho más de un mes a partir de ahora.

En mi casa, para estrenarnos con las "itis" , tenemos a Irene con otitis desde el sábado. Pocos síntomas, pero con sus tímpanos bien a rebosar y su antibiótico al canto. Que todo sea eso.

PD: Ya sé que he puesto la viñeta de Forges mil veces, pero es que no encuentro ninguna que exprese mejor lo que es una salida de guardia...

3 comentarios:

Dra. Cole dijo...

Pues yo tenía en la cabeza la misma viñeta de forges para el post de hoy! También saliente de guardia, pero yo "sólo" 24 horas...me parece muy pesado lo de estar todo el fin de semana! es verdad que así te tocan cada más tiempo, pero cuando te toca debes acabar realmente muerta!
Descansa!

Un saludo

Tita dijo...

Buff, pues sólo se me ocurre decir que qué profesionales sois, y que si no se cometen errores a ese ritmo será porque os protegerá algún buen santo....

¡Vaya ritmo! 40 ó 50 al día... ¿cuando respiras?

Voy muy muy poco a urgencias ¡pero prometo ir menos!

CoCaS De SáBaDo dijo...

Yo no soy médico pero tb he tenido un día agotador!!! ¿no te parece que los que estamostrabajando hacemos el trabajo de 2 o 3 personas????

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