martes, 5 de octubre de 2010

Algunas historias acaban bien

Hace casi un mes escribí una entrada sobre la fiebre en los más pequeños. El último caso que aportaba era el de un lactante muy pequeño, de la edad de mi sobrina, cuyo motivo de fiebre era lamentablemente una sepsis con meningitis meningocócica. No di muchos detalles del niño porque en esos momentos en que escribía el post, se debatía entre la supervivencia y la claudicación frente a la enfermedad en una UCI pediátrica de mi ciudad, y no quería transmitir malas vibraciones desde aquí, aunque el pronóstico era entonces poco favorable.

Los niños pequeños con sepsis suelen tener enfermedades con alta agresividad pues su sistema inmunológico todavía está menos preparado para enfrentarse a estos gérmenes tan lesivos.

Alguno de vosotros me preguntó en los comentarios por él.

El meningococo (Neisseria meningiditis) es una bacteria que coloniza las vías aéreas superiores de algunas personas que se muestran habitualmente asintomáticas. En ellos mismos o en otras personas a las que pueden contagiar por contacto íntimo, en un momento de disminución del estado inmunitario se puede producir el paso del germen al torrente sanguíneo. Los síntomas derivados del paso a la sangre originan la sepsis (aunque no siempre se produce este hecho), y si el germen se localiza puede dar lugar a meningitis, artritis u otras infecciones localizadas. Salvo en el periodo neonatal y primeros 3 meses de vida, en que los gérmenes que causan las sepsis suelen estar más relacionados con el canal del parto, en el resto de los niños, el meningococo junto con el neumococo son los gérmenes que con más frecuencia causan meningitis. Aproximadamente un 7% de los niños con sepsis meningocócica no sobreviven a la enfermedad y un porcentaje de los que sí lo hacen, pueden quedar con secuelas.
Al igual que ocurre con el neumococo, hay diferentes tipos de meningococos. En nuestro medio el que causa más patología es el meningococo tipo B. En el año 2000 se introdujo la vacunación antimeningocócica en el calendario vacunal. Curiosamente la vacuna que se aplica protege frente al serotipo C del meningococo, y a pesar de que no es el más prevalente en nuestro medio, el hecho de que sea primo hermano del meningococo B ha hecho disminuir espectacularmente la prevalencia de la enfermedad meningocócica en nuestro país.

La semana pasada el pequeño volvió por nuestro hospital. A saludarnos. A agradecernos. Y a hacerse unas curas en uno de sus brazos, donde tiene unas escaras como secuela de la falta de riego sanguíneo sufrida a ese nivel. Los padres se deshacían en buenas palabras hacia el servicio y los médicos y las enfermeras que lo atendieron. "Cada 10 minutos el niño iba empeorando y cada 10 minutos veíamos como íbais haciendo más cosas y más personal se implicaba con nosotros".

Como ya os expliqué en otra ocasión, los momentos iniciales en los que se desarrolla una enfermedad de esta magnitud son cruciales y muchas veces determinan el pronóstico. Aunque hay algunas bacterias muy agresivas y ante las que muchas veces, desgraciadamente, poco se puede hacer.

Nos quedamos muy contentos. Sobretodo por la buena evolución. Pero también, por la gratitud de estos padres.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Y la vacuna de prevenar13, reduce el riesgo del meningococ de típo B. recompensar està vacuna?

Javier dijo...

Enhorabuena! Gran trabajo!

mamá pediatra dijo...

Anónimo, la vacuna Prevenar 13 protege contra el neumococo, germen diferente del meningococo, aunque también es un germen que produce meningitis. Un saludo

Pilar dijo...

Me alegro muchísimo por ese pequeño y por esos padres. Y por vosotros, los médicos, que realmente a veces, sois dioses. Sin duda lo sois para ese niño y sus padres. Enhorabuena

Anónimo dijo...

Amalia, yo fui una de las que preguntó por él...
Cómo me alegro. Por el bebé el primero, pero también por esos padres que tuvieron que sufrir horrores y por vosotros, que me imagino que la satisfacción de haber salvado una vida, y más aún, la de un niño, no se puede medir. Gracias por vuestro trabajo y vuestra entrega.
Piénsalo cuando tengas guardias criminales :)
Un abrazo,
L.

BlackZack dijo...

Precisamente por la potencial gravedad de las enfermedades por este bicho, siempre me ha parecido bastante interesante. Imagino que debe ser todo un reto más que peliagudo enfrentarse a esto, sobre todo porque hay un niño en peligro.

Cuando estuve haciendo prácticas en el servicio de rehabilitación infantil vi a un niño de 12 años que a los 4 había sufrido una meningococcemia y, desgraciadamente, había sido necesario amputarle una pierna, y había quedado con bastantes cicatrices; pero lo cierto es que no dejó de sorprenderme gratamente que hubiera sobrevivido tras haber llegado a estar tan grave.

Me alegro mucho de que el niño mejorara ^^

Tita dijo...

¡Bravo!

Verdaderamente es una pena que sólo estemos pendientes de poner quejas, y no de agradecer a quienes nos ayudais a recuperar lo más valioso que tiene una persona: la salud, con la que se disfruta de todo lo demás.

Un abrazo ¡y gracias!

Anónimo dijo...

Hola, acabo de descubrir esta pagina y me ha gustado. Quería comentar sobre este tema, que mi hijo contrajo sepsis meningocócica a los dos años, desde que se le notaron los primeros síntomas pasaron unas dos horas escasas hasta verlo en un estado que ninguna madre querría ver a su hijo. Se deshidrató, la infección le llegó a la mayoría de sus órganos y llegamos a un punto extremo. Tanto que vino un helicóptero y se lo llevó a otra ciudad con más recursos. Allí estuvo en la UCI sedado e intubado, no nos dieron ningúna esperanza, la presión en el cráneo era tanta que tuvieron que intervenirle.....
a los 4 día mi hijo estaba perfectamente, sentado en una silla y pintando.. no tiene ninguna secuela, es un niño sano y precioso.
Decir que tenía la Prevenar puesta al igual que el resto de las vacunas que le tocaban para su edad.
Por desgracia esto es una lotería y aunque la gente cree que no, toca.

Dar las gracias al excelente equipo del hospital Sant Pau de Barcelona, que sin el trato que me dieron mis días hubieran sido más amargos.
Y por último y sin ponerme pesada comentar que aquí, en Tarragona se le dio un mal diagnóstico, que fue el motivo por el que tuvimos que correr tanto, porque una vez llevado a urgencias me lo devolvieron diciendo que tenía varicela, a pesar de no tener ningún sintoma y de solo haberle puesto un termómetro.
Zhura_@hotmail.com

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