El otro día me bajé del autobús una parada antes de lo habitual y fui caminando al hospital por un sitio diferente. Me di cuenta que la zona del Eixample Dret donde está el hospital ¡¡es una pequeña Chinatown!! En la calle Diputación entre Passeig de Sant Joan y Roger de Flor hay 7 establecimientos regentados por chinos: un supermercado, dos tiendas de electrónica, tres restaurantes/bares y una peluquería. Y eso si uno se rige a los letreros de las tiendas (porque luego hay algunos negocios que conservan su nombre y su aspecto y sin embargo pasan a manos de los chinos). Los chinos siempre me han parecido muy curiosos: culturalmente nos distancian años luz y eso se nota al relacionarnos. El último libro que me he leído, "El chino" de H. Mankell, aunque no me ha apasionado, me ha servido para entender un poco, aunque sea mediante una historia de ficción, la forma de pensar y de actuar de los chinos.
Como pacientes a mí me resultan un poco incómodos ya que generalmente (y ahora exageraré un poco):
- No entiendo lo que me quieren explicar
- Ellos no entienden lo que les explico yo
- Cuestionan todo lo que les explicas (aún sin entenderlo)
- Acaban haciendo lo que les da la gana.....(y siguiendo sus propias pautas)
Pero tendremos que ir conociéndonos un poco mejor, ya que uno de cada cinco ciudadanos del mundo es chino y a nadie se le escapa su capacidad de trabajo y su potencial de futuro. Más de uno estará pensando en contratar a una niñera china para que sus retoños aprendan desde muy pronto el idioma que desbancará al inglés.






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