viernes 20 de noviembre de 2009

Pornografía Infantil NO


Hoy día 20 de noviembre de celebran 20 años de la Convención sobre los Derechos del Niño. Es el Día Universal del Niño. Aunque la convención es el tratado sobre derechos humanos más universalmente ratificado, ya que sólo dos países no lo han firmado, los derechos de los niños están lejos de cumplirse como podéis leer aquí.
Entiendo que por este motivo ha sido elegido este día para la campaña en la blogosfera contra la pornografía infantil a la que sin duda, me sumo.
Como tengo un contador de visitas en el blog, obtengo cierta información sobre las personas que me visitan y sobre las palabras de búsqueda en los buscadores de internet con las que acceden a mi página. Hace aproximadamente un mes un asqueroso -porque no se le puede llamar de otra manera- desde Valencia, llegó a mis blog mediante la búsqueda de "niñas pequeñas viciosas vídeos". Sentí una gran indignación y os prometo que en algún momento estuve a punto de hacer algo, aunque no supe exactamente el qué. En fin, espero que en un futuro ideal podamos quitarnos de encima esta lacra social.




jueves 19 de noviembre de 2009

Laia y la gripe A


En el post del lunes aparte del maratoniano fin de semana os explicaba que Laia estaba enferma. Ha sido la última de la familia en caer. Sospecho que todos nosotros hemos tenido la gripe A aunque de diferente manera. Con Irene tengo dudas porque sus tímpanos delataban una otitis. Yo pasé unos días fastidiada aunque el cuadro fue un poco subclínico y seguí a trancas y barrancas con mi actividad cotidiana. Sin duda el que más pringó fue mi marido que cumplió a rajatabla aquello de que la gripe es una semana de cama.

Laia llegó a casa el viernes del colegio y ya no se encontraba bien. Por la noche empezó con fiebre. En realidad ha sido un cuadro bien corto, dos días escasos de fiebre y desde la tarde del domingo ya estuvo bastante recuperada, de forma que el martes ya fue al colegio.

Cuando mi marido estuvo enfermo intentamos que las niñas no se acercaran demasiado a él, para evitar en lo posible el contagio, aunque tampoco se metió en una burbuja como recomendaban las autoridades sanitarias.

Cuando llegué el viernes de trabajar, mi marido me informó que Laia estaba enferma. Fui a verla a su habitación. Dormía de forma superficial y era evidente que tenía fiebre. Le dí el antitérmico con bastante dificultad (gajes del oficio mi hija mayor es mala malísima para tomar cualquier medicamento....) y me quedé un rato acostada con ella en su cama. En un momento dado en que yo la tenía abrazada contra mí me dice:

- Mama, ¡no me toques!

- ¿Por qué Laia? ¿Tienes calor?

- No mamá, es que no quiero que te pongas malita

- Laia, no importa. Yo ya he estado malita, no pasa nada

- No mamá, que a lo mejor es gripe A

La intenté convencer de que estuviera tranquila y de que la mama no tenía miedo a contagiarse. Al final se dejó abrazar y me la llevé a mi cama. Así que volví a dormir en compañía del virus del año.

Con lo de la gripe A pasa un poco como en su día cuando empezó a hablarse de la crisis. Los niños oyen los términos por todos lados y aunque a lo mejor no entienden del todo los conceptos sí que son sensibles para detectar los temas que a los adultos les preocupan.

En los colegios el tema de la gripe en mayor o menor medida se ha tratado y de alguna manera ha llegado a los alumnos. Por suerte muchos colegios como el caso del cole de Laia y la guardería de Irene han aplicado el sentido común y no nos han bombardeado con normas sin mucho sentido y en nombre del miedo, que sí que se han impuesto en otros colegio. Ejemplos son enviar a los niños a casa una semana ante el menor síntoma, exigir informes médicos de los niños cuando enferman y después cuando son dados de alta, estupideces del tipo crear "el rincón de los mocos", suspender las actividades cotidianas propias de cada año como las excursiones o la elaboración de panellets, etc.

El caso es que Laia está convencida de que ha tenido la gripe A. Y el martes en el cole le dió por comentárselo a toda su clase....La verdad es que me la imagino con los brazos extendidos y los ojos en blanco, simulando un zombie y persiguiendo a los niños de su clase: ¡¡¡TENGO LA GRIPE A!!! El mismo martes por la tarde una madre va y me pregunta:

- ¿Tu hija ha tenido la gripe A?

Yo, que no esperaba la pregunta, le digo:

- Bueno no lo sé seguro, es posible

- Es que me he reído un montón cuando mi hijo me explicaba que la Laia les asustaba diciendo que había tenido la gripe A.

Me lo tomé en plan anecdótico hasta ayer miércoles. Con el tercer padre que me preguntó con cara de espanto si mi hija había tenido la gripe A, pensé "tierra trágame". Así que he decidido escabullirme con diligencia de la puerta del colegio en los próximos días (como madre y como pediatra....)


miércoles 18 de noviembre de 2009

¿Educamos diferente a los mayores que a los pequeños?

En muchas ocasiones he oído o he leído algunas características comunes a los hijos mayores, medianos o pequeños de una familia. Sin duda todas estas características se atribuyen en casi todas las fuentes a pequeñas diferencias en la educación que los padres damos a los hijos.
Se habla del hijo mayor como el hijo más responsable, con mayor autoestima, en algunos casos como el más inteligente (por mayor estimulación) y el que logra mayor nivel de estudios. Del pequeño siempre se dice que es más sociable y cariñoso, a la par que mimado y caprichoso. Cuando hay un hijo en medio, siempre parece que es un poco el gran olvidado. Sobre el primogénito se habla de cómo los padres vamos cogiendo experiencia en la siempre difícil tarea de la paternidad, cómo quizá depositamos mayores expectativas e ilusiones en el primer hijo, cómo hacemos que de alguna manera sea un "minipadre" de los pequeños, etc.

La verdad es que siempre había asumido estas características con cierto escepticismo, pues mi idea antes de tener hijos/-as y ahora que ya las tengo, siempre ha sido educarlos a todos siguiendo las mismas directrices, aunque obviamente adaptadas a las características de cada uno.

Sin embargo llevo unos días observando detenidamente las cosas que es capaz de hacer Irene y cómo se va formando su carácter y es posible que algo de razón haya en el hecho de que educamos aunque sea inconscientemente de forma diferente a los hijos en función de su puesto de nacimiento.

Irene tiene 2 años y casi 9 meses. Aunque es muy hábil manipulando no es tan autónoma como lo era su hermana a su edad. Me he dado cuenta estos días, porque con su edad, Laia estaba a punto de empezar el colegio (al nacer en noviembre, cuando empezó el primer año de educación infantil en el colegio todavía no tenía los 3 años). Aunque con supervisión, en el momento de empezar el cole Laia comía sola, se aseaba sola, iba sola al lavabo, se vestía sola, andaba por la calle sin necesidad de cochecito. Utilizaba el lenguaje a su antojo para pedir, explicar o simplemente divertir. A Irene la ayudamos muchísimo más....

Inconscientemente pienso que a Laia la empujábamos a ser independiente y autónoma, era como si quisiéramos que se hiciera mayor. Mientras que con Irene no tenemos prisa, como si de alguna manera, quisiéramos conservar eternamente al bebé que fue.

Estos días, reflexionando sobre todo esto, estoy intentando que "espabile" un poco: que aprenda a vestirse, a recoger a su manera las cosas, a caminar por la calle sin tanto soporte del cochecito, de alguna manera a no facilitarle tanto todo. Un poco lo que se comentó el otro día en la charla a la que asistí de "Potenciar el valor del esfuerzo".

Y me paro a pensar y quizá sea verdad que Laia ha sido más estimulada y es más responsable e inteligente, y que Irene es más cariñosa y caprichosa. Y en definitiva que es posible que las estemos educando diferente, y esto me genera sentimientos ambivalentes....

martes 17 de noviembre de 2009

¡¡¡100 seguidores!!!

Pues me acabo de dar cuenta que hoy he llegado a los 100 seguidores "oficiales" en el blog, de estos que salen en los cuadritos de aquí a la izquierda (que ya sé que anónimos hay muuuuuuchos más). Cotillead un poco en los iconos, encontraréis páginas muy interesantes de papás y de mamás, pero también de muchos otros temas.
Estoy contenta (¿cómo no?), sorprendida (nunca lo hubiera dicho hace unos meses ) y un poco asustada (¿estaré creando un monstruo?)
Gracias a todos por estar ahí!!!
PD: El post de hoy en realidad era el de abajo, jeje

Fiebre en el recién nacido

Los pediatras estamos muy acostumbrados a la fiebre. La fiebre es, con diferencia, el principal motivo de consulta en Urgencias. No nos da nada de miedo, aunque no baje con los antitérmicos ni aunque dure unos cuantos días. Es verdad que la fiebre puede ser síntoma de infecciones graves, pero también es verdad que la mayoría de veces la fiebre se asocia a cuadros banales y con gran frecuencia es consecuencia de los múltiples cuadros víricos que los niños pasan en su infancia. Siempre es muy importante valorar los síntomas asociados, el estado general del niño y su exploración. Cuando un niño tiene más de 3 años, si la fiebre no se asocia a síntomas de alarma ni a otros síntomas que sugieran un tratamiento específico (como dolor de oído, dificultad para respirar, etc), se puede tratar con antitérmicos y visitar con tranquilidad al pediatra en 2 ó 3 días.
Cuando nos encontramos ante una fiebre y no encontramos un foco aparente, es de bastante interés saber la edad del niño. Un niño mayor de 3 años tiene su sistema inmunitario más desarrollado y suele localizar las infecciones. En el caso de los menores de 3 años, una fiebre sin foco puede ser el origen de exploraciones complementarias.

Un grupo que no se suele librar de las exploraciones complementarias en el caso de fiebre sin foco son los lactantes. Sobretodo los menores de 6 meses. Y ya sin hablar de los recién nacidos (primeros 28 días de vida).

A los recién nacidos con fiebre, les acabamos haciendo de todo. Muchas veces incluso una punción lumbar para extracción de líquido cefalorraquídeo y con ello descartar una meningitis. En esta edad las infecciones bacterianas rápidamente se generalizan y siempre vamos por delante aunque la mayoría de veces, estemos matando moscas a cañonazos porque puede tratarse igualmente de cuadros virales (sobretodo en los pobres que nacen en época de virus respiratorios y además tienen un hermano "mayor" todo el día encima)

Los problemas del recién nacido se evalúan desde otra perspectiva, pues no hay que olvidar las condiciones del embarazo y del parto, que pueden tener relación con lo que le pase al bebé aunque ya hayan pasado unos días. En el momento del parto hay una serie de condiciones que determinan que un parto tenga riesgo de infección para el recién nacido. Las más frecuentes son la presencia del estreptococo agalactiae en los genitales de la madre, la fiebre de la madre durante el parto y la rotura de la bolsa amniótica durante muchas horas antes de que el niño nazca. El estreptococo agalactiae es un germen que coloniza en condiciones normales los genitales de un 25% aproximadamente de las mujeres, sin dar ningún tipo de síntomas ni necesitar un tratamiento específico. El problema es que el recién nacido al pasar por el canal del parto se puede colonizar, adquirir el germen e infectarse. Es decir, es un germen no patógeno para las mujeres y que en cambio puede originar infecciones graves en el recién nacido. Antes de la detección sistemática del germen al final del embarazo y las pautas de administración de antibiótico durante el parto en caso de ser la madre portadora, la sepsis por estreptococo agalactiae era un motivo importante de mortalidad neonatal en nuestro medio.

El estado de colonización del estreptococo es un poco caprichoso. Puede cambiar en unas semanas. Por eso es una prueba a hacer cuando el parto está cercano. Yo por ejemplo no fui portadora en el caso de Laia y sí lo fui en el caso de Irene.

¿Qué se suele hacer? Cuando se detecta el estreptococo, se administran antibióticos a la mujer durante el parto, aunque para lograr evitar la infección son necesarias como mínimo dos dosis. En partos muy rápidos en los que no da tiempo a administrar antibióticos suele ser necesario hacer analíticas al recién nacido unas horas después del nacimiento para comprobar que no está infectado.

Sin embargo hay una pequeña traición. A pesar de los antibióticos y/o de las analíticas al recién nacido, el germen puede colonizar de forma silenciosa al niño y dar síntomas al cabo de 2-5 semanas después del nacimiento. Así que ese es uno de los motivos (entre otros) de mantener la atención con la fiebre en el caso de los más pequeños.

Un recién nacido con fiebre elevada, aunque todas las pruebas salgan bien, se acaba prácticamente siempre ingresando con antibióticos endovenosos a la espera de la llegada de los cultivos de muestras biológicas. Nada que ver con la actitud que seguimos en los niños más mayores cuando tienen fiebre.

PD: Las manos de la foto bien podrían ser las mías buscando el lugar para hacer la punción lumbar a un recién nacido con fiebre en mi guardia del domingo....

lunes 16 de noviembre de 2009

Esto no es la cola del supermercado....

Supongo que los seguidores habituales habréis notado que el blog ha estado un poco dejado estos días...La verdad es que no doy para más. Ya os expliqué los cambios laborales, y este mes está siendo especialmente duro pues yo ya tenía mi calendario establecido y ahora he de sumar las nuevas responsabilidades y sumar los refuerzos que estamos haciendo debido a la epidemia de gripe A. Para que os hagáis una idea, desde el viernes por la mañana al momento de publicar este post, he trabajado la friolera de 36 horas, y además a todo ritmo. No es mi intención dar penita a nadie....cada cuál en su trabajo tiene épocas de mucho estrés y trabajo (si no que se lo digan en junio a los que hacen declaraciones de la renta o en los días de Navidad y rebajas de enero a los dependientes de las tiendas....). En definitiva, que no me olvido del blog, que sigue siendo una cita importante para mí, pero igual algún día puntual os dejo plantados....
Como os decía, el ritmo de trabajo es trepidante en las últimas semanas. La epidemia de gripe A está afectando sobretodo a pacientes pediátricos, niños de 5 a 14 años. Luego seguirán los adultos y nosotros empalmaremos con la epidemia por VRS.

En nuestro hospital, la organización de Urgencias permite que, a pesar del número de pacientes sea muy elevado, tengamos una espera para ser atendidos, relativamente corta si comparamos con el resto de centros pediátricos de la ciudad. La espera depende de varios factores: de la complejidad de las visitas, del número de profesionales y también bastante del número de visitas. Como estos días las visitas han aumentado muchísimo, es normal que la espera también haya aumentado, a pesar de que los turnos suelan estar reforzados con más personal.

El viernes yo estuve de responsable. La tarde fue muy complicada. Llegamos a tener dos horas y media de espera. Nuestros "clientes" no están acostumbrados a esperar demasiado y lo toleran mal por lo general. Hubo alguna que otra queja en este sentido. Sobretodo lo que a la gente le molesta, es tener la sensación de que alguien "se le cuela". Y obviamente "se cuelan" bastantes. Afortunadamente tenemos la capacidad de detectar que el que ha llegado el último está en peores condiciones que el primero de la lista, y atender primero al que más lo necesita. Faltaría más. Si la gente fuera un poco menos egoista, por esa atención desordenada, en vez de presentar quejas, tendrían que darnos las gracias. Cualquier día te puede pasar a tí: Necesitar con urgencia "real" un médico, llegar y encontrarte la sala de espera abarrotada y aún así ser atendido inmediatamente.

Hay otro factor que también genera suspicacias. Por las características físicas de nuestro hospital, en momentos de alta demanda (ahora casi todos los días aunque no siempre en el mismo horario), utilizamos para visitar dos plantas (en ocasiones incluso 3). Así distribuímos a los pacientes prácticamente desde que entran en 2 ó 3 salas de espera. La distribución se suele hacer después del "triage". Y no todos los días se utiliza el mismo criterio para enviar a los pacientes a una u otra sala de espera. En resumen lo que ocurre es que cuando llamas a alguien para enviarlo a la sala de arriba, uno que ha llegado antes que él se piensa que lo llamas para ser visitado mientras que en realidad lo llamas para que pase a otra sala de espera diferente.....

El viernes una familia entró como una moto exigiendo hablar con el responsable de la guardia porque a muchos niños que habían llegado después que ellos "ya los habíamos llamado". Le intenté explicar cómo dividíamos a los pacientes y que por un lado los más graves pasaban primero y que por otro al resto los dividíamos en dos plantas, que el equipo médico estaba repartido arriba y abajo....La señora va y me suelta que ella pagaba una mutua para no tener que esperar....A lo que obviamente le contesté que todos los que había en la sala de espera pagaban una mutua....No sé si al final la convencí de que no estábamos colando a nadie, pero al final la verdad es que me da igual lo que piense la gente que funciona así....La mala suerte fue que justo cuando iba a entrar esta familia, algún médico se equivoco y tocó el botón como si ya hubiera sido visitado el niño....Como una enfermera y yo estábamos pendientes de ellos nos dimos cuenta del error y sólo tardó 5 minutos "de más" en ser visitado. Quise asumir yo la visita que sabía que entraría como una furia. Y efectivamente...."Claro, encima se equivocan y en niño aparece como ya visitado, después de todo el rato que llevamos esperando". Al final, me cabreé y me dejé de tantas florituras y a riesgo de que saliera por la puerta poniéndome una reclamación, le dije elevando un poquito el tono de voz (a veces hay que ponerse un poco fuerte, sinó la gente se te come...). "Mire señora, yo llevo aquí desde las 8 de la mañana sin parar ni levantar el culo de esta silla-eran como las 9 de la noche-, la espera es de 2 horas y media porque hay una avalancha de personas debido a la epidemia, y a cada uno de ustedes hay que atenderlo como se merece. Nuestra organización ya se la he explicado antes y si hubieran ido a otro hospital a lo mejor la espera en vez de ser de dos horas hubiera sido de ocho. Lo que ha ocurrido ahora ha sido un error subsanado en 5 minutos que bien le puede pasar a cualquiera. Y que sepa, que qué más me gustaría a mí que la gente no tuviera que esperarse absolutamente nada para ser visitada, entre otras cosas porque luego entran echando sapos y culebras por la boca a un personal que lleva todo el día sacando la lengua. Muy bien, y ahora, ¿qué le pasa al niño?". A pesar de mi enfado, atendí al niño tan bien como supe (eso no puede ser de otra manera) y le dí todas las explicaciones que fueron necesarias. Al final la señora se disculpó. Aunque me dejó irritada por el resto del día.

Justo después visito a otro niño de un año y medio con una pronación dolorosa, que tenía desde el día anterior. El señor fue toda la visita muy amable y al final también se quejó. Me comentaba que algún problema de organización teníamos porque había pasado antes que él otro niño que entró detrás de él y que también tenía un problema en el brazo...¿Y qué sabrá él lo que tenía el otro niño en el brazo? Y si ahora tenía tanta prisa ¿por qué se había esperado 24 horas en consultarnos?

Como digo en el título, la espera en Urgencias no es y de hecho no puede ser la cola del supermercado. Allí si alguien se cuela lo abuchea todo el mundo. Tienes que esperar tu turno aunque la cola sea inmensa. Y fastidiarte si el que va delante tuyo lleva el carro hasta los topes. Si un día sólo llevas una cosa puedes tener suerte y que te dejen pasar sin esperarte a los carros hasta arriba. Además te puede tocar una cajera rápida o una extremadamente lenta....En Urgencias, suele entrar primero el que lleva el carro lleno a reventar, es el que más lo necesita. Y por lo general nunca dejamos pasar antes al que sólo lleva la barra de pan (que además podía haber comprado en la panadería de al lado de su casa....)
PD: Hoy empieza la campaña de vacunación contra la gripe A. En principio la vacuna está destinada a los grupos de riesgo.
En mi casa este fin de semana ha caído Laia. Aunque esta niña es como una roca, al final le ha tocado....Así que podéis imaginar qué ha pasado con las horas de mi fin de semana en las que no he trabajado....ya no me acordaba de lo agradable que es recoger vómitos a la una de la madrugada....

viernes 13 de noviembre de 2009

Una reflexión para el fin de semana.....


"Un niño se convierte en adulto tres años antes de lo que piensan sus padres, y unos dos años después de lo que piensa él mismo"

Lewis B. Hershey
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