Ayer volvimos a la piscina con Irene. Hacía días que no íbamos sumando los días de bronquitis, los días de trabajo y los días súper fríos y con lluvia en los que me ha dado mucha pereza.En breve cumplirá 3 años y cambiará de grupo, ya dejará de estar en el grupo de bebés y por tanto ya no tendré que entrar con ella. La verdad es que aunque hay días en que me lo paso muy bien mientras ella hace sus pinitos nadando, hay muchos días que me da mucha pero que mucha pereza y creo que después de dos años, ya he cumplido....
En la piscina, al igual que por el barrio, me suelo encontrar con gente conocida. Del trabajo, de los colegios, etc. El caso es que es raro el día en que no saludo a alguien.
Recuerdo uno de los primeros días en los que fui con Irene hace más de un año, una de las mamás que también iba con una bebé, me dice mientras yo estaba como mi madre me trajo al mundo:
- Ah! Por cierto, tú trabajas en el Hospital de Nens, no?
- Sí - le contesto - ¿tú también? (en aquel entonces yo llevaba poco tiempo trabajando en el hospital y no conocía ni de lejos a todo el personal)
- No - me dice, yo llevo allí a los niños a Urgencias
- Aaaaaah!
- Y la última vez me atendiste tú
Sonrisa social. Allí desnuda, me sentí vulnerable. Y me da por decirle con cara de circunstancia
- ¿Y te sentiste bien atendida?
- Claro - me contesta
Allí también me encuentro de vez en cuando a una familia que atendí mientras estaba en el Hospital del Mar. Siempre me saludan muy simpáticos. A la niña siempre le dicen:
- Mira, ésta es la doctora que te curó cuando acababas de nacer y estabas muy malita. (tuvo una bronquiolitis siendo recién nacida)
La verdad es que estas circunstancias, estando yo con mis hijas y fuera totalmente del ámbito laboral, a veces me incomodan....Aunque paradójicamente, la verdad es que en el fondo me siento orgullosa. A una persona que no te ha gustado como te trataba o te atendía, seguro que no le diriges la palabra si luego te la encuentras en la piscina.
Los vestuarios son escenarios sociales. Es curioso observar como se manejan determinadas personas y pararse a oír algunas conversaciones.
Ayer cuando ya estaba recogiendo las mochilas y poniéndole las chaquetas a las niñas para salir del vestuario, pude recoger una "perla" que muestra la sinceridad que gastan los más pequeños.
Llega una madre con su hija, más o menos de la edad de Laia. Están sacando los bañadores, la niña hace un recorrido visual por sus alrededores y va y le suelta a la madre:
- Mamá, aquella señora que hay allí tiene las tetas caídas
- Cariño, a muchas señoras con los años se les caen las tetas - le dice la madre sonrojada por lo bajini
- No, mama, tú no las tienes caídas - responde en plan "mamá no me mientas"
Vaya me pasa a mí eso con las niñas y me encierro dentro de una taquilla durante una hora. Qué mona la nena, ¿verdad?. Por si acaso y aunque ya estaba vestida, me aparté de su campo de visión tan pronto como pude, jejeje.






8 comentarios:
Es normal que ante una situación así te sientas desnuda. Aunque lo que no comparto es lo que dices que crees que alguien mal atendido no se atrevería a abordarte. Fíjate que creo yo que tal como está el patio, una persona mal atendida es capaz de abordarte en la calle y en el cualquier sitio!!. No has tenido tú algún momento tenso en tu trabajo? Porque se suele decir que los profesionales sanitarios sois una profesión con este tipo de problemas...
Lo de la niña "observadora"...yo también tuve meteduras de pata así cuando era pequeña, está claro que los niños nos ponen en evidencia!.
Personalmente creo que saber manejarse en un entorno donde muchos te conocen por tu trabajo debe ser complicado, sobre todo cuando estás en un contexto más cotidiano y relajado como puede ser el que nos estás contando ahora.
Por experiencia propia, me he visto en situaciones un tanto peliagudas, sobre todo con mi marido que es maestro y se ha encontrado alguna vez por el barrio con una de las mamás de su colegio justo en plena rabieta de nuestro peque, y eso que nuestro hijo es de poquísimas rabietas... ahí me moriría, pq justo sabes lo que estarán pensando "mírale al maestro, que no controla a su hijo y quiere controlar a los nuestros"...
En fin, habrá que llevarlo con la máxima naturalidad posible y sobre todo entrenar esa sonrisa social un poquito más.
Un beso.
Coincido con Eva. Es normal que uno se sienta, cuanto menos, extraño si le abordan personas que, para nosotros, estaban encasilladas en un ámbito de nuestra vida fuera de ese mismo ámbito. Es como si estuvieran saliéndose cosas del tiesto, sobre todo en la profesión médica. Después de todo, el ejercicio laboral del médico no está exento de carga emocional, y eso convierte ese tiempo en un rato que se pasa en otro mundo completamente diferente, con otras relaciones, en el que uno, de alguna manera, cambia de identidad.
Fuera de ahí, uno deja de ser médico y es persona, tan ignorante y vulnerable como las demás. Y es el cambio el que seguramente la ha hecho sentirse así de desnuda, el ver desaparecer la diferencia en lo que es el "control" de la situación.
Pero hay que quedarse con lo mismo que ha dicho, con el hecho de que se acercan agradecidos y con un buen recuerdo de su actuación ^^ Eso habla muy bien de usted, Dra. :P
PD: Oh, Dios, a mí que me alejen de la psicología, que si me dan la mano cojo el codo XD Si es rollo que he metido >.<
BlackZack, yo creo que deberías dedicarte a la psiquiatría, ¿no te va el tema? Lo ibas a bordar.
Lo que plantea Ciudadana Coja con respecto a su marido maestro no lo había pensado nunca. Comprendo que en esos momentos no sepa uno dónde meterse...como si no fuéramos todos humanos!.
Dra me ha hecho reir tanto con el comentario de la nena y ud alejándose!!! Me encanta leer su blog, saludos! Ceci.-
Trabajando en un lugar tan concurrido y tan "sensible" es normal que siempre acabes encontrándote gente que te conoce, es lo más parecido a ser "famosa".
En cuanto a las verdades que sueltan los niños, a veces ponen más en un aprieto a sus "víctimas" que a sus padres, y si no que se lo pregunten a la mujer de las tetas caídas, qué vergüenza :)
@Eva: Jajaja, gracias. Si te soy sincero, como todo estudiante de medicina primerizo, entré en la carrera con una especialidad en mente. En mi caso era la Psiquiatría. Y sin duda me encanta esa rama, pero creo que no me sentiría feliz desarrollándola como mi trabajo de todos los días. Te requiere adentrarte en esferas muy oscuras, caminar por tierras desconocidas e impredecibles y ser capaz de afrontar el fracaso una vez tras otra. Todavía con los neuróticos uno puede sobrevivir, pero los psicóticos... casi siempre son causa perdida. Además, he descubierto que me encanta manejar datos más confiables que mis suposiciones sobre lo que ocurre en la cabeza de otros XD Pero seguramente se me vaya el corazoncito a mi vena psicóloga-psiquiatra más de una vez XD ¡Gracias!
Me has recordado mucho a mi con el tema de la piscina, porque tambien he comenzado a llevar a mi hijo y la verdad que disfruto muchisimo viendole tan contento chapotear, pero tambien hay dias en los que me da mucha pereza porque es un poco cansado estar cambiando al enano, ducharte con el, cambiarle de ropa y tu mojada... jeje y sobre todo los dias de frio.. buff pero todo sea por ver a mi hijo disfrutar asi!! Un beso y te sigo todo los dias aunque pocas veces escriba!
Publicar un comentario en la entrada