jueves 30 de abril de 2009

Agradecimientos

Hace unos días vi como una de mis compañeras de trabajo, la Dra. Navarro, recibió al entrar a la guardia un sobre de tamaño folio que una familia había dejado para ella. En el interior había una foto de una niña preciosa y un mensaje excepcional que decía algo así como "Acabo de cumplir dos añitos gracias a los cuidados y la profesionalidad de médicos y enfermeras, en especial de la Dra. Navarro, que me atendieron cuando tuve una sepsis meningocócica".

La sepsis meningocócica fue hace aproximadamente un año. Lo recuerdo porque yo también estaba en esa guardia. La doctora Navarro fue quién visitó a la niña inicialmente, valoró la aparición de las primeras petequias y se dió cuenta de que la cosa iba en serio. En seguida se pasó a la niña al box donde se hacen reanimaciones y se actuó de forma rápida, coordinada y adecuada hasta su traslado a la UCI pediátrica.

Al leer el mensaje y ver la foto, a la doctora se le empañaron los ojos. Y es que estos mensajes logran emocionarnos y hacen que nuestro trabajo tenga sentido. Sobre todo teniendo en cuenta que en Urgencias en bastantes ocasiones recibes quejas y palabras poco amables.

Las visitas en Urgencias dan poco margen a que los pediatras y las familias se conozcan, es muy diferente a los pediatras que siguen el control del niño.

No obstante algunos pacientes se sienten agradecidos aunque te hayan tratado poco. Hace unos meses visité a un niño con una mononucleosis infecciosa. Era bastante pequeño, tenía un cuadro muy aparatoso y una analítica muy alterada que me hizo citarlo en dos ocasiones posteriores para controlarlo. El último día que nos vimos, la madre me trajo una caja enorme de bombones y me los dió dándome las gracias y diciéndome : "estoy muy contenta, has tratado a mi hijo como si fuera hijo tuyo". Imaginaos lo contenta que me puse....

Pero la mejor dedicatoria que me han hecho, está aquí a la derecha en el recorte (¡lástima que no se ve muy bien!). En la época en la que trabajé en Dexeus, tuve alguna guardia movidita. Una de ellas fue en la que nació Larita. Cuando su madre llegó de parto, se objetivó un ritmo silente en el registro (es decir, que el feto casi no tenía latido cardíaco) y unas aguas meconiales. La niña nació en muy malas condiciones y tuvimos que hacer una reanimación avanzada en la sala de partos. Al cabo de unas horas hubo que trasladarla a Sant Joan de Déu porque necesitaba tratamientos que nosotros no teníamos. El padre era periodista del Sport, y días más tarde salió el recorte que les muestro. Esta familia meses más tarde se volvió a su Argentina natal, pero el tiempo que estuvieron en Barcelona, a pesar de tener su pediatra, me venían a ver con frecuencia y me consultaban diversos temas....

Como dice el refrán "Es de bien nacido, ser agradecido", y aunque es nuestro deber, a todo el mundo le gusta que le valoren el trabajo bien hecho.

1 comentarios:

Naia dijo...

Yo a menudo pienso cuánto nos cuesta agradecer. ¿Por qué? Porque agradecer es valorar al otro, reconocer su ayuda y eso puede hacernos sentir más pequeños, menos fuertes. Pero estamos equivocados. Qué fácil es decir un "Gracias" o "Me ha servido tu consejo" o "Menos mal que estabas cerca" o... tantas frases sencillas que diciéndolas ganamos todos: nosotros y las personas a las que se las decimos. Sin embargo nos resulta difícil. Parece más sencillo exigir, criticar y ver los defectos en el otro. gracias, Amalia, otra vez, por hacernos reflexionar.

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