Con este título me he leído un libro de Nora Rodríguez, una autora afincada en nuestro país, aunque de origen argentino. Tiene una página web donde podéis investigar un poco másEl título me llamo la atención en un momento en el que no dejo de oír sobre conciliación, sobre superwoman, sobre las dificultades de la maternidad hoy y ahora.
En su introducción relata que se trata de una obra práctica, que desmonta mitos y proporciona estrategias para que la maternidad no implique ni renunciar al desarrollo profesional ni pasar la jornada laboral abrumada por el sentimiento de culpa.
Repasa temas interesantes como el sentimiento de culpa de la madre trabajadora, así como el estrés que significa el "doble" trabajo, la falta de autoestima que a veces nos hace vernos mucho menos capaces de lo que somos, la sobreprotección a los niños, la falta de ayuda en el hogar y la necesidad de que los hombres se incorporen de una vez por toda de forma igualitaria al reparto de las tareas, la búsqueda del perfeccionismo o cómo ser feliz siendo una madre imperfecta y las ventajas del liderazgo en una empresa de una mujer que además es madre.
Es un libro que me ha resultado interesante y que me ha dado alguna clave. En algún momento tiene un estilo que parece como de autoayuda y no es un formato que me guste especialmente, aunque sí tiene su gracia el abogar por el materliderazgo como ella lo llama, y las numerosas ventajas que de ello se obtienen.
Hay otros párrafos del libro que expresan opiniones que no comparto. De alguna manera para eximir la culpa de las madres trabajadoras, viene a decir que cualquier otra persona puede hacer tu labor en el hogar y con tus hijos. En mi caso yo delego las tareas del hogar, pero intento delegar lo mínimo el cuidado de mis hijas. Y buscar la forma que entre su padre y yo podamos estar si no todo el tiempo, la mayoría del tiempo con ellas. Siempre explico y lo creo firmemente, que he logrado un buen equilibrio entre el desarrollo profesional y el tiempo dedicado a la familia. Aunque también los cambios sucesivos de trabajo han ido en la línea de la conciliación. Si no, seguramente no los hubiera hecho.
Una de las peculiaridades de mi trabajo es que no tengo todas las semanas el mismo horario. Hay semanas muy cómodas y semanas muy cargadas de trabajo. Contraponiendo a la opinión de la autora, las semanas que tengo cargadas, que voy cansada y veo menos a mis hijas, me siento más a disgusto. Te pierdes cosas, y no puedes tener las conversaciones cotidianas con ellas que para mí tienen un valor incalculable. Por eso por ejemplo, salvo reuniones o entradas de responsable de guardia intento siempre que puedo llevar a las niñas al cole por la mañana.
Y esto es un tema de debate recurrente: cantidad de tiempo versus tiempo de calidad con los hijos. Yo creo que son necesarias las dos cosas porque ambas se complementan.
Una de las reflexiones que la autora se hace es que estos sentimientos de culpa y de no saber a qué renunciar los tenemos por lo general las mujeres. Como si educar a los niños y responsabilizarse de ellos fuera ocupación principal sólo de una parte de la pareja. En eso tengo que darle la razón: quien reduce su jornada o renuncia a promociones laborales por el bien familiar suele ser la mujer, a pesar de tener mejor puesto o remuneración que su marido. Conozco montón de ejemplos. Tenemos mucho que avanzar.






7 comentarios:
Me lo apunto! :)
Suena interesante... :)
Hola Amalia,
Justo tengo ese libro en mi mesa para empezar a leerlo, en cuanto acabe uno de Laura Gutman con el que estoy. Este libro me lo regaló mi madre, que opina que estoy demasiado "volcada" en mi niño y que me debería "vivir más mi vida" (mi madre es una mujer liberada de los 70... y su hija va y vuelve al origen... hay que fastidiarse)
... es decir que entiendo que este libro es el contrapunto de nuestra "amiga" Gutman (más amiga mía que tuya, verdad? ;-)... jejejeje
Bueno, el caso es que lo voy a leer y así compenso, no?
Muchos besos
Begoña
Me llama la atención que siempre se esté hablando del malabarismo de las madres, porque con eso damos por hecho que las malabaristas tenemos que ser nosotras. Al final todo son consejos sobre cómo conciliar (nosotras). Se deberían invertir más energías en convencer a las mujeres que un hombre, por el hecho de tener el cromosoma Y, no está impedido para limpiar, cocinar, jugar con los hijos, educarles, levantarse por la noche cuando lloran, etc, etc. Cada uno tiene sus habilidades, está claro, pero no puede ser que sólo la mujer sepa llevar la casa. Nosotros somos malabaristas los dos y gracias a ser dos no tenemos la sensación de tener que hacer tantos malabares. Creo que no hay peor error que el “quita, ya lo hago yo, que tú no sabes, que eres hombre”, y luego quejarse.
Soy yo la que tiene jornada reducida, pero no lo hice por ser la mujer ni porque mi marido pensase que fuera lo correcto, me apetecía. Lo que me parece triste es cuando se parte de la base que será la mujer la que renuncie a su carrera profesional, pero luego cada una (y uno) tomamos nuestras decisiones.
Gracias por vuestros comentarios veraniegos...
Respecto a lo que comentas, Begoña, efectivamente el contrapunto a la Guttman, que ya sabes que no me gusta. De hecho son exactamente polos opuestos y por el mismo motivo que Laura Guttman me chirría, en esta autora también hay puntos que no comparto. No obstante, voy leyendo y leyendo para cada vez posicionar más mi forma de ver las cosas.
En cuanto a lo que comentas Anónimo, tienes razón, pero las cosas lamentablemente están así. Ojalá todas las mujeres pudieran pensar que el malabarismo está compartido al 100%. Por eso como comento en el final de la entrada, creo que tenemos mucho que avanzar.
Un saludo chicas
hola
Os voy a comentar mi experiencia. Tengo una peque de 4 años. Desde el momento en que nació mi chico compartió experiencias conmigo. Su primer bibe se lo dió él. Bueno el caso es que por circunstancias de salud él estaba en casa y se encargó de la niña. Yo me he ido super tranquila al trabajo sabiendo que su padre se hacía cargo y en unas horitas los volvía a ver. Soy una privilegiada pues sólo trabajopor la mañana.
Creo que muchas de nosotras "acaparamos" pq siempre han sido las mujeres las que se han encargado de los niños. En mi caso es un 60-40. Y el 60 es de mi marido...
El tema de compaginar vida laboral y vida familiar es muy difícil... tb el estilo de vida que queremos para nuestra familia nos hará pasar más horas en nuestro trabajo o menos... los niños muchas veces no requieren de tantas cosas materiales y muchas veces requieren que se les preste más atención (diferencio de tiempo).
Mi pequeña ayudándome en las recetas del blog de cocina aprende y compartimos nuestro tiempo. Y no veais cuando tenemos la coca o la comida lo que disfrutamos jajajaja
Hola Amalia. Intentaré echarle un vistazo al libro. Es verdad que hay muchos factores en esto de compartir crianza y trabajo remunerado (necesidad, tradición, culpabilidad, angustia...), pero de lo que no tengo ninguna duda es de que como la conciliación sigamos conjugándola sólo en femenino mal vamos.
Hace poco escribí sobre esto http://www.concilia2.es/blog/ayudas-para-el-cuidado-de-hijos-que-pasa-con-la-corresponsabilidad/ y te hecho en el blog hay una categoría específica dedicada a la "corresponsabilidad". Creo que es el único camino, aunque será largo, largo...
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