miércoles 30 de junio de 2010

Suspensiones preparadas: ¡a la basura!

Una de las visitas de mi última guardia era por una posible intoxicación por fármacos. En algún otro momento ya he hablado en alguna entrada sobre el tema de las intoxicaciones o de las ingestas accidentales de medicamentos. Son relativamente comunes en Urgencias. Generalmente porque los niños, en su afán investigador y todo-lo-toco-y-lo-experimento-con-los-sentidos, pueden en algún momento echar mano de los medicamentos dejados a su alcance, sobretodo si les gustan como ocurre con algunos jarabes destinados al público infantil. De hecho hace pocos días Laia se cepilló una de mis pastillas del amor (como las llama mi hermana) que tengo la mala costumbre de dejar a la vista en la mesa de la cocina para no olvidarme de ellas cada mañana. También he de decir que mi imprudencia se basa en que soy consciente de la poca toxicidad que suelen tener los anovulatorios a las dosis que hay en un blister (mal hecho de todas maneras...). Existen otros fármacos, que aún a pequeñas dosis pueden producir síntomas muy graves, por ejemplo los antidepresivos o los fármacos antiarrítmicos.

Como os decía la mayor parte de las intoxicaciones se producen porque los niños son curiosos por naturaleza. No obstante en otros casos, se producen por errores de los adultos, sobretodo en lo referente a dosificación, teniendo en cuenta que las medicaciones a los niños se administran siempre basándose en el peso. Uno de los errores más comunes es con el paracetamol. A veces se confunde dar 0,5 mililitros (que puede parecer poco) con dar 5 mililitros, de forma que se multiplica la dosis por 10! Los antibióticos suelen tener un margen de seguridad por lo general muy amplio, así que hay menos problema con los errores. Otro cantar son algunos jarabes para la tos o los antihistamínicos o como citaba, el paracetamol. Así que es conveniente repasar la dosis pautada y ante la duda reconsultar.

Otro de los problemas que nos podemos encontrar es que las dosis que paute el pediatra sean superiores a las que indica el prospecto del medicamento. Esto ocurre por ejemplo con la amoxicilina. Desde que hubo consenso en aumentar las dosis de la amoxicilina en el caso de las otitis es frecuente que los padres nos reconsulten la dosis, pues es superior a la que indica el prospecto. Incluso años después de este cambio en las dosis terapéuticas (que ya podían haber cambiado los prospectos...), también recibimos llamadas de las farmacias preguntando si no nos hemos equivocado. Sin embargo, ante la duda, no está de más confirmar la dosis.

Todo este rollo para explicar la visita del otro día, que sin embargo fue de otro cariz en relación con los medicamentos. Resulta que el motivo de consulta era "toma de una dosis de antibiótico caducado". Investigando me comentaron que habían guardado una suspensión de amoxicilina reconstituida el pasado mes de diciembre en el botiquín doméstico y al necesitarla la niña por una otitis recién diagnosticada, le habían administrado una dosis. Las suspensiones son estos jarabes que se preparan en casa (generalmente antibióticos): el recipiente lleva unos polvos a los que hay que añadir agua para reconstituir la solución. Los padres, después de dársela a la niña debieron plantearse si era correcto después de pasado todo ese tiempo, leyeron el prospecto y efectivamente fueron conscientes que las suspensiones deben desecharse a los pocos días de constituidas. En la mayoría de los casos tras 10 ó 14 días. Así que la trajeron al hospital. La niña estaba en perfectas condiciones y les recomendé una observación en domicilio de cualquier sintomatología. Supongo que les quedó claro que una vez abiertos y utilizados hay que desecharlos. Y aunque en el título pongo ¡a la basura!, en las farmacias hay unos contenedores específicos para medicamentos, donde hay que ir tirando todo lo que ya no necesitamos o está caducado. A veces en casa se acumulan unos botiquines de película de fármacos que no nos servirán en el futuro.

6 comentarios:

María dijo...

Respecto a los fármacos y lo que comentas de acumular gran cantidad en los botiquines (que es completamente cierto), una observación/pregunta. Sé que en determinados casos, como las soluciones, es difícil, pero por ejemplo, cuando recetan pastillas ¿por qué no pueden darnos en la farmacia la cantidad justa que necesitamos y siempre nos vemos obligados a comprar paquetes que incluyen muchas más de las necesarias? Luego esas pastillas se quedan guardadas, muchas veces terminan por caducar, o simplemente ocupan espacio, sin volver a ser útiles, por no mencionar el gasto que supone comprar mayor cantidad que la necesaria.

¿Iniciativas así deberian partir de los médicos o dependen exclusivamente de las farmacéuticas?

Es un poco tangencial mi comentario, pero me gustaría conocer tu punto de vista al respecto.

Saludos!

Amalia Arce dijo...

Muy buena observación, María. Los médicos podemos recetar la medida (en caso de las suspensiones) que más se adapta a las necesidades. En el caso de los blisters con cápsulas o comprimidos, tienen unas medidas que en algunos casos no coinciden con las necesidades (por ejemplo en el caso de algunos antibióticos) y no depende de nosotros...Supongo que es una cuestión que si no se la han planteado las administraciones (que son las que pagan en muchos casos parte de los tratamientos) deberían hacerlo...Aunque no conozco el tema en detalle.
Un saludo

Manuela dijo...

muy interesante, me has recordado que hace meses que tengo pendiente esa tarea de tirar medicamentos caducados y que se van acumulando por pereza...

maría dijo...

ESta claro que guardamos medicamentos sin sentido, también haya farmacias que lo recojen para el tercer mundo.
Por cierto con lo de la amoxicilina yo llamé al 112 al ver la dosis que me habia recetado el pedriatra en urgencias, tienes razón deberian de cambiar el prospecto.
Un salulo

BlackZack dijo...

Yo estoy con María. El problema muchas veces es que, si bien el médico puede determinar una dosis concreta y una posología determinada para cada caso, muchas veces los productos que nos venden en la farmacia están estandarizados y sólo por eso confunden. Lo mismo pasa con lo que has dicho: "En el prospecto pone...".

La solución ideal, a mi entender, es tremendamente utópica: des-comercializar los fármacos. Me explico: no volverlos algo estándar, algo que se compra por cajas, y demás; sino volver un poco a la esencia primera del farmacéutico, el boticario que hace la preparación que se receta; aunque obviamente sin tener que montar todo un laboratorio alquímico en la farmacia de turno. Sin embargo, deberían ser capaces de dar las preparaciones de manera más o menos personalizada, como se ve en las series y películas estadounidenses. Cada uno tiene su "prescription", y el farmacéutico le llama en cuanto la tiene para dársela; sobre todo cuando hablamos de fármacos que requieren la receta (antibióticos, en especial).

En fin, creo que me he liado un poco con el tocho-comentario, pero espero que se haya entendido. ¡Un saludo!

Mainada dijo...

Aunque las cantidades aparezcan muy bien definidas en los prospectos o en las propias recetas, creo que es muy de agradecer sobre todo en los medicamentos para niños los utensilios del tipo "cuchara" o "vasito" con la dosis genérica marcada. El error que comentas sobre confundir los 0,5 mililitros con 5 segurísimo que se da en muchas ocasiones... y ni nos enteramos.

Un saludo y gracias como siempre por tu post.
Mainada

http://www.miexperienciaenmainada.com

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