lunes 28 de junio de 2010

Visitas hospitalarias a madres recientes

Mi amiga Mª Ángeles ya ha sido mamá de sus dos gemelitas. Nacieron a término el lunes pasado. Ha llevado el embarazo muy bien. Y en el caso de las gestaciones gemelares es un triunfo llegar hasta el final (o casi). La prematuridad siempre está al acecho....
El jueves pasado fui a verla al hospital. Y fui porque ella quería que fuera. Y fue como se dice coloquialmente "la visita del médico". No estuve ni veinte minutos.

No suelo ir al hospital a ver a mis amigas cuando tienen a sus hijos. No lo hago recordando mi primera experiencia. Laia nació un sábado al mediodía por cesárea urgente después de más de 12 horas (nocturnas) de parto. Después de la cesárea me quedé como si me hubiera pasado una apisonadora por encima. En las siguientes 48h tuve un desfile de gente por la habitación impresionante. Uno de los motivos era que todavía trabajaba en el hospital donde parí (Sant Joan de Déu). Así que tuve visitas de personal del hospital, de familiares, de amigos....Además coincidió con el fin de semana. Al tercer día no podía con mi cuerpo, con la cirugía reciente, la habitación siempre a rebosar, la niña llorando toda la noche. Tengo que decir que la mayoría de gente fue muy educada y no estuvo en la habitación mucho tiempo, pero fue difícil encontrar un rato para descansar y la intimidad suficiente para empezar a conocernos e iniciar la lactancia.

Con Irene lo tuve claro. Nació a última hora de la tarde y para empezar no avisamos a nadie, salvo a la familia cercana, hasta el día siguiente. A casi todo el mundo le dijimos que si era posible viniera unos días después a conocerla a casa. Todo fue mucho mejor. El parto había sido mucho más fácil, la experiencia acumulada también cuenta, pero sin duda, el poder estar más horas solos para mí fue positivo.

Cuando nace un niño todo el mundo tiene mucha prisa en conocerle, y ¡¡los niños cunden mucho!! Luego ocurre que tras el primer mes se acaban las visitas y pasas el resto de la baja maternal "en soledad". Es cierto que te hace ilusión presentar a tus hijos, que agradeces las atenciones de quien te visita, pero cada vez tengo más claro que no hay prisa y por eso si puedo evito esos primerísimos días, siendo coherente con lo que yo viví entonces. Espero que ninguna de mis amigas se haya molestado por ello.

9 comentarios:

Mamareciente dijo...

Absolutamente de acuerdo contigo. Pero la gente no se da cuenta y es un tema "complicado". Yo di a luz en el hospital donde trabajan mis suegros, y aquello era un desfile de gente. Habia estado 12 horas de paarto, también nocturno, y lo de las visitas fue para mi horrible. Además de algún amigo y compañeros de trabajo. Con su mejor intención, claro. Pero entre unas cosas y otras yo estab deseando irme con mi niño a mi casita.

MiAnestesista dijo...

En la puerta de quirófano, después de una cesárea y delante de la mamá, hablo con las abuelas y les pido colaboración. "A las abuelas tengo que decirles que ustedes son las encargadas de recordarle a todo el mundo que UNA CESÁREA ES UNA OPERACIÓN, que ven al niño y se les olvida. Las visitas cortas y poca gente dentro. El tiempo adecuado de visita es el que se tarda en dejar el regalo en la mesita de noche. Que a ustedes le hacen más caso que a nadie. Y si tienen que poner mala cara, mejor ustedes que la recién operada..." Algunas cosas como éstas dichas en el momento que acaba la cirugía suelen hacer mucho efecto.
La paciente necesita descanso después de una cesárea y con un niño cerca no está garantizado.
Una cosa tan tonta como que tenga ganas de ventosear y con gente en la habitación prefiera aguantarse, hace que recién operada, esté pasando un mal rato, mientras pone buena cara a los invitados...y nadie se entera.
Yo le digo a las recien mamás que abusen del pecho. Que cuando la visita se alargue digan: "Es la hora de la teta..." y que dejen claro desde el primer momento que no permite que haya nadie en la habitación. Así cuando tengan ganas de estar solas: "Es la hora de la teta... fuera todo el mundo..."

Nereida dijo...

YO también estoy totalmente de acuerdo en todo lo que dices. Yo estuve de parto, también, por la noche, además de que arrastraba ya dos días sin dormir con contracciones de preparto. Iván nació a las 9 de la mañana, mi novio emocionadísimo llamó a todo el mundo, su prima había dado a luz la noche anterior y estaba en la habitación frente a la mía, con lo que venían nuestras visitas y todos los familiares que iban a la de su prima al final se pasaban por la mía. Fue un infierno, yo estaba reventada, no tenía ni un segundo de intimidad y a mí solo me preocupaba poder iniciar la lactancia. Estuve dos días más en el hospital más sola que la una, todos vinieron el primer día... y como de todo se aprende, el día que vuelva a parir tengo clarísimo que no avisaremos hasta que no me encuentre en condiciones. Y por lo mismo tampoco voy a ver a mis amigas hasta pasados unos días...

MissManjolita dijo...

como te entiendo amalia. yo avise a todos mis amigos de q no queria visitas en le hospital, q el comienzo es muy duro. salvo alguna excepcion, todos lo respetaron y yo lo agradezco. pero tienes razon, mucha gente no se da cuenta de q los primeros dias on muy duros y lo ultimo q necesitas es gente agobiandote. y luego para q no vuelvan a presentarse en meses... en fin. haces bien en no visitar a tus amigas a no ser q ellas te lo pidan.

Manuela dijo...

no se comprende lo pesada que puede llegar a ser la gente, egoístamente es más fácil ir al hospital porque cumples el trámite y estás menos rato, que luego ir a las casas si no hay mucha confianza es un rollo, pero yo tuve la suerte de tener a casi todas mis amigas que ya habían pasado por ahí así que algunas ya directamente me dijeron de venir a casa más adelante... el primer mes es un caos y no tienes ganas de ná... luego es cuando empiezas a necesitar hablar y ya no están...

Mainada dijo...

Es una convención social que todavía permanece... totalmente de acuerdo. Parece que si no vas a ver al recién nacido y a la madre al hospital no te alegras lo suficiente del nacimiento. Como siempre ocurre hay gente que además es más educada y comprensiva y hace acto de presencia, pero luego están los que hacen la mañana o la tarde directamente y ven cómo cenas, cómo duermes... en fin.

Un saludo,
Mainada

http://www.miexperienciaenmainada.com

Inma dijo...

Opino igual!
Cuando yo di a luz después de tantísimas horas, lo que menos me apetecía es estar con la habitación llena de gente (mi gente, y la de la otra paciente que estaba conmigo en la hospital).

Un saludo,
Inma

Anónimo dijo...

Cuanta razón tienes en todo lo que explicas....a mi me costó un disgusto con un familiar por ser sincera...y ahora me arrepiento tanto de algunas visitas que yo hice antes de tiempo, eso sí, si me hubieran dicho (como hice yo cuando me tocó) que mejor esperase un poquito, no hubiera dudado ni mue hubiese enfadado...cómo cambia todo cuando eres madre. Un abrazo.
Clara.

Anónimo dijo...

Yo en cambio, preferí que las visitas "de compromiso" vinieran al hospital en lugar de a casa. En el hospital la gente estuvo poco rato, como dices tu hicieron "la visita del médico", además, no tenía que preocuparme por la limpieza de la habitación, de estar en camisón y, como cada poco rato entraba alguna enfermera, las visitas aprovechaban esas "interrupciones" para despedirse.
Una vez en casa tuve alguna que otra visita que no se iba ni con agua caliente...
A veces sí que necesitaba tener mis ratos a solas con mi bebé, o para intentar dormir (¡¡esas visitas que se presentan sin avisar!! ¡grrrr!), pero cada vez que escuchaba la voz de mi madre por teléfono preguntandome si me iba bien que pasara un ratito por mi casa y si me apetecía un tupper con albóndigas que acababa de hacer yo aplaudía con las orejas.

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